China ha inaugurado tres nuevas líneas de producción de fibra de carbono de alto rendimiento, consolidando su posición en el sector de materiales avanzados. Estas instalaciones, operadas por la filial Zhongfu Shenying Carbon Fiber del gigante estatal CNBM, abarcan las principales categorías del material y refuerzan la capacidad del país para fabricar un componente estratégico, tradicionalmente dominado por Japón y Estados Unidos, esencial para industrias clave como la aeronáutica y la energía.
China ha avanzado significativamente en su objetivo de liderar el sector de los materiales avanzados. El grupo estatal CNBM (China National Building Material Group) ha puesto en funcionamiento tres nuevas líneas de producción de fibra de carbono de alto rendimiento en su planta de Lianyungang, ubicada en la provincia de Jiangsu, bajo la gestión de su subsidiaria Zhongfu Shenying Carbon Fiber. Estas nuevas instalaciones cubren las tres principales categorías del material: uso general, alta resistencia y alto módulo, sumándose a los recientes progresos que el país ha anunciado en este ámbito.
La fibra de carbono de alto rendimiento ha sido durante décadas un material estratégico cuya producción ha estado bajo el control de un número limitado de actores. Históricamente, Japón y Estados Unidos han dominado su fabricación, y China ha enfrentado restricciones en el acceso a las variantes más avanzadas debido a acuerdos internacionales de control de exportaciones. Con la puesta en marcha de estas tres líneas, Pekín fortalece su capacidad para producir internamente un material crucial para sectores como la aeronáutica, la energía, la robótica y la electrónica de consumo.
Las tres líneas operativas son, según reportes de la agencia estatal china Xinhua, las más grandes a nivel mundial en sus respectivas categorías. La primera es una línea de gran capacidad, con una producción de 5.000 toneladas anuales, que utiliza una tecnología de hilado propia de la filial y cuyo material se destina principalmente a la energía eólica y los vehículos eléctricos. La segunda, con una capacidad de 1.000 toneladas al año, fabrica fibra de grado T1100, diseñada para aplicaciones aeroespaciales que requieren estructuras extremadamente ligeras con una gran capacidad de carga. La tercera, con 600 toneladas anuales, produce fibra de alto módulo de grado SYM40, orientada a aplicaciones de precisión en fondos marinos, minería profunda, el espacio o el equipamiento deportivo de competición, según información de Global Times.
Un aspecto relevante de este anuncio es que, según el medio, las nuevas líneas han alcanzado una tasa de localización superior al 95% en sus equipos principales. Esto significa que la mayor parte de la maquinaria utilizada para fabricar la fibra es de origen nacional, lo que confirma que China no solo produce el material, sino también una parte sustancial de la tecnología necesaria para su fabricación a gran escala.
Este anuncio se produce en un momento de tensión tecnológica con Estados Unidos y Japón. Según el South China Morning Post, Washington y Tokio han intensificado recientemente los controles sobre la exportación de equipos y tecnología para la fabricación de fibra de carbono de alta resistencia, con el objetivo de dificultar su producción por parte de empresas chinas. Ma Jie, analista de Guoyuan Securities, explicó en un informe que estas restricciones han impulsado a la industria china a buscar la autosuficiencia tecnológica y a controlar toda su cadena de suministro. También destacó que el sector ha evolucionado desde la fibra básica T300 hasta alcanzar estándares que se encuentran entre los más avanzados del mundo actualmente. Además, como se informó hace unos meses, CNBM había presentado en la feria JEC World de París la primera producción en masa mundial de fibra T1200, la variante más resistente de la escala, con más de 8 gigapascales de resistencia a la tracción. A esta noticia se sumó, a principios de junio, el anuncio de Shanghai Petrochemical, una filial de Sinopec, sobre la producción a gran escala de fibra T1000 mediante un proceso propio.
Zhou Yuxian, presidente de CNBM, indicó a Xinhua que estas nuevas líneas contribuyen a resolver dos problemas estructurales del sector: la escasez de productos de fibra de carbono de gama alta y la falta de una oferta completa que abarque todas las categorías del material. El directivo añadió que la producción "reforzará la seguridad y la resiliencia del suministro chino de materiales estratégicos". Es importante recordar que, hasta ahora, el mercado mundial ha estado dominado por un puñado de fabricantes. Tres empresas japonesas (Toray Industries, Teijin y Mitsubishi Chemical) controlaban en conjunto algo más de la mitad del mercado global en 2025, según un informe de Nikkei Asia. La compañía estadounidense Hexcel es otro de los principales actores del sector, especialmente en los ámbitos aeroespacial y militar.
El impulso de China a la fibra de carbono responde a una demanda en constante crecimiento. Según el informe de Guoyuan Securities, la demanda mundial de fibra de carbono superó las 220.000 toneladas en 2025, con un aumento del 43,8% respecto al año anterior, mientras que en China ese crecimiento fue aún mayor, del 57%, impulsado por la fabricación del avión comercial C919, los robots humanoides y los vehículos de baja altitud.