Un video viral ha puesto de manifiesto la creciente relevancia de los robots trepadores en China, capaces de adherirse a diversas superficies para realizar tareas peligrosas en altura. Estas máquinas, lideradas por empresas como Shihe Robotics (RobotPlusPlus), están transformando industrias al sustituir a operarios en entornos de alto riesgo. La tecnología busca no solo mejorar la eficiencia, sino, sobre todo, salvaguardar vidas humanas.
En las últimas semanas, un video ha captado la atención al mostrar un robot trepando por la superficie curva de un tanque metálico, adherido a la chapa para pulir y eliminar óxido sin necesidad de intervención humana en altura. Aunque este tipo de tecnología puede sorprender en algunas regiones, China cuenta con numerosas empresas que desarrollan robots especializados en trabajos de altura. Esto ha generado interés en el panorama de estos nuevos robots industriales.
La máquina que protagoniza el video pertenece a Shihe Robotics, una empresa china conocida internacionalmente como RobotPlusPlus (o Robot++). Esta compañía es una de las muchas que lideran el sector de los robots “trepaparedes” o robots Spider-Man, diseñados para realizar tareas en altura.
Estos robots son capaces de adherirse a superficies verticales, curvas o incluso techos, ya sean de metal, hormigón o vidrio. Se desplazan por ellas para llevar a cabo diversas tareas como soldadura, limpieza, pintura, inspección o eliminación de óxido. El objetivo principal es reemplazar a los operarios que actualmente trabajan colgados de arneses, andamios o cestas elevadoras en entornos de riesgo, como cascos de barco, torres eólicas, tanques químicos o fachadas de rascacielos, donde un accidente podría tener consecuencias fatales.
Shihe Robotics fue fundada en 2015 por Xu Huayang, doctor de la Universidad Tsinghua, una de las instituciones técnicas más prestigiosas de China. Huayang, quien creció cerca del río Shihe en la provincia de Henan, decidió enfocar su carrera en la robótica para trabajos de riesgo en altura después de una experiencia inicial en Tsinghua. Según el medio especializado HTX Insights, el producto que impulsó el éxito comercial inicial de la empresa fue un robot para eliminar el óxido de los cascos de los barcos, una tarea peligrosa y laboriosa en la industria de reparación naval. Con este robot, Shihe logró una eficiencia entre cinco y seis veces superior a la del trabajo manual, obteniendo una cuota significativa en el mercado chino.
Shihe ha completado varias rondas de inversión. El portal chino 36Kr informó que la compañía cerró una ronda Pre-A de 20 millones de yuanes, liderada por el fondo de capital riesgo de Baidu, con una valoración post-inversión de 120 millones de yuanes. Más recientemente, según HTX Insights, Shihe completó una ronda Serie C de varios cientos de millones de yuanes, liderada conjuntamente por Qianggang Capital y Zhongji InnoLight, con la participación de Guangxi Investment Capital, Guohai Securities, Junton Capital y su inversor histórico Fosun RuiZheng. Este interés inversor demuestra que hay un mercado prometedor en el nicho de los robots industriales trepamuros, especialmente porque resuelven un problema real y peligroso en trabajos de altura.
El fundador de la empresa, Xu Huayang, explicó a 36Kr que estos robots ya tienen sentido comercial en numerosos escenarios. Entre ellos se incluyen la eliminación de óxido en costados de barcos, la pintura por pulverización de tanques químicos, la inspección de calderas en centrales térmicas, el mantenimiento de torres eólicas, la limpieza de paneles solares, la inspección de tuberías y la limpieza de fachadas de edificios. Según sus cálculos, este conjunto de tareas representa un mercado de aproximadamente 60.000 millones de yuanes al año solo en China.
La empresa fabrica su gama de robots bajo la denominación "HML". La "H" corresponde a modelos pesados con una capacidad de carga superior a 100 kg, diseñados para tareas como esmerilado o soldadura. La "M" se refiere a modelos de carga media, de unos 60 kg, pensados para pulverizar agua o pintura en labores de desoxidación y recubrimiento. Según datos de la propia compañía, sus robots alcanzan una velocidad de desplazamiento de 10 metros por minuto, con un rendimiento medio del doble que el de un operario humano y a la mitad de coste.
Existen varios métodos para que estos robots se adhieran a las superficies. Algunos utilizan imanes permanentes cuando la superficie es metálica, como el casco de un barco o una torre eólica de acero. Otros recurren a la succión por vacío, útil en vidrio, hormigón u otros materiales no magnéticos. Un tercer grupo imita a las lagartijas geco, con almohadillas de microfibras que se adhieren por fuerzas moleculares sin dejar residuos. Un artículo publicado en Journal of Field Robotics destaca que estos robots se han convertido en equipamiento esencial para el mantenimiento de infraestructuras en altura, la inspección industrial a gran escala y la respuesta a emergencias.
Hay muchas más empresas en este sector. En Shenzhen, AKA Robotics opera con su gama "WallHiker", especializada en robots que se adhieren a las torres eólicas mediante un doble sistema de cables y adsorción magnética permanente. Estos robots son operados remotamente desde el suelo para reducir el riesgo de los técnicos que trabajan con cuerdas a gran altura. El pasado mes de junio, China Daily informó que un equipo de la Universidad de Ingeniería de Harbin (compuesto por ocho personas, entre profesores y estudiantes) desplegó en una planta eólica de Nanjing un robot trepador que, en lugar de imanes, utiliza succión. Esto le permite adherirse a metal, vidrio y otras superficies lisas sin dañar los recubrimientos protectores de las torres. Puede cargar hasta cinco kilos de equipo de inspección capaz de detectar grietas, óxido y otros defectos. Uno de sus responsables, el profesor Zhang Lanyong, explicó que "el crudo invierno de Heilongjiang complica enormemente la inspección de las instalaciones eléctricas" y que escalar manualmente las torres "es muy arriesgado", mientras que el robot resiste bajas temperaturas y vientos fuertes.
Fuera de China, el ejemplo más conocido es Gecko Robotics, una compañía estadounidense nacida en el entorno de Carnegie Mellon en 2016 que ha aplicado esta tecnología al ámbito militar. Según el medio especializado chino Zhidongxi, Gecko ha firmado un contrato para desplegar sus robots trepadores, sensores fijos y sistemas de inteligencia artificial en dieciocho buques de la Flota del Pacífico de la Marina estadounidense, incluyendo destructores y buques anfibios. Sus máquinas son capaces de escalar cascos, moverse por tanques de lastre, nadar y volar en espacios confinados. La propia empresa alcanzó, según el mismo medio, una valoración de 1.250 millones de dólares tras cerrar en junio de 2025 una ronda Serie D de 125 millones de dólares. Esto demuestra que el interés por estos robots no es exclusivo de China, aunque es allí donde conviven más fabricantes y aplicaciones industriales.
El sector de los robots trepaparedes, según sus propios protagonistas, es aún muy joven. El fundador de Shihe afirma que el mercado se encuentra en una fase muy temprana, con muchos escenarios de uso aún por explorar. No obstante, las rondas de financiación, los contratos militares y los robots ya operativos en múltiples escenarios industriales son evidencia del especial interés por este tipo de tecnología, lo que sugiere que su presencia será cada vez mayor en el futuro.