Polonia ha puesto en marcha un ambicioso plan de inversión de 32.200 millones de euros, denominado 'Port Polska', para transformar sus infraestructuras de transporte, con un énfasis significativo en la construcción de una nueva red de trenes de alta velocidad. España, reconocida por su experiencia ferroviaria, se perfila como un actor clave en este proyecto, con varias de sus principales empresas del sector buscando activamente su participación en el diseño, construcción y gestión de las nuevas líneas.
España es un referente en el sector ferroviario, no solo por ser el segundo país del mundo con mayor extensión de vías de alta velocidad, sino también porque sus empresas son altamente valoradas para el desarrollo de nuevos proyectos. Esta experiencia ha llevado a Polonia a confiar en el país ibérico para una inversión que transformará sus infraestructuras.
Polonia destinará 32.200 millones de euros a 'Port Polska', un proyecto diseñado para modernizar la imagen del país y convertirlo en un nodo central de movilidad en Europa Central. Con el objetivo de mejorar la forma en que sus ciudadanos se desplazan, el plan incluye mejoras en la red de carreteras y, crucialmente, la creación de un centro intermodal en las proximidades de Varsovia.
Este centro albergará un nuevo aeropuerto destinado tanto a pasajeros como al transporte de mercancías, y también ofrecerá servicios estratégicos a las fuerzas militares de la Unión Europea y la OTAN. Sin embargo, su función primordial será la de concentrar y gestionar una nueva red de trenes de alta velocidad.
El proyecto ferroviario contempla la construcción de 480 kilómetros de vías de alta velocidad que conectarán cuatro de las cinco ciudades más pobladas de Polonia. Desde Port Polska se podrá viajar a Varsovia, Łódź, Poznań y Wrocław (Breslavia).
La nueva red permitirá que los trenes alcancen velocidades de hasta 350 km/h, aunque operarán a un máximo de 320 km/h. Esta infraestructura se considera fundamental para la Red Transeuropea de Transporte (TEN-T). Se estima que el primer tramo, entre Varsovia y Łódź, estará operativo en 2032, y que la línea completa funcionará para 2035.
España se encuentra entre los países más involucrados en este proyecto. Recientemente, Óscar Puente, ministro de Transportes, se reunió con Dariusz Klimczak, ministro de Infraestructuras polaco, para abordar las inversiones de las compañías españolas en el país.
A esta reunión siguió otra en la que participaron representantes de Adif, Renfe, Acciona, Aldesa, CAF, Elecnor, Idom, Indra, Lantania y Talgo. Todas estas empresas buscan oportunidades en el proyecto de 32.200 millones de euros, ya sea en la construcción de la infraestructura, su gestión o el suministro de los trenes.
Entre los avances recientes, Adif ha renovado acuerdos para trabajar en el diseño, construcción y mantenimiento de la infraestructura ferroviaria, así como en la transferencia de conocimientos y competencias. El objetivo es fomentar el "contenido local" para que la mayor parte de la experiencia técnica y los beneficios de las inversiones permanezcan en Polonia, según explicó la embajada polaca.
Actualmente, ACS, Acciona y Ferrovial lideran cada una de ellas uno de los seis consorcios que aspiran a obtener el primer paquete de inversiones para la construcción del tren de alta velocidad polaco, según Expansión. Además, Ayesa supervisará el tramo de 17 kilómetros entre Lodz y Breslavia. Ineco y Adif colaboran en el diseño de la alta velocidad, e Idom participa en los servicios TIC del aeropuerto.
La participación española no se limita al desarrollo de esta nueva infraestructura. Renfe también opera en Polonia a través de Leo Express, la compañía checa de la que Renfe es accionista mayoritaria desde 2021. La empresa española ofrece servicios entre Varsovia y Cracovia.
En febrero, se anunció un aumento en los servicios transfronterizos y la adición de más trenes en la ruta entre Praga y Cracovia, debido a los buenos resultados obtenidos.