La pequeña aldea zamorana de Linarejos, en la Sierra de la Culebra, ha vuelto a captar la atención nacional gracias a un ciervo. Tras el triste destino de 'Carlitos' en 2023, ahora es 'Tomás', un macho de 140 kilos, quien protagoniza una historia digna de película. A pesar de los intentos de las autoridades por reubicarlo, este cérvido ha demostrado su apego a la aldea, realizando un viaje de 50 kilómetros para regresar a su hogar.
Linarejos es una pequeña aldea del municipio zamorano de Manzanal de Arriba, ubicada en el corazón de la Sierra de la Culebra, donde reside aproximadamente una decena de personas. Y un ciervo. Este último detalle es crucial, ya que explica por qué esta localidad, cercana a la frontera portuguesa, ha aparecido en los titulares de la prensa nacional en varias ocasiones durante los últimos años. Primero, en 2023, debido a un cérvido con una impresionante cornamenta al que llamaron 'Carlitos'. Ahora, la atención se centra en otro de sus congéneres, un macho de 140 kilos apodado 'Tomás'. La historia de Carlitos no tuvo un final feliz. Sin embargo, la de Tomás (o 'Tomasín', como también lo conocen en Linarejos) ha tomado un giro argumental digno de una película de Pixar.
Más concretamente, en la localidad de Manzanal de Arriba, Zamora, se encuentra la diminuta aldea de Linarejos. Una escasa decena de vecinos se ha establecido en el corazón mismo de la Sierra de la Culebra, en el entorno de una reserva regional de caza. A pesar de su reducido número de habitantes, a lo largo de los últimos años, la aldea ha despertado el interés de la prensa nacional en varias ocasiones. Y siempre por el mismo motivo: imponentes ciervos que deciden integrarse en la localidad y convivir con sus residentes.
El caso más reciente lo ha protagonizado un ciervo macho de unos 140 kilos con una cornamenta impresionante, al que los habitantes de Linarejos han apodado 'Tomás'. Aunque se trata de un animal salvaje, sin domesticar, este peculiar cérvido ha convertido la aldea en su refugio particular: allí descansa y allí se alimenta. Es tan común verlo durmiendo a la sombra de las tapias y fachadas de la aldea que se ha transformado en una especie de atracción turística. La Opinión de Zamora afirma que el ciervo lleva cerca de dos años instalado en el lugar.
Aunque en la región existe tradición cinegética, Tomás ha sido bien recibido por los vecinos, quienes han decidido acogerlo como a uno más. "No hace nada", explican desde el bar. "No se mete con nadie, a nadie le ha faltado al respeto ni nada, nunca. Ahí está echándose la siesta. ¿Qué delito comete? ¿Venir al pueblo?". Otra vecina confirma que el cérvido "no molesta a nadie" y especula con que pudo haber llegado a Linarejos buscando un refugio frente a los lobos. Además de seguridad y buena sombra, también ha encontrado comida.
¿Todo perfecto, no? No. Los vecinos de Linarejos han aprendido a convivir con Tomás, incluso le han tomado cariño. Pero eso no elimina que la presencia del ciervo entre las casas y huertas de la aldea plantee dos problemas. El primero es que sigue siendo un animal con "instinto salvaje", como reconoce algún residente. Además, está dotado de enormes astas. El segundo inconveniente es que Tomás no solo interactúa con los vecinos. A Linarejos también acuden curiosos, personas que quieren verlo de cerca y no siempre mantienen la distancia adecuada. "Acude gente de fuera a verlo, a hacerse fotos con él, a acariciarlo", explica a La Opinión de Zamora un vecino, que aún recuerda el caso reciente de "una pareja con dos niños" que se acercó a Tomás como si fuera una mascota e incluso llegó a pasarle la mano por el lomo. Esto sí representa un peligro porque, señala otra residente, "aunque es sociable", el animal conserva su "instinto salvaje".
La presencia de Tomás en una aldea habitada generó tanta preocupación que, hace unos días, las autoridades tomaron una decisión drástica: capturarlo y trasladarlo a la finca del Casal. El operativo para cazarlo causó un gran susto a los vecinos, quienes el jueves de la semana pasada se encontraron con un despliegue de agentes del Seprona y Medio Ambiente por sus calles. "Lo están buscando, vienen a fusilarlo", llegó a comentarse en la aldea. En realidad, el objetivo era otro: adormecer al ciervo, reducirlo, sacarlo del casco urbano y trasladarlo a un entorno natural. La operación se llevó a cabo con éxito y la historia podría haber terminado ahí... si no fuera porque Tomasín tenía otros planes.
Para asombro de los vecinos de Linarejos, el ciervo reapareció en el pueblo a los pocos días, lo que significa que emprendió nada menos que una travesía de 50 kilómetros por su cuenta a través de la Sierra de la Culebra. Su objetivo: salir de la zona donde intentaban reubicarlo y regresar a lo que él considera su refugio natural. Irónicamente, esa hazaña le ha dado aún más visibilidad y ha hecho que el interés por Tomás crezca. En Linarejos todavía tienen fresco el recuerdo de otro cérvido similar a Tomasín que, hace años, también decidió convertir las calles de la aldea en su hogar. Aquel animal se llamaba 'Carlitos', tenía una cornamenta de 14 puntas y los lugareños llegaron a reunir alrededor de 54.000 firmas a través de una campaña online para protegerlo de los cazadores. De poco sirvió.
En septiembre de 2023, los residentes encontraron el cadáver decapitado de un ciervo en la zona. En el pueblo, sospecharon al instante que se trataba de su ilustre cérvido, aunque la Junta de Castilla y León lo desmintió poco después. La realidad es que en Linarejos no volvieron a ver a Carlitos, por lo que los vecinos decidieron rendirle un homenaje dibujando su silueta en puertas y fachadas.