Corea del Sur, una nación que ha luchado severamente contra la baja natalidad, muestra signos esperanzadores de recuperación. Sus últimos informes demográficos revelan un incremento significativo en los nacimientos, especialmente en Seúl, marcando el mejor registro en años. Este cambio positivo, acompañado de un "boom" en las bodas, sugiere un posible punto de inflexión en su crisis demográfica, aunque las causas a largo plazo aún se debaten.
Superar una crisis de natalidad es un desafío que naciones como Japón, China, Rusia y muchos países occidentales conocen bien, al enfrentar una disminución constante de nacimientos, el envejecimiento de su población y la dependencia de la inmigración. Curiosamente, Corea del Sur, uno de los países más afectados por esta crisis de fertilidad, podría haber encontrado una solución. Sus recientes indicadores muestran un aumento en los nacimientos que no se veía desde 2019, con un cambio particularmente notable en Seúl.
Lo que era impensable hace poco tiempo, ahora es una realidad: los informes demográficos del Ministerio de Estadística de Corea del Sur se están convirtiendo en motivo de celebración, en contraste con el drama nacional de años anteriores. Cada nuevo balance trae consigo datos positivos en natalidad. El más reciente, revelado hace unos días, informó que en mayo nacieron 23.160 bebés en el país, elevando el total de alumbramientos durante los primeros cinco meses del año a 122.694. Aunque estos números no resolverán por completo la crisis demográfica, son alentadores y, sobre todo, invitan al optimismo.
El pasado mayo no solo registró un 13,6% más de nacimientos que en el mismo período de 2025, sino que también representa el 23º mes consecutivo con un crecimiento en la natalidad. Además, hay que retroceder hasta antes de la pandemia, a 2019, para encontrar un mayo con mejores cifras. Considerando los primeros cinco meses del año, el balance global asciende a 122.694 bebés, un 15,2% más que en 2025 y el mejor resultado en siete años. Otros datos relevantes se centran en Seúl, donde el balance ha sido especialmente positivo. En mayo, la capital registró 4.227 nacimientos, un 17,7% más que en el mismo mes de 2025, y es el 26º mes consecutivo en que los indicadores de natalidad muestran un crecimiento interanual.
En la capital, esta tendencia positiva ha coincidido con otro fenómeno significativo: un aumento en las bodas, que están experimentando un verdadero "boom". Durante los primeros cinco meses de 2026, los enlaces matrimoniales celebrados en Seúl se dispararon un 11,1% en comparación con el mismo período del año anterior. A nivel nacional, las nupcias disminuyeron un 6,4%, aunque la oficina de estadísticas advierte que este porcentaje debe interpretarse con cautela, ya que mayo de 2026 tuvo más días festivos que 2025, lo que resultó en dos días menos para el registro de datos. Este factor pudo haber afectado la estadística mensual.
De hecho, la misma oficina no descarta que, al eliminar el efecto de los días festivos, el pasado mayo hubiera cerrado con un aumento en las bodas. La importancia de esto es innegable. Mientras que en España casi la mitad de los niños nacen de parejas no formalizadas, en la sociedad surcoreana, más conservadora, la realidad es muy diferente. Según datos de la BBC, en 2022 solo el 2% de los nacimientos ocurrieron fuera del matrimonio, lo que subraya la relevancia de las estadísticas de nupcias en el país. El incremento de los enlaces y del número de recién casados sugiere que la tasa de natalidad podría seguir la misma trayectoria. La estrecha relación entre ambos indicadores se evidencia en las diversas iniciativas que Corea ha implementado en los últimos años para fomentar la creación y consolidación de parejas, un enfoque similar al adoptado en Japón o China, donde las autoridades también buscan aumentar los "match" con el objetivo claro de incrementar la natalidad.
La pregunta clave es si Corea del Sur ha logrado un cambio de rumbo. Los últimos datos son esperanzadores, principalmente porque comienzan a dibujar una tendencia clara. El resultado de mayo sigue a dos años consecutivos de aumentos en la tasa de natalidad (2024 y 2025) e invita a pensar que 2026 también cerrará con un balance positivo, especialmente si se consideran las bodas. La incógnita es si estos incrementos son resultado de los múltiples programas implementados por el Gobierno surcoreano (un esfuerzo que se ha extendido a las empresas en los últimos años) o si, por el contrario, son un espejismo. Es decir, si se trata más de una circunstancia temporal que de un cambio estructural real.
Esta última idea es la que sugieren quienes creen que el aumento de la natalidad en Corea responde en realidad a un "eco boomer", lo que implicaría buscar sus causas en las políticas de los años 90, y no en las de 2026. Para entenderlo, hay que remontarse a 1991, cuando Corea del Sur experimentó un lustro particularmente fértil, con el nacimiento de alrededor de 3,6 millones de niños. La razón: un "boom" de natalidad propiciado por un cambio en las políticas de planificación familiar que el Estado había aplicado durante décadas. Este relajamiento a principios de los 90 provocó un alza puntual de la natalidad, resultando en millones de bebés que hoy rondan los treinta años y se están convirtiendo en padres. Si esta teoría es correcta, el aumento de la natalidad en 2026 sería un "eco demográfico" de lo ocurrido hace 30 años, y una vez que este "eco" se disipe, también lo hará el aumento de nacimientos. En cuanto al incremento de las bodas, algunos creen que puede explicarse, al menos en parte, por la demanda acumulada durante la pandemia. La lógica es sencilla: quienes no pudieron casarse en 2020, 2021 o 2022 debido a las restricciones y pospusieron sus enlaces, lo están haciendo ahora, por lo que el aumento también respondería a una ilusión, no a un cambio cultural.
El tiempo dirá si Corea está experimentando un punto de inflexión demográfico impulsado por sus políticas o si atraviesa un reconfortante espejismo.