La Final del Mundial: Un Reflejo de Tensiones Geopolíticas entre España-Palestina y Argentina-Israel

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La reciente final del Mundial de fútbol, disputada por las selecciones de España y Argentina, trascendió lo meramente deportivo para convertirse en un escenario de resonancias geopolíticas. Este encuentro fue percibido como un pulso simbólico entre el apoyo de España a Palestina y la postura pro-Israel del gobierno argentino, liderado por Javier Milei. La tensión se manifestó claramente en redes sociales y en Oriente Medio, evidenciando cómo el fútbol puede amplificar conflictos internacionales.

Mientras los jugadores de las selecciones española y argentina competían en el MetLife Stadium, la final del Mundial fue interpretada por muchos como un enfrentamiento con profundas implicaciones geopolíticas. Por un lado, España se ha consolidado como una de las principales voces internacionales, y la más mediática, en defensa de Palestina. Por otro, Argentina, bajo la dirección de un gobernante que se autodenomina "el presidente más sionista del mundo", recibió el respaldo público del primer ministro israelí antes del partido. Esta tensión, que va más allá de lo estrictamente deportivo, fue palpable el domingo tanto en las redes sociales como en Oriente Medio, particularmente en Jerusalén.

El fútbol, y algo más, se puso de manifiesto. Si existe un evento capaz de vaciar calles y playas en pleno julio y congregar a millones de personas frente a una pantalla, es la final de un Mundial. Esta capacidad de viralización explica por qué el torneo a menudo excede el ámbito deportivo para incursionar en el terreno económico, político y simbólico. Así ocurrió ayer, y es bastante comprensible. Si al magnetismo del Mundial le sumamos el contexto geopolítico, el hecho de que el partido se celebrara en Estados Unidos y que los finalistas fueran España y Argentina, con gobiernos que han mostrado un claro apoyo a Palestina e Israel, respectivamente, el componente extradeportivo del encuentro estaba garantizado. Fue deporte, y fue política.

El cruce de tuits evidenció hasta qué punto esta dinámica fue real, con Israel y Palestina dejando clara su preferencia por una u otra selección a través de la plataforma X. El primer mensaje llegó el sábado desde la cuenta oficial del Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu. En él se publicaron varias fotografías de Netanyahu con el embajador argentino Shimon Axel Wahnish, en las que el líder israelí sostenía la camiseta albiceleste. Para reforzar el mensaje, se adjuntó una declaración pública de Netanyahu dirigida al presidente Javier Milei: "Apoyamos a Argentina de muchas maneras, incluida la de mañana". Este tuit circuló el sábado, víspera del partido, y volvió a cobrar relevancia en las últimas horas después de ser recuperado por la cuenta oficial del Estado de Palestina. Esta última publicación compartía el cartel creado por la RFEF para anunciar la victoria de España, acompañado de la bandera palestina, la española y dos corazones, todo junto al mensaje original de Netanyahu apoyando a Argentina.

Aunque el intercambio de mensajes en X fue lo más mediático, no se limitó a las redes. En las últimas horas, diversos medios como elDiario, La Sexta o la agencia EFE publicaron crónicas que reflejan la intensa forma en que se vivió la final del domingo en lugares como Gaza o Ramala, en Cisjordania. Allí se pudo ver a aficionados celebrando el gol de Ferran Torres e incluso vistiendo camisetas de la Roja y portando banderas de España. Escenas similares también se compartieron en redes, como en un video publicado en IG por Ya7ya_sager. En Ramala, el partido congregó a miles de personas, incluyendo personal diplomático español. Esto no era solo una cuestión de amor al fútbol o afinidad por una selección, sino que el trasfondo simbólico era mucho más profundo.

Dos zonas, dos aficiones. Maria Trapaderne, de la agencia EFE, relata en una crónica cómo Jerusalén siguió el partido que se disputaba en el MetLife de Nueva Jersey de forma dividida. La zona Oeste se volcó con Argentina, mientras que la Este, con una población mayoritariamente palestina, se movilizó con la Roja. La cronista describe cómo en la Puerta Nueva de la Ciudad Vieja se podían ver terrazas repletas de gente con la camiseta de la Roja y banderas rojigualdas. "El lado oriental apoya a España porque España ha apoyado activamente a Palestina, mientras que Argentina ha respaldado a Israel y ha fomentado la hermandad entre ambos países", resumió Guad, un joven palestino que seguía el partido. En medio de las ruinas de Gaza, la población celebró el triunfo de España sobre Argentina en este Mundial 2026, ondeando banderas de ambos pueblos por las calles. Los gazatíes apoyan a España como muestra de agradecimiento por el respaldo humanitario y político de esa nación, que fue la primera de Europa en reconocer formalmente al Estado palestino.

¿Por qué esta polarización? Para entenderlo, es necesario revisar la hemeroteca, tanto la reciente como la más antigua. Argentina y el pueblo palestino tienen vínculos significativos, que incluyen lazos migratorios y la decisión de Buenos Aires de reconocer a Palestina como Estado en 2010. Sin embargo, el actual presidente del país sudamericano, Javier Milei, se ha distinguido por su cercanía al Ejecutivo israelí liderado por Netanyahu. A principios de 2024, poco después de su elección, el líder argentino viajó a Israel, donde se le vio visiblemente emocionado frente al Muro de las Lamentaciones, y él mismo se ha autoproclamado "el presidente más sionista del mundo". Incluso Messi no ha estado exento de controversias relacionadas con la propaganda israelí.

Repasando cifras, el vínculo entre ambos territorios puede medirse en datos. En 2005, el diario La Nación publicó que en la Capital y el Gran Buenos Aires residían alrededor de 244.000 judíos, sumando cerca de 300.000 en todo el país, lo que los convierte en la mayor comunidad judía de América Latina. Además de estos lazos, el vínculo histórico entre Buenos Aires y Tel Aviv se remonta décadas atrás: Argentina fue el primer país de América Latina en reconocer el estado judío, y este la apoyó en la guerra de Malvinas.

Por parte de España, destaca el respaldo del Gobierno de Pedro Sánchez a Palestina en los últimos dos años. En 2024, el Ejecutivo decidió reconocer el Estado Palestino, argumentando "una cuestión de justicia histórica con las aspiraciones legítimas" de su pueblo. Desde entonces, el Gobierno ha condenado oficialmente los ataques israelíes en la Franja de Gaza y se ha mostrado muy crítico con las decisiones del ejecutivo liderado por Netanyahu. En lo referente a Gaza, España ha adoptado un tono propio, mucho más firme que el de sus socios comunitarios, similar a su negativa en 2025 a elevar al 5% su inversión en defensa, como había solicitado Donald Trump. Además, la Vuelta Ciclista del año pasado evidenció que el rechazo a la posición de Israel en Gaza permea parte de la sociedad española. La muestra más clara llegó hace unos meses de la mano de Lamine Yamal, quien celebró la victoria del Barcelona en la Liga ondeando la bandera palestina, un gesto que fue celebrado públicamente por la autoridad de la región.