Proponen un enjambre de telescopios espaciales para la búsqueda de vida extraterrestre en 2040

Tecnologia
Científicos del Instituto W.M. Keck han ideado una innovadora solución para superar las limitaciones de los telescopios actuales en la búsqueda de vida en exoplanetas. La propuesta consiste en desplegar un "enjambre" de pequeñas naves espaciales que trabajen de forma colaborativa. Este sistema, denominado LIFE, buscará biofirmas en las atmósferas exoplanetarias y se espera que sea lanzado en la década de 2040.

La búsqueda de planetas con vida más allá de la Tierra enfrenta un desafío significativo debido a las limitaciones de los instrumentos actuales. Los telescopios espaciales existentes no poseen la capacidad suficiente para obtener imágenes precisas de exoplanetas y analizar posibles biofirmas atmosféricas. Incluso el Telescopio Espacial James Webb, aunque ha realizado avances, aún no cumple con los requisitos necesarios. Ante esta situación, un equipo de científicos del Instituto W.M. Keck para el Estudio del Espacio ha planteado una solución peculiar: enviar un conjunto de telescopios para explorar el cosmos con una capacidad de observación sin precedentes.

Los requisitos. Dos obstáculos principales dificultan el análisis de los exoplanetas. Primero, su proximidad a sus estrellas, que son millones o miles de millones de veces más brillantes. Segundo, su tamaño diminuto, que exige telescopios de gran envergadura para capturar imágenes con la resolución adecuada. Este es precisamente el punto débil del James Webb: su tamaño es insuficiente. Construir un telescopio individual lo bastante grande para alcanzar la resolución deseada sería complejo, pero la combinación de varios telescopios pequeños podría lograrlo.

La propuesta de estos astrónomos consiste en lanzar una constelación de numerosas naves pequeñas que concentrarán y enviarán luz a una especie de nave principal. Esta nave nodriza se encargaría de realizar las manipulaciones ópticas necesarias para bloquear la luz de la estrella central y, simultáneamente, analizar con mayor precisión la firma térmica del planeta.

¿Qué es eso de la firma térmica? Para contrarrestar el brillo de la estrella, se pueden emplear coronógrafos, instrumentos que bloquean la luz estelar, creando un efecto similar a un eclipse. Esto permite medir únicamente la luz reflejada del exoplaneta. Esta será la función principal del Observatorio de Mundos Habitables (HWO), un gran telescopio que la NASA tiene previsto lanzar en la década de 2040 como sucesor del Hubble, operando en el espectro ultravioleta y visible.

Sin embargo, más allá de la luz reflejada, sería ideal medir la luz directa que emiten térmicamente los exoplanetas, lo cual se logra mediante mediciones en el infrarrojo medio. El James Webb tiene esta capacidad, pero, como se ha mencionado, es demasiado pequeño. Aquí es donde entra en juego el enjambre, denominado Large Interferometer for Exoplanets (LIFE). Al operar como un conjunto de naves pequeñas, funciona como un solo telescopio de gran tamaño.

Biofirmas. Una ventaja crucial de medir en el infrarrojo medio es la posibilidad de detectar emisiones de sustancias relacionadas con la vida, como el ozono, el metano, el agua, el dióxido de carbono o la fosfina. Esto implica que LIFE no solo puede obtener una imagen más nítida de los exoplanetas, sino también investigar la presencia de vida. Su nombre es muy apropiado para su objetivo.

Soldados caídos y trabajo en equipo. Misiones anteriores como el Interferómetro Localizador de Planetas Terrestres de la NASA y la misión Darwin de la ESA compartían un concepto similar al de LIFE. No obstante, fueron abandonadas tras enfrentar múltiples dificultades técnicas. En contraste, los ingenieros de LIFE aspiran a progresar continuamente a medida que la tecnología avance, evitando interrupciones. Si todo se desarrolla según lo planeado, se espera que LIFE sea lanzado en la década de 2040, en paralelo con el HWO.

El objetivo es que ambos proyectos colaboren, ya que uno opera en el infrarrojo medio y el otro en el visible y ultravioleta. Aunque analicen los mismos fenómenos, lo harán a través de métodos distintos, permitiendo que uno descarte los posibles falsos positivos del otro. Constituyen un equipo ideal.