El misterio de los Homo naledi: un yacimiento fósil sugiere una población exclusivamente femenina

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Un reciente análisis de dientes de Homo naledi en el sistema de cuevas Rising Star, Sudáfrica, ha revelado que todos los especímenes estudiados eran biológicamente femeninos. Este hallazgo desafía suposiciones previas sobre la composición de la especie y sugiere la posible existencia de rituales funerarios complejos cientos de miles de años antes de lo que se pensaba, lo que profundiza el enigma de este homínido ya controvertido.

Hace poco más de una década, en una cueva de Sudáfrica, se descubrió un pariente lejano del Homo sapiens: el Homo naledi, uno de los homínidos más enigmáticos de la evolución. Su morfología corporal presentaba una combinación particular desde la perspectiva paleontológica: la cabeza y los hombros recordaban a los Australopithecus, mientras que las manos, los pies y la cara guardaban similitud con el género Homo. Además, su cerebro tenía aproximadamente un tercio del tamaño del nuestro.

Desde el inicio, llamó la atención la notable homogeneidad entre los esqueletos hallados en el sistema de cuevas Rising Star, quizás excesiva. Por ello, se asumió lo habitual: que la población incluía machos y hembras, y que los esqueletos de mayor tamaño correspondían a los machos. Esta suposición ha resultado ser incorrecta.

El hallazgo. Dicha suposición nunca fue verificada a nivel molecular, algo que ahora se ha logrado. Por primera vez, un equipo ha analizado el esmalte de 23 dientes, pertenecientes a al menos 20 ejemplares. El objetivo era identificar la proteína Amelogenina-Y, que solo se encuentra en los machos al estar codificada en el cromosoma Y. Sin embargo, no la detectaron. Esto sugiere que todos los especímenes analizados eran biológicamente femeninos.

Por qué es importante. Este análisis representa el estudio de mayor escala realizado sobre una población de homínidos extintos y plantea que Rising Star podría ser el primer yacimiento de enterramiento exclusivamente femenino creado por una especie distinta al Homo sapiens. Esto implicaría la existencia de rituales funerarios cientos de miles de años antes de lo que se creía.

Además, el descubrimiento resuelve uno de los enigmas del Homo naledi: la razón de su gran semejanza morfológica. Lo que se pensaba era una característica biológica de la especie, podría ser simplemente el resultado de que todos los individuos conocidos pertenecen a un único sexo.

Contexto. El naledi ha sido una especie controvertida en paleontología desde su descubrimiento en 2015. Los investigadores ya habían señalado que era la especie de homínido antiguo con la menor diferencia de tamaño entre sus individuos adultos jamás encontrada. Ahora se conoce la razón de esta particularidad.

El esmalte dental es el tejido más resistente del cuerpo, capaz de proteger las proteínas de la degradación ambiental por un tiempo considerable. Por ello, esta técnica se ha empleado en restos de hasta dos millones de años de antigüedad; los fósiles de H. naledi tienen entre 241.000 y 335.000 años, lo que los sitúa dentro del rango analizable.

En detalle. Para validar los resultados y descartar posibles errores internos, el análisis se llevó a cabo de forma independiente en dos laboratorios. Además, el equipo de la Universidad de York analizó los aminoácidos para asegurarse de que las proteínas no fueran producto de contaminación. Lee Berger, uno de los autores del estudio, sostiene que, si los adultos vivían segregados por sexos, se esperaría encontrar al menos bebés masculinos en la cueva, lo cual no ocurrió. Esto sugiere que la segregación podría haber sido una práctica mortuoria, más que una casualidad.

El estudio también detalla que el Homo naledi posee un aminoácido único, nunca antes visto en otros homínidos, y que comparte una característica en una proteína ósea con el Paranthropus robustus, lo que contribuye a contextualizar ambas especies en el árbol evolutivo.

Sí, pero. El estudio considera una posibilidad importante: que la ausencia del marcador masculino se deba a una mutación o pérdida del gen a lo largo de la evolución. Esto haría que los machos biológicos fueran indistinguibles de las hembras mediante esta técnica. Elizabeth Sawchuk, conservadora de evolución humana en el Cleveland Museum of Natural History y ajena al estudio, lo resume como “un resultado extraño en una especie que ya era de por sí extraña”. La interpretación más impactante, la de que H. naledi enterraba a sus muertos separados por sexo, es también la más difícil de confirmar.