El avión eléctrico de mayor tamaño realiza su vuelo inaugural con un costo de energía de solo cinco dólares

Tecnologia
El X1 de Heart Aerospace, el avión eléctrico de baterías más grande hasta la fecha, completó exitosamente su primer vuelo en Nueva York, demostrando la viabilidad de la propulsión eléctrica para aeronaves de gran tamaño. Este hito, logrado con un consumo mínimo de electricidad, sienta las bases para futuros desarrollos en la aviación regional híbrida, a pesar de los desafíos que aún presenta la propulsión exclusivamente eléctrica para vuelos de larga distancia.

El avión eléctrico de baterías de mayor envergadura que ha despegado acaba de realizar su vuelo inaugural, y según su fabricante, lo hizo con un consumo de electricidad de tan solo cinco dólares. El X1 de Heart Aerospace sobrevoló el norte del estado de Nueva York durante 27 minutos esta semana, un logro que la compañía presenta como prueba de la factibilidad de propulsar con electricidad una aeronave del tamaño de un avión comercial.

El X1 despegó el 12 de agosto del Aeropuerto Internacional de Plattsburgh, un pequeño aeropuerto comercial al norte de Albany, Nueva York. Con una envergadura de 32 metros, aproximadamente 23 metros de largo y un peso máximo al despegue superior a los 11.340 kg, Heart Aerospace lo describe como “el avión totalmente eléctrico más grande que jamás haya volado”. Durante el vuelo, pilotado en solitario y sin pasajeros, la aeronave alcanzó los 335 metros de altura y sus cuatro motores eléctricos montados en las alas suministraron más de un megavatio de potencia, según informó la compañía en su comunicado oficial.

Heart Aerospace asegura que el vuelo completo consumió alrededor de cinco dólares en electricidad. Según la compañía, el combustible para aviones costaba en promedio unos 3,50 dólares por galón (aproximadamente 0,92 dólares por litro) la semana anterior al vuelo. Esto representa un aumento de aproximadamente el 63 % en comparación con el costo de hace un año, un repunte que la compañía vincula en gran medida al conflicto entre Estados Unidos e Irán. No obstante, tal como señala Popular Science, es importante destacar que este precio solo refleja los costes energéticos brutos, es decir, no incluye tripulación, tasas aeroportuarias, mantenimiento, seguro o la degradación de la batería a largo plazo, por lo que aporta poca información sobre los costes que tendría una aerolínea real si operara un avión similar mediante propulsión exclusivamente eléctrica.

Más que un avión comercial, el X1 es un banco de pruebas. Su verdadero propósito es validar la tecnología, la aerodinámica y los procesos de ingeniería que sustentan el avión que Heart Aerospace sí tiene intención de comercializar: el ES-30, un avión comercial regional de 30 plazas que combina dos motores eléctricos con motores turbohélice convencionales que funcionan con combustible de aviación. La hibridación sería una opción más interesante de considerar, ya que, con su tecnología actual, operando exclusivamente con baterías, la aeronave solo podría alcanzar unos 200 kilómetros de distancia. Al aplicar combustión, la cifra se elevaría a los 800 kilómetros de distancia, un rango que sí tendría sentido para un vuelo regional.

La propulsión totalmente eléctrica, por el momento, no es viable precisamente por la física de las propias baterías. Estas no se vuelven más ligeras a medida que se usan, a diferencia del combustible de aviación, que se quema durante el vuelo. Por lo tanto, un avión más grande necesita una batería más grande, lo que añade peso, lo que a su vez exige aún más potencia para volar. Esta relación de compromiso es la principal razón por la que sería muy complicado comercializar un avión completamente eléctrico de tales características.

Heart Aerospace, fundada en Suecia y con sede en Los Ángeles, ya cuenta con algunos clientes interesados en su ES-30, entre ellos United Airlines, Air Canada y JSX. El director financiero de United, Michael Leskinen, afirmó que el vuelo del X1 fue “un importante logro técnico”, mientras que el vicepresidente ejecutivo y director financiero de Air Canada, John Di Bert, calificó la inversión de la compañía como “parte de un impulso más amplio hacia una tecnología de aviación reductora de emisiones”. Ambas aerolíneas, junto con Mesa Air Group, ya habían invertido en el desarrollo de Heart Aerospace.

Heart Aerospace sostiene que el ES-30 reducirá los costes operativos de las aerolíneas regionales en más de un 40 % en comparación con los aviones tradicionales, citando un menor uso de energía, un mantenimiento reducido gracias a sistemas eléctricos más sencillos y una menor exposición a los impuestos relacionados con las emisiones.

Heart Aerospace está construyendo el primer ES-30 de preproducción en una planta de fabricación en Los Ángeles, con pruebas de vuelo programadas para comenzar en 2028 y la certificación comercial prevista para 2031. Por otro lado, el programa de pruebas continuará con el X2, por lo que parece que tendremos que esperar para ver si la empresa logra ofrecer un avión híbrido comercialmente viable y apto para vuelos regionales.