Mientras Tenerife experimenta actividad sísmica, Granada ha registrado una serie de temblores, incluido uno de magnitud 3.6, lo que genera inquietud sobre la posibilidad de un gran terremoto. Expertos señalan que la probabilidad de un seísmo de alta intensidad depende del tipo de fallas involucradas, siendo las más comunes en la provincia incapaces de generar grandes eventos. Sin embargo, fallas históricamente activas podrían representar un riesgo menor.
Mientras la atención en Tenerife se centra en los pequeños terremotos que agitan su territorio volcánico, otra provincia española, Granada, también experta en enjambres sísmicos, ha experimentado su propia secuencia de temblores. Este sábado, 26 de julio, se registró en Granada un sismo de magnitud 3.6, precedido y seguido por varios temblores de menor intensidad. Naturalmente, al igual que en 2021, surge el temor entre los granadinos ante la posibilidad de un terremoto de mayor magnitud. ¿Pero realmente podría ocurrir un gran terremoto en Granada? Para abordar esta pregunta, hemos consultado a Ana Crespo Blanc, catedrática de geología de la Universidad de Granada y experta en terremotos.
Según su explicación, desde una perspectiva científica, la respuesta depende de las fallas consideradas. Con las fallas actualmente activas en este enjambre sísmico, que son las más abundantes en la provincia, no puede producirse un terremoto de gran intensidad. Sin embargo, con alguna otra falla, responsable de grandes terremotos en el pasado, sí podría ocurrir, aunque es mucho menos probable. Además, existen matices que reducen aún más el riesgo actual.
Para comprender los terremotos, es fundamental entender qué son las fallas. Las fallas son fracturas en la corteza terrestre donde ha habido un desplazamiento medible de bloques de roca. Debido a las fuerzas tectónicas, a los lados de estas fracturas se acumula tensión elástica hasta alcanzar un límite, momento en el que la falla se desliza y libera energía en forma de ondas sísmicas. Este punto es crucial, ya que cuanto más grande sea la falla, mayor energía se acumulará y liberará. Es comparable a la diferencia entre lanzar un objeto con una pequeña tirachinas y con una gran catapulta.
Las fallas que causaron el enjambre sísmico de 2021, así como las que han provocado más terremotos en Granada recientemente, son demasiado pequeñas para generar un gran sismo. “Todas las fallas activas que tenemos son relativamente cortas, de menos de un kilómetro, por lo que no pueden acumular mucha energía”, explica Crespo Blanc, aclarando que esta afirmación se basa en el conocimiento científico actual. Como resultado, no se puede acumular suficiente energía para generar un gran terremoto.
No obstante, la historia de Granada registra dos grandes terremotos, que sí fueron muy intensos y destructivos. Uno ocurrió en 1884, en Arenas del Rey, y el otro en Albolote en 1956. Del primero no se puede determinar la magnitud exacta debido a la ausencia de sistemas de medición modernos, pero se estima entre 6.2 y 6.5. El segundo alcanzó una magnitud de 5. Estos fueron terremotos de considerable magnitud.
Normalmente, en los enjambres sísmicos, como los que causaron los terremotos de Granada en 2021 o los detectados recientemente, la energía acumulada en las fallas se libera gradualmente, dando lugar a temblores no muy grandes. Sin embargo, podría ocurrir que toda la energía se libere de golpe, aumentando la magnitud. Esto sucedió en Albolote. Hoy en día, un terremoto de magnitud 5 no debería ser extremadamente destructivo. Aunque es mucho más intenso que los temblores habituales, hay que considerar que en 1956, las construcciones en Granada no estaban preparadas para terremotos. “En ese año, las construcciones eran generalmente de mala calidad”, recuerda la catedrática de geología. “El terremoto también desencadenó deslizamientos de tierra, y hubo personas que vivían en cuevas y murieron a causa de esos deslizamientos, no tanto por el colapso de sus casas”. De hecho, Crespo Blanc señala que “ese terremoto fue el catalizador de la norma antisísmica que se aplica en Granada desde los años 70”.
Esta norma, que rige en todo el territorio español con riesgo sísmico, establece una serie de limitaciones y obligaciones en la construcción de edificios, según los distintos niveles de riesgo. Por ejemplo, si la aceleración sísmica se encuentra entre 0.08 g y 0.12 g, la altura máxima de una estructura de muros será de 4 plantas, y cada una no superará 20 veces el espesor del muro. Gracias a estas regulaciones, hoy en día los terremotos causan muchos menos daños en España que en el pasado. Aunque hubo eventos de magnitud muy considerable, como el de Arenas del Rey, este ocurrió en una falla mucho más larga, un fenómeno mucho más excepcional y poco común en Granada. Las fallas que suelen estar activas y causar enjambres sísmicos son las pequeñas, incapaces de generar terremotos de gran magnitud. ¿Podría producirse uno como el del siglo XIX? Quizás algún día, si toda la energía de esa falla más grande se libera de golpe, pero es mucho menos probable.
Ya hemos establecido que las fallas más comunes en Granada son demasiado pequeñas para generar grandes terremotos, por lo que no hay que temer un gran sismo relacionado con los enjambres más recientes. También hemos recordado que los edificios en Granada están construidos para soportar este tipo de eventos. No obstante, hay un tercer factor a considerar: la composición del terreno. En este sentido, Crespo Blanc explica que “si el suelo es blando, por ejemplo de arenas, se produce una amplificación de las ondas, lo que no ocurre si el suelo es rocoso”. Por ello, señala que, en ese aspecto, “es mejor tener una casa en el Albaicín que en el Zaidín”. De todos modos, incluso si se tiene una casa en el Zaidín, no debería haber temor a este enjambre de terremotos. Las fallas son demasiado pequeñas para que el terremoto sea extremo, por muy blando que sea el suelo.