Google Prioriza sus Chips TPUs para el Desarrollo de Inteligencia Artificial General (AGI)

Tecnologia
Alphabet, la empresa matriz de Google, ha decidido reservar una parte significativa de la potencia de cálculo de sus Unidades de Procesamiento Tensorial (TPUs) para impulsar su objetivo de alcanzar la Inteligencia Artificial General (AGI). Esta estrategia refleja la importancia estratégica que las grandes tecnológicas otorgan a la AGI, priorizando sus propias necesidades internas sobre la venta de infraestructura a terceros, a pesar del auge en el negocio de la nube.

Alcanzar la Inteligencia Artificial General (AGI) se ha convertido en una de las metas fundamentales para las grandes empresas tecnológicas. A pesar de que las expectativas sobre este concepto de IA omnipotente han disminuido, Alphabet, la compañía detrás de Google, busca mantenerse a la vanguardia en esta contienda. Por ello, ha optado por reservar potencia de cálculo de sus TPUs (Unidades de Procesamiento Tensorial) con el fin de lograr este objetivo.

Tradicionalmente, el éxito en el negocio de la nube se medía por la capacidad de ofrecer infraestructura a terceros. No obstante, con la creciente demanda de chips especializados impulsada por la IA, Google ha decidido priorizarse a sí misma, según reportes de The Register. Esta acción subraya la consideración de la AGI como un objetivo estratégico clave para las grandes tecnológicas, más allá de ser una simple herramienta de marketing.

La confirmación de esta estrategia se dio durante la presentación de resultados del segundo trimestre de Alphabet. Eric Sheridan, analista de Goldman Sachs, consultó directamente sobre la distribución de las TPUs entre los clientes y las necesidades internas de la empresa. Sundar Pichai, CEO de Google, respondió: "Nuestra principal prioridad es asegurar la asignación necesaria para competir en la frontera del desarrollo de la AGI". Añadió que "esa es la base de todo lo que hacemos". Ante una nueva pregunta de Mark Shmulik, analista de Bernstein, sobre la distribución de la capacidad de cómputo entre el buscador, la nube y el entrenamiento de modelos, Pichai reiteró la importancia de esta meta, indicando que, después, se distribuiría entre Search, YouTube, su plataforma de nube corporativa (Vertex) y otras áreas como el análisis de datos o la ciberseguridad.

Que Google reserve chips para su uso interno no implica una desaceleración en su negocio de la nube. Por el contrario, Google Cloud registró ingresos de 24.750 millones de dólares en el trimestre, lo que representa un aumento del 82% respecto al año anterior, con un beneficio de 8.800 millones de dólares (un crecimiento del 214%). La compañía atribuye este impulso a la fuerte demanda de infraestructura y soluciones de IA, y mantiene una cartera de pedidos pendientes de 514.000 millones de dólares en contratos ya firmados por sus clientes.

El buscador tampoco se ha visto afectado por la irrupción de la IA generativa, a pesar de los temores de algunos analistas. Los ingresos de Search crecieron un 17%, y los de publicidad en YouTube un 13%. Pichai afirmó que el Modo IA de Search está generando "más búsquedas" y que, gracias a mejoras técnicas, la compañía ha logrado "reducir el coste de cada respuesta generada con IA" a su nivel más bajo desde el lanzamiento de la herramienta.

El interés de Google por los chips es tan elevado que no se limita a sus propios recursos. La directora financiera, Anat Ashkenazi, anunció que la empresa elevará su previsión de inversión en infraestructura de IA para el ejercicio actual a un rango de entre 195.000 y 205.000 millones de dólares, superando la estimación anterior de 180.000 a 190.000 millones. El motivo, según Ashkenazi, es un "entorno con restricciones de suministro", lo que obligará a Google a recurrir a capacidad de terceros durante el tercer trimestre como solución temporal mientras expande su propia infraestructura. Pichai justificó este gasto adicional como una inversión a largo plazo para retener a sus grandes clientes de la nube, incluso si esto implica asumir pérdidas puntuales durante algunos meses a cambio de contratos multianuales altamente rentables a la larga.

A pesar de estas cifras récord, Alphabet experimentó un tropiezo significativo. El flujo de caja libre de la compañía cerró el trimestre en negativo, con -5.900 millones de dólares, una situación que no se producía desde 2004. Como era de esperar, esta noticia no fue bien recibida por los inversores, lo que provocó una caída del 4% en las acciones de la compañía al cierre del mercado.