Una jueza federal de San Francisco ha ratificado un acuerdo de 1.500 millones de dólares entre Anthropic y un grupo de autores y editoriales. La resolución pone fin a una demanda que acusaba a la compañía de usar millones de libros sin permiso para entrenar a su modelo de IA, Claude, cerrando una disputa significativa sobre derechos de autor en el ámbito de la inteligencia artificial.
Una jueza federal de San Francisco ha concedido la aprobación definitiva a un acuerdo de 1.500 millones de dólares entre Anthropic y un colectivo de autores y editoriales que habían demandado a la empresa por la utilización no autorizada de sus obras literarias para el entrenamiento de Claude. Este desenlace surge tras la extracción de millones de libros de bibliotecas digitales sin consentimiento, así como la adquisición masiva de ejemplares físicos para su escaneo y posterior destrucción, una situación que finalmente se ha resuelto mediante una compensación económica.
La jueza Araceli Martinez-Olguin validó el acuerdo alcanzado por Anthropic con los demandantes este lunes, según informó Reuters. Aunque la cifra ya era conocida desde el año anterior, cuando el juez William Alsup otorgó su aprobación preliminar, este último paso era esencial para iniciar la distribución de los fondos.
La situación se originó en 2024, cuando un grupo de escritores interpuso una demanda contra Anthropic, acusándola de emplear copias de sus libros para entrenar a Claude sin su autorización. En junio de 2025, el juez Alsup dictaminó que el entrenamiento de la inteligencia artificial con libros protegidos por derechos de autor se enmarcaba dentro del "uso legítimo", estableciendo un precedente relevante para la industria. No obstante, el juez también puntualizó que, si bien el entrenamiento con dichos libros era legal, Anthropic había infringido la ley al descargar más de 7 millones de ejemplares de portales digitales sin autorización y almacenarlos en una especie de biblioteca interna que no estaba necesariamente destinada al entrenamiento, según Reuters. Este punto particular iba a ser dirimido en un juicio separado, con indemnizaciones que podrían ascender a cientos de miles de millones de dólares. Para evitarlo, Anthropic optó por negociar un pacto.
Entre líneas. Tal como se explicó previamente, los documentos judiciales revelaron el verdadero alcance del proyecto, denominado “Panama”, mediante el cual la compañía compró y escaneó físicamente millones de libros, cortando sus lomos para digitalizarlos y luego reciclarlos. Antes de esta estrategia, empleados de Anthropic, incluyendo su cofundador Ben Mann, habían descargado libros directamente de repositorios no autorizados como LibGen. La empresa siempre ha mantenido que ese contenido nunca se utilizó para entrenar un modelo comercial, pero fue precisamente esa fase del proceso la que la llevó a los tribunales.
La distribución de la compensación se realizará a razón de aproximadamente 3.000 dólares por obra, cubriendo un estimado de 500.000 títulos entre autores y editoriales, según detalla TechCrunch. Aparna Sridhar, responsable jurídica adjunta de Anthropic, declaró en un comunicado que la compañía alcanzó este acuerdo en 2025 tras la sentencia que reconoció el entrenamiento con libros como uso legítimo, y añadió que más del 91% de los autores y editoriales afectados ya han solicitado su parte del pago. Por su parte, Justin Nelson, abogado principal de los demandantes, calificó el acuerdo de "histórico" y afirmó que representa la mayor recuperación por derechos de autor jamás lograda, según Reuters.
No todos los afectados están conformes. Algunos autores han expresado objeciones, argumentando que la cantidad era insuficiente, que beneficiaba excesivamente a los abogados de la parte demandante o que excluía injustamente a ciertos titulares de derechos. La jueza Martinez-Olguin desestimó estos argumentos, considerando que no reflejaban de manera realista los riesgos de haber procedido a juicio, y aprobó honorarios de más de 101 millones de dólares para los abogados, una cifra inferior a los 187,5 millones que habían solicitado, según Reuters. Algunos autores y editoriales optaron por no participar en el acuerdo y mantienen sus propias demandas contra Anthropic, las cuales siguen en curso.
Este cierre no resuelve el debate legal fundamental para el resto del sector. Al tratarse de un acuerdo y no de una sentencia recurrida, la decisión de Alsup sobre el “uso legítimo” nunca llegará a un tribunal de apelación, por lo que no establece jurisprudencia vinculante, como subraya TechCrunch. Cada juez tiene la libertad de interpretar casos similares a su manera, y esto es precisamente lo que está sucediendo con las demandas abiertas contra Google, Meta, Midjourney y OpenAI por motivos análogos.