Mientras la industria tecnológica global enfrenta una ola de despidos masivos, atribuidos en gran parte a la inversión en inteligencia artificial, la empresa de semiconductores ASML adopta una estrategia opuesta. Para asegurar la retención de su personal clave, fundamental para el auge de la IA, ASML ha anunciado un generoso plan de acciones valorado en 20.000 euros para sus empleados que permanezcan en la compañía hasta 2030, destacando la dualidad del impacto de la IA en el mercado laboral.
El año 2026 ha sido testigo de una significativa reducción de personal en el sector tecnológico. Se estima que, en los primeros cuatro meses, alrededor de 92.000 trabajadores han perdido sus empleos, justificado por la necesidad de incrementar la inversión en inteligencia artificial. En contraste, las empresas de semiconductores y componentes están implementando medidas para retener a sus empleados, ofreciendo bonificaciones, una práctica que ASML ha adoptado recientemente.
Según informes de Eindhovens Dagblad, ASML planea otorgar a sus empleados un paquete de acciones valorado en 20.000 euros a quienes continúen trabajando en la empresa hasta 2030. Estas acciones estarán disponibles a partir del 1 de enero de 2027, con la condición de que el empleado siga en la compañía el 1 de enero de 2030 para poder cobrarlas.
Esta situación resalta las dos caras del auge de la inteligencia artificial. Por un lado, empresas tecnológicas como Meta están invirtiendo agresivamente en IA, principalmente en la construcción de centros de datos, y utilizan la IA para automatizar procesos, lo que reduce la necesidad de mano de obra. Por otro lado, compañías como ASML, Samsung o SK Hynix están experimentando una alta demanda de componentes que impulsan el desarrollo de la IA, lo que las lleva a buscar formas de retener talento en lugar de despedirlo.
En total, ASML cuenta con 44.500 empleados a nivel mundial, de los cuales aproximadamente 23.500 trabajan en su sede central en Veldhoven. Si todos los trabajadores permanecieran en la empresa hasta 2030, ASML desembolsaría un total de 890 millones de euros. Dada su posición como líder en capitalización bursátil en Europa, con ingresos de 9.300 millones de euros y un beneficio neto de 2.920 millones en el último trimestre, la empresa tiene la capacidad financiera para afrontar esta inversión.
Un caso similar se observó hace unos meses con Samsung, que también confirmó el pago de una prima a sus trabajadores de la división de semiconductores. Sin embargo, esta bonificación no fue una iniciativa unilateral de la empresa, sino el resultado de una negociación con los empleados, quienes habían amenazado con una huelga que habría paralizado las fábricas. Finalmente, Samsung accedió, y los empleados recibieron un bono promedio de 340.000 dólares. Esta situación, no obstante, generó tensiones internas, ya que el personal de otras divisiones, como la de dispositivos, recibió bonos significativamente menores, en algunos casos de 4.000 dólares.
Mientras tanto, en Silicon Valley, la tendencia es diferente. Las empresas tecnológicas han reducido sus plantillas de forma considerable este año. Meta despidió a 8.000 empleados en mayo, Microsoft ofreció prejubilaciones, Oracle también prescindió de miles de trabajadores (sin cifra confirmada aún), y Amazon también realizó recortes. Lo preocupante es que estos despidos no se deben a problemas financieros, sino que la inteligencia artificial es el motivo principal. No se trata de reemplazar empleados directamente por IA, sino de que muchas empresas están reestructurando completamente sus operaciones para enfocarse en el desarrollo de la inteligencia artificial.