El Samsung Galaxy Z Fold8 introduce un diseño innovador que redefine la experiencia de los teléfonos plegables, ofreciendo proporciones de pasaporte que lo hacen compacto cerrado y expansivo al abrirse. Este modelo se posiciona estratégicamente dentro de la gama Galaxy Z, no como una mejora lineal, sino como una alternativa distintiva para usuarios con necesidades específicas. Su enfoque en la comodidad de uso y la versatilidad de la pantalla lo distinguen de sus predecesores y de otros dispositivos plegables en el mercado.
El Galaxy Z Fold8 es un teléfono que, sin generar un gran revuelo, consiguió captar la atención. Constantemente volvía a él durante la primera toma de contacto, atraído por unas proporciones que modifican significativamente la percepción habitual de un plegable tipo libro. Cerrado, es compacto y ancho; abierto, despliega una superficie que invita a interactuar con contenidos y aplicaciones de una forma diferente. Después de años observando la evolución de esta categoría, no esperaba que un diseño distinto pudiera generar tanta curiosidad, pero este lo logró.
Es importante aclarar la nueva nomenclatura de la gama, ya que Samsung ha modificado la lógica de los nombres. La silueta alta que tradicionalmente se asociaba al Galaxy Z Fold ahora corresponde al Fold8 Ultra, mientras que el modelo sin apellido es el recién llegado con proporciones de pasaporte. Junto a ellos, permanece el Flip8, la opción compacta de plegado vertical. Al tener los tres dispositivos juntos, quedó claro que el catálogo no se concibe como una jerarquía, sino como tres propuestas diseñadas para usos y públicos distintos.
Ficha técnica del Samsung Galaxy Z Fold8
SAMSUNG GALAXY Z FOLD8
Dimensiones y peso
Plegado: 81,9 x 123,9 x 9,7 mm
Desplegado: 161,4 x 123,9 x 4,5 mm
201 gramos
Pantalla plegable
Dynamic AMOLED 2X de 7,6 pulgadas
Resolución QXGA+ (2.448 x 1.848 píxeles)
403 píxeles por pulgada
Tasa de refresco: 1-120 Hz
Vision Booster
Pantalla principal
Dynamic AMOLED 2X de 5,5 pulgadas
Resolución QXGA+ (1.248 x 1.972 píxeles)
428 píxeles por pulgada
Tasa de refresco: 1-120 Hz
Vision Booster
Hasta 3.000 nits
Pantalla de baja reflectancia
Procesador
Snapdragon 8 Elite Gen 5 para Galaxy
Memoria RAM y almacenamiento
12/256 GB
12/512 GB
16 GB/1 TB
Cámara frontal
Pantalla principal: 10 MP, f/2.2, FOV 85º
Pantalla plegable: 10 MP, f/2.2, FOV 100º
Cámara principal
Angular de 50 MP, dual pixel AF, OIS, f/1.8, FOV 85º
Gran angular de 50 MP, dual pixel AF, f/1.9, FOV 120º
Batería
Dual de 4.800 mAh (típica)
Carga rápida de 45W
Carga inalámbrica de 20W
Carga inalámbrica inversa PowerShare
Conectividad
5G NSA/SA
LTE
Wi-Fi 7
Bluetooth 6.0
NFC
GPS
Sistema operativo
Android 17
One UI 9
Otros
Resistencia IP48
Galaxy AI
Knox Now
Brief Now
Nudge
Precio
Desde 1.999 euros
El plegable que faltaba en la familia Galaxy Z.
Los teléfonos plegables no siempre transmitieron la madurez que exhiben hoy. En sus primeras generaciones, la sorpresa coexistía con dudas razonables sobre la durabilidad de la pantalla, el envejecimiento de la bisagra o la verdadera utilidad del diseño más allá de la novedad. Con el tiempo, Samsung ha ido resolviendo muchas de estas inquietudes a través de mejoras en la construcción, el peso, el grosor y la experiencia de usuario. El Galaxy Z Fold8 llega en un momento diferente: ya no necesita demostrar que un teléfono puede plegarse, sino qué valor añadido puede ofrecer al hacerlo.
El avance más notorio, al menos en diseño, se produjo con la generación anterior. Al probar los Galaxy Z Fold7 y Flip7, se percibieron dispositivos mucho más refinados en grosor, peso y sensación al tacto, como si Samsung hubiera logrado integrar coherentemente las piezas que había estado ajustando durante años. Ya no eran solo teléfonos que llamaban la atención por su capacidad de plegarse, sino productos sólidos y consistentes dentro de la gama alta. Precisamente por ello, la pregunta para esta octava generación no era sencilla: qué hacer después de haber dado uno de los pasos más importantes.
Después de ese significativo avance, Samsung podía haber optado por varios caminos. Podría haber rediseñado completamente toda la serie, pero la decisión fue otra: mantener lo que ya funcionaba, perfeccionarlo y añadir una tercera propuesta. Tras tener los nuevos modelos en la mano, la decisión se entiende. Se podría decir que el Galaxy Z Fold8 es la consecuencia natural de gran parte del conocimiento adquirido por Samsung a lo largo de siete generaciones. El resultado es una gama más amplia, no necesariamente una ruptura con lo anterior.
La primera impresión al sostener el Galaxy Z Fold8 es precisamente esa: no parece un dispositivo experimental, sino un producto con una idea muy clara de lo que busca ofrecer. Su cuerpo más bajo y ancho modifica su presencia en comparación con los plegables tipo libro conocidos, pero mantiene una sensación de construcción robusta. En la mano, se siente bien equilibrado, elegante y con detalles cuidados. Sus 201 gramos también contribuyen a esta percepción: según Samsung, es el Galaxy Z Fold más ligero fabricado hasta la fecha.
Una de las primeras diferencias se notó incluso antes de abrirlo. Al coger el Galaxy Z Fold8 cerrado, se sintió que la interacción con la pantalla exterior era diferente a la asociada con otros plegables tipo libro. Se trata de un panel de 5,5 pulgadas con relación 10:16, y durante esos primeros minutos, se utilizó más de lo esperado, sin sentir la necesidad de desplegar la pantalla principal. Consultar mensajes, navegar o responder rápidamente resultaba natural, aunque habrá que verificar cómo evoluciona esa sensación con un uso diario prolongado.
El cambio más evidente llegó al desplegar la pantalla interior de 7,6 pulgadas. Su relación 4:3 explica gran parte de lo que Samsung busca con este modelo: no se trata solo de tener más superficie, sino de cómo está distribuida. Durante la prueba, leer, ver contenido en horizontal o navegar por distintas aplicaciones resultó especialmente cómodo. La sensación se asemejaba más a usar una pequeña superficie de trabajo que a simplemente abrir un móvil para verlo más grande.
La lectura fue uno de los primeros usos donde se encontró una diferencia clara. Al colocar el teléfono en horizontal, consultar artículos, documentos o libros electrónicos se parecía más a hacerlo en una pequeña tableta que en un móvil convencional. Las líneas de texto disponen de mayor anchura y la información se distribuye de una manera que facilita permanecer más tiempo con el dispositivo abierto. Más allá de leer o consumir contenido, este enfoque también demuestra sus ventajas en la multitarea. Al usar el Galaxy Z Fold8 con varias aplicaciones abiertas, fue posible distribuir mejor la información y mantener más elementos a la vista simultáneamente. Es una forma de uso que resulta difícil de explicar solo con una ficha técnica, ya que emerge al combinar tareas: consultar algo mientras se escribe, comparar información o pasar de una aplicación a otra sin perder tanto contexto.
Los colores también forman parte del cambio de enfoque percibido. Al tenerlo delante, la sensación no era la de un dispositivo pensado únicamente para un entorno profesional, una imagen que durante años ha acompañado a algunos plegables tipo libro. El color grafito ofrece una apariencia más discreta, mientras que el lavanda y, especialmente, el pistacho refuerzan una identidad menos corporativa. El formato pasaporte del Galaxy Z Fold8 aporta frescura a la gama y abre una nueva forma de acceder al mundo de los plegables.
Después de tener ambos en la mano, es importante no interpretar el Galaxy Z Fold8 como una simple versión inferior del Galaxy Z Fold8 Ultra. Ambos comparten el Snapdragon 8 Elite Gen 5 para Galaxy, pero persiguen prioridades distintas. El Ultra mantiene la filosofía del Fold tradicional y añade una pantalla principal de 8 pulgadas y una cámara triple encabezada por un sensor de 200 MP, con un enfoque más marcado hacia la productividad y la creación de contenido. El Fold8 busca algo diferente: cambiar la interacción con el dispositivo desde sus propias proporciones.
Ahora, queda bastante claro para quién está diseñado el Galaxy Z Fold8: para aquellos que desean un plegable tipo libro, pero no se adaptan a las proporciones altas del Fold tradicional ni necesitan el enfoque más ambicioso del Ultra. Es un dispositivo pensado para quienes valoran poder usar con naturalidad la pantalla exterior y, al abrirlo, disponer de un panel especialmente cómodo para leer, consumir contenido o trabajar con varias aplicaciones. El Flip8 sigue priorizando la compacidad y el Fold8 Ultra la productividad y la creación. Este Fold8 ocupa el espacio que quedaba entre ambos.
La decisión de añadir una nueva propuesta también se comprende mejor al observar el recorrido de Samsung en España. En una conversación a principios de julio con David Alonso, vicepresidente y responsable de Mobile Experience de Samsung Electronics Iberia, el directivo explicó que "el 93% de todos los plegables vendidos en España son Samsung". Es una posición inicial relevante, aunque no garantiza cómo reaccionará el mercado al recién llegado.
Como se puede apreciar, Samsung mantiene los otros dos diseños y añade una alternativa para quienes buscaban otra forma de usar este tipo de dispositivo. Las pruebas más exhaustivas se realizarán en la reseña completa del dispositivo. El Galaxy Z Fold8 ya está disponible para reserva en España desde 1.999 euros. Después de haberlo tenido en la mano, la conclusión de esta primera toma de contacto es sencilla: no se trata de una ruptura con el pasado, sino de una nueva dirección dentro de una familia que ya tiene un largo recorrido.