La pérdida de peso, impulsada en parte por fármacos como Ozempic, a menudo resulta en una disminución indeseada de volumen en ciertas áreas del cuerpo. Para contrarrestar esto, la industria estética ha introducido una alternativa a la cirugía: un inyectable derivado de grasa de cadáveres. Este nuevo método busca restaurar el contorno corporal de manera menos invasiva, ofreciendo una solución para quienes desean recuperar el volumen perdido tras adelgazar.
Cuando se pierde peso, es común observar una reducción en la báscula y una mayor holgura en la ropa, pero a menudo la disminución de volumen ocurre en zonas inesperadas e indeseadas, mientras que otras permanecen sin cambios significativos. Esto se debe a que la pérdida de grasa no es un proceso uniforme. Más allá de las dietas, la cirugía estética siempre ha sido una opción para corregir estas imperfecciones, aunque implica una intervención quirúrgica con sus respectivas implicaciones. Sin embargo, ha surgido una alternativa que evita la cirugía y aborda la pérdida de volumen: un inyectable elaborado con grasa de cadáveres.
CNN reporta el caso de una abogada de Los Ángeles, de 43 años, que durante dos décadas consideró un aumento de pecho, pero desistió por el dolor, la recuperación y la idea de llevar un implante. El año pasado, encontró la solución en AlloClae, un inyectable fabricado por Tiger Aesthetics.
Este producto, diseñado para el contorno corporal y la corrección de tejidos blandos, utiliza como materia prima grasa de cadáveres donados. Después de un tratamiento aprobado por la agencia estadounidense del medicamento, que según el fabricante elimina el ADN del donante, la grasa está lista para ser aplicada mediante inyección. A diferencia de los injertos de grasa tradicionales, donde se extrae grasa del propio paciente mediante liposucción para reubicarla en otra zona, AlloClae se presenta listo para su uso.
Desde mayo de 2025, su fabricante ha informado de más de 2.000 pacientes tratados, y en Reddit existen varias discusiones al respecto. Es importante señalar que la idea no es completamente nueva: Renuva, de la organización sin ánimo de lucro MTF Biologics, ha estado inyectando grasa de cadáver durante más de una década. No obstante, existe una diferencia crucial: el volumen. Mientras que Renuva inyecta un máximo de tres centímetros cúbicos, AlloClae puede administrar hasta 25 centímetros cúbicos.
La disponibilidad de una alternativa menos invasiva a la cirugía para retoques estéticos siempre es un incentivo, pero el principal motor de esta tendencia son los fármacos GLP-1. En una sociedad como la estadounidense, donde aproximadamente el 11% de la población utiliza medicamentos como Ozempic para perder peso, muchas personas experimentan una pérdida de volumen no deseada en diferentes partes de su cuerpo. Según el Gallup National Health and Well-Being Index, este porcentaje de estadounidenses que usan fármacos como Ozempic o Wegovy para adelgazar a menudo pierden volumen facial o corporal de forma no deseada. Así, después de adelgazar, estas personas buscan recuperar el volumen en áreas como la cara, el pecho o los glúteos, según explica el cirujano plástico Luis Macias.
El procedimiento se realiza en consulta, sin necesidad de hospitalización ni anestesia general. Concluye en aproximadamente una hora y, como relata Sandra, las instrucciones para el postoperatorio son «sorprendentemente sencillas». Todo parece tan simple que desde enero de este año ya no es imprescindible ser cirujano plástico para aplicarlo; también pueden hacerlo profesionales de enfermería y asistentes, aunque con ciertas restricciones.
Antes de fallecer, una persona puede consentir la donación de órganos o la cesión de su cuerpo a la ciencia. En Estados Unidos, la donación de órganos se rige por la ley federal, pero el cuerpo y los tejidos son un caso distinto, cuya legislación varía según el estado. Esta diferencia ya ha generado problemas para Tiger Aesthetics: Nueva York bloqueó la distribución del producto, y la empresa ha demandado al estado reclamando al menos 500.000 dólares por las ventas perdidas, mientras busca nuevos bancos de tejido en otros estados para expandirse. El inconveniente no es tanto legal como de consentimiento: el formulario que se entrega a los donantes no especifica explícitamente si desean que sus tejidos se utilicen para fabricar Alloclae. Solo permite marcar si el donante autoriza que su tejido se use para investigación, para fines comerciales o sin restricciones. Esto implica que hay empresas obteniendo beneficios económicos de un gesto concebido como altruista, sin que el donante sepa realmente el destino final de su cuerpo.