Tom Hanks, uno de los actores mejor pagados de Hollywood, tomó una decisión financiera audaz durante la producción de 'Forrest Gump'. Para asegurar la continuidad del rodaje, renunció a su salario fijo inicial y, junto al director Robert Zemeckis, optó por un porcentaje de los ingresos brutos. Esta arriesgada apuesta no solo consolidó su carrera, sino que lo hizo considerablemente más rico, demostrando ser una de las mejores inversiones de su vida.
Que Tom Hanks es uno de los actores mejor pagados de Hollywood no es una sorpresa para nadie. Sin embargo, hubo una película en la que, debido al alto coste de producción, tanto el director como el actor principal tuvieron que reducirse el salario pactado inicialmente. Hanks no se limitó a rebajarse el sueldo. Renunció por completo al salario fijo pactado inicialmente con Paramount con tal de seguir adelante con el rodaje de una película que no solo consolidaría su carrera, sino que finalmente le haría mucho más rico: Forrest Gump. Quien quiere un salario cuando tiene una taquilla.
El rodaje de Forrest Gump fue todo un reto desde el principio. Paramount veía con recelo una historia sobre un hombre con discapacidad intelectual que se entrecruzaba con hechos y lugares simbólicos que habían sido trascendentales en las últimas décadas. Tal y como señalaban en IndieWire, el presupuesto de producción se disparó hasta los 55 millones de dólares, una cifra enorme para un drama que dejaba todo su argumento en manos de los protagonistas. Sin superhéroes ni sagas cinematográficas de por medio. Para aliviar ese incremento de costes, Hanks y el director Robert Zemeckis aceptaron aplazar buena parte de su sueldo fijo acordado. A cambio, pidieron un porcentaje de los ingresos brutos desde el primer dólar recaudado.
La condición exigida por Hanks y Zemeckis marca un matiz importante. De haber reclamado un porcentaje de la taquilla, el estudio recaudaría todos los ingresos, descontaría sus costes de producción y entregaría el porcentaje pactado sobre el resto, lo cual supone un importe mucho menor. Con la exigencia del porcentaje sobre los ingresos brutos, Hanks y Zemeckis se situaban en igualdad de condiciones que el estudio y cobrarían mucho antes de que Paramount comenzara a descontar gastos. Si la película fracasaba, Paramount perdía dinero, pero el actor y el director habrían regalado su trabajo.
Una de las escenas más recordadas de la película es la que Gump comienza a correr a través del país sin un motivo aparente, y la gente se le iba uniendo. Esa escena estuvo a punto de no rodarse por falta de presupuesto. Paramount la veía demasiado cara y quería recortarla. Zemeckis no estaba dispuesto a perderla y fue a hablar con Hanks. En una entrevista a Hanks en el podcast de Graham Bensinger, el actor recordó la charla que mantuvo con el director: "Él dijo: 'Bueno, esta producción va a costar X cantidad de dólares'. Y no era barato. Y yo dije: 'De acuerdo'". El plan era simple. Ellos ponían el dinero y Paramount les devolvía el favor con más porcentaje sobre las ganancias. El estudio aceptó encantado porque si la película era un fracaso lo que perdían no era su dinero.
La financiación de la popular escena del barbudo Gump corriendo de costa a costa no fue la única ocasión en la que Hanks tuvo que rascarse el bolsillo durante el rodaje. El presupuesto era tan ajustado que durante el rodaje, el clima les impidió conseguir una cobertura de seguro para ciertas jornadas, y Paramount se negó a asumir ese nuevo gasto adicional. Hanks y Zemeckis volvieron a poner dinero de su bolsillo para pagar el seguro y no parar el rodaje. En la misma entrevista, Hanks recordó que, ante las trabas financieras que le estaba poniendo el estudio, Zemeckis le pidió "ser mi colaborador, no solo mi empleado". "Está bien trato hecho. Hagámoslo", le respondió el actor. De ese modo, ambos se convirtieron en socios que cubrirían las carencias que no cubría el estudio, con la condición de recuperar su inversión con unos crecientes porcentajes de los ingresos de taquilla.
Forrest Gump se estrenó en julio de 1994 y, desde el primer fin de semana, arrasó en taquilla. Recaudó más de 677 millones de dólares en todo el mundo, con más de 330 millones solo en Estados Unidos según datos de Fox Business. También se llevó seis premios Óscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Actor para Hanks. Gracias a su acuerdo de porcentaje bruto sobre los ingresos, Hanks ganó una cifra estimada en 65 millones de dólares. Casi diez veces más que el salario que firmó cuando aceptó el proyecto. Según el portal Celebrity Net Worth, la fortuna actual del actor se estima en unos 400 millones de dólares. No está mal para una apuesta que empezó con una escena que el estudio se negaba a pagar.