Proponen un Nuevo Enfoque para la Búsqueda de Vida Extraterrestre Inteligente: Las Noofirmas

Tecnologia
La astrobióloga Julia De Marines, de la Universidad de California, Berkeley, ha introducido un nuevo concepto, las "noofirmas", para la búsqueda de vida inteligente en el universo. Este método se sitúa entre la detección de biofirmas y tecnofirmas, enfocándose en rastros de actividad cognitiva que no necesariamente implican tecnología avanzada. La propuesta busca superar las limitaciones de los enfoques actuales, considerando que una civilización podría no haber alcanzado un desarrollo tecnológico detectable o que su "ventana" de detección sea efímera.

¿Estamos buscando vida extraterrestre de manera equivocada o, en última instancia, estamos solos en el universo? Algunos expertos se inclinan por la primera opción, considerando egocéntrico pensar que somos los únicos habitantes del vasto cosmos. El desafío radica en que, al buscar inteligencia alienígena, quizás no somos lo suficientemente inteligentes para hallarla, o nuestras estrategias no son las más óptimas. Tradicionalmente, nos hemos centrado en biofirmas (rastros biológicos) o tecnofirmas (señales de radio de tecnología extraterrestre).

Ahora, la astrobióloga Julia De Marines, de la Universidad de California, Berkeley, ha acuñado un nuevo término que se sitúa en un punto intermedio: las noofirmas. Estas se refieren a indicios de inteligencia que no han alcanzado un desarrollo tecnológico avanzado.

Si un extraterrestre hubiera dirigido sus radiotelescopios hacia la Tierra durante la edad de piedra, no habría detectado nada y habría concluido la ausencia de planetas con vida inteligente en esa dirección. El error radicaría en asumir que cualquier planeta con vida inteligente debe estar en el mismo punto de desarrollo tecnológico que el observador. Desde esta perspectiva, es un error considerable, y es precisamente lo que estamos haciendo.

Por esta razón, De Marines considera que las tecnofirmas no son la opción más efectiva. En cuanto a las biofirmas, no siempre indican procesos biológicos; la historia de la exploración espacial está repleta de ejemplos donde no se puede descartar un origen geológico para una biofirma, siendo esta la explicación más probable. Por ello, la astrobióloga propone este punto intermedio donde no se busca la vida en sí, sino la actividad inteligente en una fase previa al desarrollo de tecnologías avanzadas. Esto se debe a que la búsqueda podría no realizarse en el momento adecuado, o la civilización podría no haber avanzado tanto.

Para una detección correcta, la clave reside en la Teoría del Ensamblaje. Esta teoría se basa en el índice de ensamblaje de un objeto, es decir, el número de piezas que tuvieron que unirse para formarlo. Aunque en ocasiones las piezas pueden ensamblarse por procesos naturales, a partir de cierto umbral, la complejidad denota la presencia de actividad inteligente. Las herramientas de la edad de piedra son un claro ejemplo.

Aunque se utilicen herramientas prehistóricas como ejemplo, no se trata de buscar hachas de piedra mediante telescopios y sensores espaciales. Sin embargo, existen actividades medibles desde el exterior. Por ejemplo, la agricultura dejó un rastro de nitrógeno detectable en nuestra atmósfera. Incluso la producción de alimentos, como los productos fermentados, puede detectarse en la química de los residuos miles de años después.

Un aspecto crucial de este método para buscar vida extraterrestre es que no es indispensable comprender las noofirmas. Retomando ejemplos de nuestra propia historia, se señala el caso de la escritura del Valle del Indo. Hasta el momento, nadie ha podido descifrarla, pero se sabe que no surgió por sí sola; había una mente inteligente detrás. El mismo principio aplica aquí: se deben buscar rastros que no concuerden con el comportamiento natural del planeta, incluso si no se comprende su origen.

Este método de búsqueda de vida extraterrestre presenta una limitación significativa: las noofirmas son efímeras. Si no se miden en el momento oportuno, pueden desaparecer. Además, su descifrado puede ser bastante complejo. A todo esto se suma que el estudio publicado por De Marines es un pre-print, lo que significa que aún no ha sido sometido a revisión por un equipo investigador independiente. Por lo tanto, sus planteamientos deben ser considerados con cautela.

A pesar de todo, la realidad es que, desde los inicios de SETI, la búsqueda de vida extraterrestre inteligente, y la búsqueda de vida en general, no ha arrojado resultados concluyentes. Los giros en la metodología pueden ser valiosos, y este enfoque merece, como mínimo, la atención de otros astrobiólogos.