El Telescopio Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha capturado la imagen más grande y nítida hasta la fecha del corazón de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Esta proeza, lograda en un solo día, ha permitido mapear más de 60 millones de estrellas, nebulosas y cúmulos estelares. El objetivo principal es crear un catálogo detallado para la detección de exoplanetas a través del método de microlentes gravitacionales.
El centro de nuestra Vía Láctea es un objeto de gran interés para los astrónomos debido a su alta concentración estelar, lo que ofrece un vasto campo para la búsqueda de posibles exoplanetas. Sin embargo, las imágenes previas carecían de la resolución ideal para estas investigaciones. Gracias al Telescopio Euclid, diseñado por la ESA para el estudio de la materia y energía oscura, ahora disponemos de la fotografía más extensa y detallada de esta región de nuestra galaxia jamás obtenida.
Hay luz más allá de la oscuridad. Aunque Euclid está diseñado para observar miles de millones de galaxias distantes y analizar la expansión del Universo y la presencia de materia oscura, en esta ocasión sus capacidades se han empleado con otro fin. Los astrónomos han utilizado su habilidad para enfocar grandes áreas del cielo con gran nitidez, tomando nueve fotografías de regiones más extensas que una Luna llena. Este mosaico resultante muestra con una claridad sin precedentes más de 60 millones de estrellas, además de nebulosas y cúmulos estelares.
Un catálogo de microlentes. El propósito de esta fotografía es identificar microlentes gravitacionales. Este fenómeno ocurre cuando dos estrellas se alinean con un observador (el telescopio), y la gravedad de la estrella más cercana desvía la luz de la que se encuentra detrás, actuando como una lupa. Si la estrella frontal posee un planeta en órbita, su gravedad también contribuye, doblando la luz de manera asimétrica. Esta asimetría es un indicador crucial para la detección de exoplanetas. Para estudiar este fenómeno, se requieren catálogos estelares muy extensos y precisos, como el que se ha logrado.
Hace falta tiempo. La detección de estas irregularidades en la luz doblada requiere al menos 20 días de observación, por lo que una única captura de Euclid no sería suficiente. No obstante, este catálogo de alta precisión servirá como punto de partida para el telescopio Nancy Grace Roman, que será lanzado próximamente. Al comparar una misma área a lo largo del tiempo, no solo se podrán identificar microlentes, sino también observar sus variaciones, lo que permitirá detectar exoplanetas y calcular su masa basándose en su velocidad de movimiento.
Pasos previos. Anteriormente se han elaborado catálogos similares, aunque con menor precisión. De hecho, se han descubierto 300 exoplanetas utilizando el método de microlentes. El inconveniente ha sido el uso de telescopios terrestres, cuyas imágenes se ven afectadas por la atmósfera terrestre, resultando en menor nitidez. Por ejemplo, los telescopios del observatorio Keck han sido ampliamente utilizados. Sin embargo, lo que Euclid ha capturado en 26 horas habría requerido más de 2.000 horas de observación para estos telescopios.
No obstante, Euclid se apoyará en algunos de esos avances previos. Por ejemplo, utilizando datos del observatorio Keck y del Telescopio Espacial Hubble (que, aunque está en el espacio, examina áreas celestes más pequeñas), se ha podido determinar la masa de dos exoplanetas helados ya conocidos. Se han analizado los cambios en la posición de las estrellas y se han efectuado los cálculos pertinentes.
El Telescopio Euclid ha compilado el catálogo de estrellas más completo del centro de nuestra galaxia hasta la fecha. Sin embargo, su éxito radica fundamentalmente en el trabajo colaborativo. Una labor que ya realiza con el observatorio Keck y el Hubble, y que continuará con futuros telescopios, en particular con el Nancy Grace Roman.