Elon Musk crea su propia operadora móvil tras el rechazo de las grandes telecos a Starlink

Tecnologia
Tras ser rechazado por las principales operadoras de Estados Unidos para ofrecer telefonía móvil vía satélite con Starlink, Elon Musk ha decidido fundar su propia compañía de telecomunicaciones. En un movimiento audaz, SpaceX ha adquirido frecuencias y tecnología 5G, y busca acceso a una vasta infraestructura de antenas. Este proyecto busca establecer una red de telefonía satelital y terrestre, compitiendo directamente con quienes le negaron una asociación.

Durante los últimos meses, Elon Musk ha intentado negociar con las grandes operadoras de Estados Unidos. Su propuesta consistía en utilizar sus redes de telefonía para ofrecer un servicio de telefonía móvil vía satélite a través de Starlink. Sin embargo, todas las compañías rechazaron su oferta. Lejos de rendirse, Musk ha optado por una estrategia inusual: crear su propia operadora para competir directamente con aquellas que le cerraron las puertas.

En pocas semanas, SpaceX ha logrado adquirir frecuencias, establecer acuerdos con propietarios de antenas y contratar a un proveedor de tecnología 5G para desarrollar la red de telefonía satelital que inicialmente le fue negada.

El rechazo de las empresas de telecomunicaciones se hizo evidente con los resultados del tercer trimestre. Srini Gopalan, consejero delegado de T-Mobile, descartó cualquier acuerdo de operador móvil virtual (OMV) con SpaceX. Los acuerdos de OMV implican alquilar la red de otro operador para vender servicios bajo marca propia, lo que habría convertido a Starlink en un operador virtual con servicios de conectividad satelital.

Gopalan argumentó que "el satélite es una versión inferior del FWA con aún más limitaciones, como el tamaño del haz". El FWA (Fixed Wireless Access) es un método de acceso a internet fijo mediante red móvil, que podría haber expandido la oferta actual de Starlink. Dan Schulman, de Verizon, se mostró igualmente contundente, afirmando que "no veo absolutamente ningún beneficio" en ofrecer una plataforma OMV a un proveedor de comunicaciones por satélite.

Ante la negativa de las telecos a concederle acceso a sus redes, Musk se centró en el recurso más escaso: el espectro radioeléctrico. SpaceX pagó a EchoStar aproximadamente 17.000 millones de dólares en efectivo y acciones. Este paquete incluía frecuencias en la banda de 2 GHz, diseñadas para la comunicación con dispositivos móviles desde el espacio.

En octubre, se añadió una segunda pieza crucial a la estrategia de Musk. SpaceX acordó comprar a Grain Management hasta 14 MHz emparejados en la banda de 800 MHz. Estas son ondas de baja frecuencia, capaces de atravesar paredes y llegar al interior de los edificios. Según SpaceX, con estas bandas, Starlink Mobile podría convertirse en "el primer operador de red en desplegar espectro satelital y terrestre". La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos aún debe dar su aprobación a esta operación.

A pesar de que SpaceX ya posee los satélites y la capacidad de transmitir señales de telefonía, aún necesita un elemento fundamental: las antenas para distribuir esa señal. Bloomberg informó que SpaceX estaba buscando acceso a, al menos, 80.000 antenas en Estados Unidos. Según la Wireless Infrastructure Association, esto representaría la mitad de las 158.500 torres existentes el año pasado.

Para equipar estos emplazamientos, SpaceX ha firmado recientemente una alianza con Qualcomm. El fabricante suministrará sus plataformas Dragonwing para decenas de miles de estaciones base terrestres de Starlink Mobile, con un despliegue previsto a partir de 2027.

Con satélites, espectro de frecuencias, antenas y la tecnología necesaria para construir su red de telefonía, a Musk solo le faltaba una cosa: clientes que paguen las facturas. The Washington Post informó que SpaceX estaba negociando la compra de Boost Mobile, lo que le daría acceso a un mercado de telefonía valorado en 235.000 millones de dólares.

Si el plan se ejecuta con éxito, Musk controlará la cadena completa: satélites, red terrestre y servicio al cliente. Es paradójico, ya que pocas empresas de telecomunicaciones pueden presumir de lo mismo, dado que las operadoras tradicionales no poseen satélites propios. En Europa, compañías como Telefónica, Orange y Vodafone se han unido contra Starlink y, como detallaba Forbes, aún no han seleccionado un socio espacial. Los operadores virtuales, por otro lado, dependen de una red ajena, precisamente lo que a Musk le fue negado y ahora se propone construir por su cuenta.