La compra de coches eléctricos en España experimenta un crecimiento notable, rozando el 10% de la cuota de mercado. Con este auge, surge la necesidad de instalar cargadores domésticos, un proceso que presenta diversas particularidades y desafíos, especialmente en garajes comunitarios. Expertos del sector ofrecen claves sobre costos, regulaciones y la importancia de una carga inteligente para optimizar el consumo.
En el primer semestre de 2026, España registró la adquisición de 63.201 coches eléctricos, alcanzando una cuota de mercado cercana al 10%, y superando este porcentaje en junio. Este dato representa un aumento del 36,69% en comparación con 2025. Si se incluyen los híbridos enchufables, el 21,79% de los vehículos nuevos en el país poseen etiqueta de cero emisiones. Para comprender las necesidades y circunstancias relacionadas con la instalación de puntos de carga, se consultó a Antonio José Pérez, CEO y cofundador de Mi Cargador de Coche.
Antonio José Pérez describe el actual auge de los coches enchufables: “Desde 2023 no hemos tenido tregua. Específicamente, desde el inicio del Plan Moves II. Al principio, para establecer el negocio, era necesario buscar clientes activamente, pero ahora son los clientes quienes nos contactan. Desde 2023, la demanda no ha disminuido, ni siquiera en periodos festivos o vacacionales. El año pasado solo pude tomar una semana de vacaciones en junio”. También comenta que antes ofrecían formación a los comerciales, quienes conocían las especificaciones de los vehículos, pero carecían de información sobre dónde y cómo cargarlos, o si era posible aprovechar instalaciones de paneles solares para ello.
Desde Mi Cargador de Coche, señalan que las ayudas gubernamentales son un factor clave en el despegue del coche eléctrico. Antonio José destaca que el Plan MOVES II marcó un antes y un después, seguido por una tercera edición y el anuncio del Plan Auto+. “Mucha gente lo espera. Se mencionó que estaría disponible en mayo, luego a finales de julio… por el momento, nada”, recuerdan. El Plan Auto+ se prometió para enero de 2026, con la aplicación del descuento en el momento de la compra. Aunque está anunciado, no está activo y se ha dicho que será retroactivo al 1 de enero. Esto ha llevado a algunas empresas a adelantar la ayuda con préstamos sin intereses, un dinero que el cliente deberá devolver cuando, supuestamente, la ayuda se haga efectiva.
Es importante señalar que estas ayudas se destinan a la compra de vehículos, y esta vez no incluyen subvenciones para la instalación del cargador. “Siempre digo que la ayuda tiene poco de ayuda si uno debe afrontar el 100% inicialmente, recibirla tiempo después y, para colmo, tributarla en la declaración de la renta al año siguiente. Al final, lo que se prometía como un 70% se reduce considerablemente”, lamentan desde la empresa.
El costo de instalar un cargador para un coche eléctrico varía significativamente si se trata de una vivienda individual o un garaje comunitario. En una casa, es más sencillo conectar a la red eléctrica y extender el cable hasta el punto deseado, a diferencia de un garaje donde la plaza puede estar más alejada del cuadro de contadores.
“En una vivienda unifamiliar, el trabajo suele durar entre 3 y 4 horas. El precio del cargador es relativamente fijo, pero lo que varía es el costo por metro de cableado, la mano de obra y la cantidad de material. Generalmente, el costo total con IVA oscila entre 1.200 y 1.500 euros”, explica Antonio José Pérez. La diferencia con un garaje comunitario radica en “las horas de trabajo y los metros de cable”, subraya. La distancia al cuadro de contadores influye mucho en la factura final, ya que “nos conectamos desde allí y hay que planificar el recorrido hasta la plaza de garaje”.
En garajes comunitarios, “hay que verificar si la línea pasa por encima de la plaza de un vecino. Si es necesario realizar una perforación en esa zona, se debe pedir permiso al vecino para trabajar en su plaza por un tiempo, ya que no puede haber ningún coche presente”, explican desde Mi Cargador de Coche. Esto puede generar complicaciones.
“Normalmente no hay problemas, aunque en Sevilla tuvimos el caso de un vecino que era contrario al coche eléctrico y no quería ver ninguno cerca de su plaza. Buscamos una ruta alternativa, lo que implicó más rodeos y más metros de cable, encareciendo la instalación porque siempre se busca el camino más corto, pero al final se logró”, relata. En un garaje comunitario, el propietario del coche eléctrico solo debe informar a la comunidad de propietarios sobre las obras, pero esta no puede negarle el derecho a instalar el cargador. Sin embargo, el espacio de la plaza de garaje es privado.
“Incluso la Guardia Civil se ha presentado en algunas de nuestras instalaciones. Existe la figura de la servidumbre de paso. Si tu plaza de garaje se encuentra en el camino de servicios comunes, como el cuarto de contadores, estás obligado a permitir los trabajos en tu plaza. Afortunadamente, nunca hemos tenido que recurrir a esa figura”, explica Antonio José Pérez.
“Lo que recomiendo, y que ya casi viene de fábrica, es que el cargador tenga carga dinámica. Esto se conoce como el 'balanceador de potencia'. Si tienes 4 kW contratados, el sistema distribuye esos 4 kW entre el consumo de la casa y el cargador. Si la casa consume menos, el cargador recibe más potencia. Es una carga inteligente. Y, por último, otro elemento esencial: el soporte es primordial. Hemos probado muchas marcas desde el principio y hemos reducido el número de marcas y modelos porque no queremos que el cliente ni nosotros tengamos problemas. No es agradable recibir llamadas o mensajes de clientes a todas horas por fallos y tener que resolverlos sin un soporte técnico adecuado”.
¿Y qué aspectos se pueden pasar por alto? Algunos clientes solicitan cargadores con muchísimas funcionalidades, y les pregunto: '¿Pero las va a usar realmente? Porque va a pagar un extra'. Lo ideal es que el cargador cumpla las funciones que el cliente necesita. Por ejemplo, existen cargadores programables por horas, lo cual es útil para priorizar la carga lenta nocturna cuando la electricidad es más barata. Sin embargo, el instalador sugiere utilizar las funciones del propio coche para esto, ya que la mayoría lo incluyen y lo considera más cómodo que hacerlo desde el cargador o su aplicación.
“Siempre nos preguntan si es necesario aumentar la potencia contratada y les decimos: 'Prueba con lo que tienes'. Si tienes 3,5 kW, inténtalo. Si ves que es insuficiente, ya la subirás. Pagar de más cada mes por subir a 4,6 o 5 kW para luego no usar esa potencia es malgastar el dinero”, advierten. La clave, según Mi Cargador de Coche, reside en el tipo de uso del vehículo. “Si me dicen que recorren 15 kilómetros de ida y vuelta para moverse por el área metropolitana y hacen algún viaje largo un par de veces al año, les aconsejo que prueben con la potencia actual. Otra cosa es que sea un comercial o un profesor que recorre fácilmente 150 kilómetros al día; en ese caso sí se necesita más potencia, porque la noche podría no ser suficiente para cargar la batería completamente”, aclaran. Por la noche, si el cliente tiene contratados 3,5 kW (una potencia común en viviendas unifamiliares), “cargaría a unos 3,2 o 3,3 kW. Con la casa en modo de bajo consumo nocturno, el resto de la potencia se destina al cargador. Si te acuestas a las 11 y te levantas a las 7, tienes 8 horas disponibles con casi toda la potencia para el coche”.
Antonio José Pérez, además de cofundador de Mi Cargador de Coche, es conocido por su actividad en redes sociales. Allí compartió el caso de un vecino que instaló su enchufe en la calle. ¿Es esto factible?
Relata la historia: Fue un caso muy particular porque el cliente tenía visión de futuro. Reside en un pueblo de Sevilla, en una calle bastante amplia y con poco tránsito donde los vecinos respetan el espacio frente a su puerta. Al construir su casa nueva, le pidió al albañil que dejara un tubo enterrado desde la cochera hasta el bordillo de la acera. Sabiendo que en Alemania se estaban probando cargadores en los bordillos, se optó por colocar el cargador protegido dentro de su cochera y pasar los cables por el tubo hasta un conector estanco empotrado en el bordillo de la acera. El albañil adaptó el hueco a la medida del conector tipo 2. El cliente llega, conecta la manguera convencional de su coche al bordillo y carga. Asume el riesgo de que, si un día otro vecino aparca allí, no podrá cargar su coche. El caso es especialmente singular porque, explica, tuvo que pedir permiso al Ayuntamiento, que se lo concedió. “Le dijeron que si era capaz de montarlo, adelante, porque querían ver cómo funcionaba para replicarlo en más zonas del pueblo. El ayuntamiento estaba interesado. El único riesgo real es que el conector del bordillo no se bloquea magnéticamente como el del coche, así que cualquiera podría llegar y desenchufar la manguera, aunque no se la pueden llevar porque del otro lado está cerrada dentro de la cochera. Al ser una calle tranquila, no ha tenido problemas”, detalla.