La energía undimotriz, con su vasto potencial, ha permanecido rezagada en el ámbito de las renovables. Sin embargo, un convertidor de energía de olas, el C4 de CorPower Ocean, ha logrado un hito crucial al recibir la primera certificación de prototipo mundial. Este avance abre la puerta a la producción comercial y a la materialización de proyectos a gran escala en Portugal y Escocia.
Mientras que la energía solar y la eólica impulsan la descarbonización, la undimotriz, la energía de las olas, representa un potencial aún no explotado. Países insulares como Japón y regiones costeras como Galicia reconocen su enorme capacidad. Aunque existen instalaciones previas, como la de Mutriku, su tamaño y eficiencia son limitados. Para que la energía undimotriz alcance un nuevo nivel, se requiere una tecnología fiable para grandes plantas y una validación externa. En este contexto, Portugal y Escocia, junto con la empresa sueca CorPower Ocean, están a la vanguardia.
El convertidor de energía C4 de CorPower Ocean, con nueve metros de diámetro, 18 metros de altura y aproximadamente 100 toneladas de peso, ha estado operativo en fase de pruebas desde 2023. Se encuentra instalado a cuatro kilómetros de la costa de Aguçadoura, en el norte de Portugal, a 45 metros de profundidad. Este dispositivo ha alcanzado un hito histórico para la energía de las olas: su C4 ha obtenido el primer certificado de prototipo otorgado por Det Norske Veritas, la entidad líder mundial en energías marinas.
Esta certificación valida que la tecnología cumple con los estándares de resistencia, fiabilidad y seguridad. Además de la revisión y aprobación del desarrollo conceptual, la ingeniería de detalle, el análisis de resistencia y fatiga estructural, la fabricación, el montaje, las pruebas en seco y la instalación, lo más notable es que se ha aprobado su rendimiento en condiciones de tormenta con olas de hasta 18,5 metros.
La importancia de este avance radica en que la energía undimotriz ha sido durante más de medio siglo la asignatura pendiente de las energías renovables, con un rendimiento muy inferior al de la eólica o la solar. Que una entidad certificadora independiente haya validado la tecnología significa que está preparada para la producción comercial en términos de desempeño y seguridad. Esto facilita la materialización de proyectos una vez que se obtenga la inversión necesaria. La fiabilidad tecnológica es clave para convencer a entidades financieras e inversores de apostar por ella.
Desde que los primeros prototipos se patentaron en 1981 por los ingenieros Laithwaite y Salter, otros países como Japón, España e Italia han intentado desarrollar la energía undimotriz sin éxito significativo. La tecnología ha permanecido estancada en la fase experimental sin lograr el salto comercial. Entre los desafíos se encuentra la imprevisibilidad de las olas, que varían en altura, ritmo y dirección. Además, el riguroso entorno marino dificulta el diseño y mantenimiento de los dispositivos.
La certificación no marca el final, sino el inicio de su implementación comercial. CorPower ya está desarrollando sus dos primeros parques comerciales en Portugal y Escocia, con el objetivo de posicionar la energía de las olas como la tercera fuente renovable principal, junto con la eólica y la solar. Se espera que estos parques entren en operación entre 2027 y 2029, momento en el que la energía undimotriz podrá contribuir significativamente a la red eléctrica. La empresa sueca también tiene en desarrollo su próximo C5, que ya está pendiente de certificación.
No obstante, lo certificado es un prototipo, no un dispositivo de producción en serie, lo cual es el siguiente paso esencial para la fabricación a gran escala. Además, plantas más antiguas como la de Mutriku en Gipuzkoa (en funcionamiento desde 2011) han demostrado que esta energía produce mucha menos electricidad de lo esperado en comparación con la eólica o la solar (su rendimiento es del 11%). Por lo tanto, aún queda por ver si estos nuevos parques cumplirán las expectativas de rendimiento.