La canícula, el periodo más caluroso del verano entre el 15 de julio y el 15 de agosto, se presenta este año con un panorama preocupante. Tras dos olas de calor previas y miles de muertes atribuibles, los meteorólogos advierten de un escenario desafiante, especialmente para las comunidades mediterráneas. Este análisis explora cómo ha evolucionado este fenómeno en las últimas décadas y qué se puede esperar en los próximos días.
Entre el 15 de julio y el 15 de agosto se concentra el periodo más intenso del verano. Esto no es una exageración: el día de junio con la temperatura más alta registrada en España no figura siquiera entre los veinte días más calurosos históricos. Esas cuatro semanas son particularmente difíciles, representando las condiciones climáticas que se presentan anualmente, es decir, la canícula.
No es una novedad afirmar que hará calor. Lo novedoso es que se llega a este periodo tras haber experimentado dos olas de calor previas, con 1682 fallecimientos atribuidos al calor, y con meteorólogos como José Miguel Viñas alertando de que "pintan bastos para las comunidades mediterráneas de España". Se afronta esta etapa con un gran desgaste.
Una pregunta relevante es cómo ha evolucionado la canícula en los últimos 50 años. Al revisar el estudio "Olas de calor en España desde 1975" de AEMET, se encuentran datos significativos. En general, las 75 olas de calor registradas en este periodo mantienen una distribución similar a la de décadas pasadas. La ventana temporal no se ha extendido significativamente; se ha adelantado un poco, pero, sobre todo, se ha intensificado. Los días con olas de calor se han multiplicado por 2,3, pero el cambio más importante es que donde antes había calor, ahora la intensidad es mucho mayor.
Una consecuencia menos evidente es que el calendario de alerta tradicional y el riesgo real se han desincronizado. Según el MoMo (estimaciones de mortalidad del Instituto de Salud Carlos III), mayo registró 123 decesos por calor; junio, 1.031; y la primera semana de julio (que coincidió con la segunda ola de calor), 622. Gran parte del impacto de un verano normal ya ha sido soportado, y la fase más crítica aún no ha comenzado.
¿Y qué se puede esperar? Actualmente, la previsión más conservadora indica que "una potente dorsal de aire africano, seco, muy cálido y polvoriento" provocará un aumento drástico de las temperaturas en los próximos días. La situación es tan extrema que, de acuerdo con los modelos disponibles, algunas áreas podrían registrar temperaturas cercanas a los récords absolutos. No hay que olvidar que ya se rozan los 40 grados en muchas zonas del país (Lleida y Zaragoza superaron los 39 grados anteayer, y Valencia se aproximó). Un incremento adicional del calor en este contexto es precisamente lo que no se necesita.
¿Se alcanzarán realmente los 45 grados? Es complicado realizar estimaciones de temperatura con tantos días de antelación (especialmente si se prevé calima), pero la posibilidad está presente. También se anticipan noches de temperaturas muy elevadas. Independientemente de lo que suceda en los próximos días, es prudente comenzar a prepararse.