Las reservas hídricas de España disminuyen pese a un buen inicio de año, reavivando la preocupación por la sequía

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A pesar de que los embalses españoles registran un 73,4% de su capacidad total, superando los niveles de años anteriores y la media de la última década, las reservas hídricas muestran un descenso constante desde mayo. Esta tendencia ha llevado a algunas regiones, como Galicia, a activar alertas por escasez moderada, recordando la importancia de abordar la planificación hídrica incluso cuando los pantanos están llenos para prevenir futuras sequías.

Los embalses de España acumulan una cantidad considerable de agua. El informe gubernamental reciente indica que la reserva hídrica se encuentra al 73,4% de su capacidad, lo que equivale a aproximadamente 41.100 hectómetros cúbicos (hm3). Esta cifra es casi 3.000 hm3 superior a la del año pasado y 9.300 hm3 por encima de la media de la última década. Sin embargo, esto no exime a España de la amenaza de posibles cortes de agua. Por el contrario, las reservas han estado disminuyendo durante meses, y expertos advierten que las soluciones a las sequías deben implementarse cuando los pantanos aún están llenos. Un dato significativo es que la reserva hídrica ha estado reduciéndose desde mayo, y Galicia activó hace semanas una prealerta por "escasez moderada" en diversas áreas.

El 73,4% representa el nivel de ocupación actual de los embalses. El último informe del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) revela que los pantanos de la España peninsular, con una capacidad de 56.042 hm3, almacenan actualmente 41.110 hm3. Al analizar los detalles, se observa que algunas zonas presentan un nivel de almacenamiento mucho mayor, mientras que en otras es considerablemente inferior. Por ejemplo, las reservas en el Júcar están al 60,8% y en Galicia-Costa al 65,2%, mientras que en las cuencas internas del País Vasco o Cataluña superan el 85%. En términos generales, la vertiente atlántica se mantiene al 74,8% y la mediterránea ronda el 68,8%.

¿Es un balance negativo? No, al menos si se compara con la situación que España enfrentaba en años anteriores durante esta época del verano. A finales de julio de 2025, las presas del país estaban al 68,4%, con poco más de 38.300 hm3 de agua, y ciertas regiones mostraban un panorama muy preocupante. La reserva hídrica en la cuenca del Segura no alcanzaba el 29%, mientras que ahora supera el 56%. En general, el propio Miteco reconoce que el agua embalsada es superior a la de hace un año y a la media de la última década, que se sitúa en 31.831 hm3. Esta mejora se observa tanto en la vertiente atlántica como en la mediterránea.

Sin embargo, no todo son buenas noticias, y esta es quizás la parte más crucial. Aunque la situación hídrica actual podría no ser mala, especialmente en comparación con los últimos años, no se puede ignorar que las reservas han estado disminuyendo durante meses sin perspectivas de cambio. De hecho, esta tendencia negativa se remonta al 19 de mayo, cuando el Miteco estimaba que los embalses superaban el 84% de su capacidad. Un mes después, este indicador había descendido al 80,1%, y el lunes se situaba en un 73,4%.

Una búsqueda rápida en internet revela noticias sobre embalses que se están vaciando progresivamente. Esto ocurre en los embalses de Ciudad Real y Salamanca, o en Andalucía y Extremadura, por mencionar algunos ejemplos. En Galicia, la Xunta fue un paso más allá hace dos semanas al activar la "prealerta por escasez moderada de agua" en los sistemas de los ríos Lérez y Anllóns y en la Costa da Coruña hasta el límite con Arteixo. En Vigo también se ha activado la prealerta. A principios de mes, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, afirmó que había agua para cinco meses y que su principal presa, Eiras, dispone de menos reservas de las que acumulaba en las mismas fechas de 2017, año en el que la región sufrió una de sus peores sequías.

¿Cómo es esto posible? La explicación reside en la peculiar meteorología que España ha experimentado este año. El invierno fue muy lluvioso, tanto que el Miteco lo considera el octavo con más precipitaciones desde que se recopilan datos en 1961. En lo que va del siglo XXI, solo hubo otros dos inviernos con más agua, los de 2000-2001 y 2009-2010. Esto explica que en marzo los embalses acumularan algo más de 46.800 hm3 de agua para consumo humano, agrícola e industrial, lo que representa el 83,5% de su capacidad. En toda la serie histórica, no hay un marzo con un indicador mejor.

De ese escenario, pasamos a una primavera particularmente "seca", durante la cual se recogió en la península el 75% de lo que se considera normal para esa estación entre 1991 y 2020. En junio, el cambio fue aún más drástico. La Aemet calcula que la precipitación media en la España peninsular fue de apenas 12,4 mm, lo que representa "el 39% del valor normal del mes", según aclara. En el archivo histórico de la agencia, solo hay dos junios en los que el paraguas fue menos necesario.

"Conviene pensar en la sequía". No se trata de ser catastrofistas con los embalses al 73,4% de su capacidad, pero es importante considerar reflexiones como la que compartió en abril Jorge Rodríguez-Chueca, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). A pesar de los buenos datos de reserva hídrica que España manejaba en ese momento, el experto advertía: "Es en estos momentos cuando conviene pensar en la sequía". La razón es simple: las estrategias deben diseñarse cuando aún hay agua en los pantanos, no cuando se arrastran meses sin apenas lluvia.

La otra cifra: 32.000 hm3. Aunque las abundantes lluvias de invierno habían permitido a España superar la sequía que el país padecía desde 2021, Rodríguez-Chueca insistía: "Es ahora, cuando los embalses están llenos, cuando debe abordarse la sequía desde la planificación y la conciencia". "La cantidad de agua embalsada es solo una imagen puntual, no una garantía de futuro", reiteraba el experto de la UPM antes de mencionar un dato crucial: el consumo anual de España ronda los 32.000 hm3. "La sequía no aparece de repente, es un proceso acumulativo. Si el consumo sigue siendo alto, el sistema puede parecer seguro. Pero si además llueve menos, puede volverse vulnerable rápidamente". Esta reflexión era importante en primavera, con los embalses ganando volumen, y lo es aún más ahora, en pleno verano, con las reservas hídricas en retroceso.