A pesar de ser una de las economías más grandes del mundo, Estados Unidos cuenta con un número de ascensores significativamente menor que España. Esta disparidad se atribuye principalmente a una normativa histórica que promovió cabinas de gran tamaño, encareciendo su instalación y afectando el desarrollo de edificios residenciales de baja altura. La situación ha generado un debate sobre la accesibilidad y la necesidad de reformar los estándares constructivos.
Mientras en Europa subir unas pocas plantas en ascensor es algo habitual, en Estados Unidos miles de edificios residenciales de poca altura dependen exclusivamente de las escaleras. Resulta paradójico que España, con una población aproximadamente siete veces menor, posea más ascensores que Estados Unidos. Esta diferencia no se debe a una cuestión tecnológica, sino a una normativa que durante décadas apostó por cabinas mucho más grandes y costosas, lo que ha condicionado la forma de construir viviendas.
A pesar de su riqueza y extensión, Estados Unidos tiene menos ascensores por habitante que cualquier otra economía desarrollada importante. El contraste con España es especialmente notable: aunque la población estadounidense es aproximadamente siete veces mayor que la española, su parque de ascensores es menor. Para muchos expertos, esta anomalía explica por qué tantos edificios de tres, cuatro o cinco plantas carecen de un elemento que en Europa se considera casi indispensable.
El Washington Post informó el pasado fin de semana que parte del problema radica en un estándar técnico que hizo del ascensor estadounidense una instalación mucho más grande y cara que sus equivalentes europeos o asiáticos. Las cabinas suelen diseñarse para permitir el acceso de una camilla durante una emergencia y ofrecer espacio suficiente para ciertas maniobras de accesibilidad. Como consecuencia, requieren más obra, ocupan más superficie y cuestan varias veces más que muchos modelos utilizados en otros países.
Este sobrecoste ha terminado influyendo en la forma de construir ciudades. En terrenos donde en Europa sería común levantar pequeños bloques de viviendas con ascensor, en Estados Unidos muchas promociones optan por edificios sin ascensor o directamente por viviendas unifamiliares. Según diversos especialistas, el precio de estas instalaciones ha desincentivado el desarrollo de pequeños edificios residenciales, que son precisamente el tipo de construcción que abunda en muchas ciudades europeas.
Este no es un tema trivial en la nación. De hecho, el debate ha llegado ya a varios estados. Maine ha flexibilizado algunos requisitos técnicos, Washington permite instalar ascensores más pequeños en ciertos edificios y Nueva York estudia facilitar su incorporación en inmuebles antiguos. Los defensores de la reforma argumentan que utilizar modelos similares a los europeos permitiría reducir costes y aumentar el número de edificios accesibles. Sin embargo, la industria del ascensor teme que modificar los estándares genere problemas de seguridad y rompa la coherencia del resto de la normativa constructiva estadounidense.
La discusión no solo enfrenta a empresas y administraciones, sino que también divide al propio colectivo de personas con discapacidad. Algunos usuarios consideran que disponer de más ascensores, aunque sean más pequeños, mejoraría enormemente el acceso a la vivienda. Otros recuerdan que determinadas sillas de ruedas, acompañantes o situaciones de emergencia requieren cabinas amplias, y temen que reducir el tamaño suponga perder funcionalidad precisamente para quienes más dependen de ellas.
Los impulsores de la reforma insisten en que nadie pretende sustituir los grandes ascensores existentes, sino facilitar la instalación de otros más compactos allí donde hoy no hay ninguno. Su argumento es que un ascensor más pequeño siempre resulta mejor que no tener ascensor. Si logran convencer a legisladores y reguladores, el cambio podría afectar no solo a la accesibilidad, sino también al mercado de la vivienda estadounidense, favoreciendo la construcción de pequeños edificios que hoy, simplemente, no son rentables.