El Samsung Galaxy Z Fold8 introduce un novedoso formato tipo pasaporte que busca combinar la portabilidad de los plegables tipo 'flip' con la funcionalidad de los 'fold'. Este dispositivo promete una experiencia de uso más versátil y cómoda, especialmente para el consumo de contenido multimedia, aunque mantiene un precio elevado y presenta algunas limitaciones en el apartado fotográfico.
Personalmente, mantengo cierto escepticismo hacia los teléfonos plegables. Si bien el formato 'flip' ofrece una gran compactibilidad, su uso cerrado resulta incómodo. Por otro lado, el formato 'fold' es práctico cuando está cerrado, similar a un móvil convencional, pero al abrirlo, la pantalla no siempre se adapta óptimamente al contenido multimedia. El nuevo Samsung Galaxy Z Fold8 aspira a integrar las ventajas de ambos mundos con su innovador formato pasaporte. A continuación, analizaremos si lo logra.
El Galaxy Z Fold8 presenta un diseño que fusiona características de sus predecesores. Cuando está plegado, adopta una forma más ancha y cuadrada, lo que le confiere una sensación de mayor compactibilidad en comparación con un smartphone tradicional. De hecho, su tamaño permite que quepa en los bolsillos, incluso en la ropa femenina que a menudo carece de espacio suficiente. Aunque visualmente parece más pequeño, sus dimensiones y peso no varían drásticamente; pesa 201 gramos, solo 14 gramos menos que el Z Fold8 Ultra (215 gramos). Esta diferencia se debe más a una redistribución del tamaño, ganando en anchura lo que pierde en altura.
En cuanto al grosor, no es tan delgado como el Z Fold8 Ultra, pero la diferencia es mínima. Con 9,7 milímetros de grosor, se siente cómodo en la mano cuando está plegado, y al desplegarlo, sorprende su delgadez de solo 4,5 milímetros. La bisagra se percibe muy robusta. Al abrirlo, un efecto de 'muelle' lo bloquea en su posición. Al cerrarlo, unos imanes facilitan el movimiento y ofrecen la resistencia adecuada para evitar aperturas accidentales. A diferencia de los modelos Fold clásicos, este modelo no permite mantenerlo abierto a 90 grados en modo Flex; si se intenta, la bisagra se abre completamente debido al efecto de muelle. Abrirlo con una sola mano es posible, pero resulta bastante incómodo, siendo más práctico el uso de ambas manos. El formato achatado, el color lavanda de la parte trasera, los materiales, o una combinación de todo, contribuyen a que sea uno de los móviles más estéticos. Samsung mantiene el estilo de generaciones anteriores, con esquinas definidas, trasera de cristal y marcos metálicos con acabado mate. Una posible desventaja del diseño es que el módulo de la cámara sobresale significativamente, y su formato más cuadrado provoca que el dispositivo se tambalee más sobre una superficie plana en comparación con un móvil estándar.
Otro aspecto peculiar son los botones físicos. Cuando el teléfono está cerrado, su ubicación es cómoda y fácil de encontrar, pero al abrirlo, la situación cambia. Al ser tan finos y al girar la pantalla, a menudo resulta difícil localizarlos. Además del desbloqueo facial, el lector de huellas está integrado en el botón de encendido, no en las pantallas. Aunque no es la ubicación más cómoda, su detección es rápida y precisa. Sin embargo, el desbloqueo facial sigue siendo más práctico.
La pantalla exterior cuenta con un panel AMOLED de 5,5 pulgadas, una densidad de 428 ppp y una tasa de refresco de 120Hz. La calidad visual es sobresaliente en términos de color, contraste y, especialmente, brillo. El panel ofrece una excelente visibilidad a plena luz del sol, es nítido y se maneja con total fluidez. El aspecto más notable es el formato de la pantalla, con una relación de aspecto de 16:10, más cuadrada que los formatos habituales en móviles 'normales', pero muy versátil. A diferencia del Flip, el teléfono es completamente funcional cuando está cerrado, permitiendo el uso de cualquier aplicación en la pantalla exterior.
Al pasar a la pantalla interior, la experiencia visual sigue siendo excelente. Se trata de un panel AMOLED de 7,6 pulgadas con formato 4:3 y 120Hz. Aunque la densidad es teóricamente menor (403 ppp), a simple vista no se percibe ninguna diferencia en la nitidez. La calibración del color y el contraste son consistentes con la pantalla exterior, por lo que no hay un salto visual más allá del tamaño al cambiar de una a otra. El pliegue no ha desaparecido por completo, pero se ha minimizado considerablemente. Una crítica del Fold7 anterior era que el pliegue de la pantalla era bastante visible y la pantalla tenía una sensación plástica. Ahora, el pliegue solo se nota cuando refleja la luz y ligeramente al pasar el dedo, pero no tiene comparación con la generación previa. Además, se ha añadido un recubrimiento antirreflejos que mejora la visibilidad y reduce la apariencia plástica.
El formato de la pantalla de 4:3 es idéntico al del iPad Mini, lo que lo hace ideal para consumir contenido multimedia de plataformas como YouTube, Twitch o servicios de streaming. Cuando el contenido es panorámico, siguen apareciendo bandas negras arriba y abajo, pero el panel se aprovecha mucho mejor que en el formato del Fold8 Ultra. En el apartado de software se detallará cómo se adaptan las aplicaciones, pero en general, el formato es muy conveniente para el uso diario. Es una delicia para ver vídeos. Finalmente, en cuanto al sonido, el Fold8 incorpora dos altavoces ubicados en la parte superior e inferior. El volumen es bastante alto y la calidad es aceptable (aunque al máximo puede resultar un poco estridente). El problema surge al abrir el móvil, ya que ambos altavoces quedan en el lado izquierdo, descompensando el efecto estéreo. En un dispositivo que destaca el consumo multimedia, esto no es un fallo menor.
El Samsung Galaxy Z Fold8 viene equipado con One UI 9, basado en Android 17. Esta nueva versión, anunciada en junio de este año, es una ventaja, ya que los nuevos plegables la incorporan de serie. Además, Samsung promete siete años de actualizaciones. La interfaz conserva el lenguaje de diseño conocido y trae un conjunto de funciones de inteligencia artificial bajo el paraguas de Galaxy AI, como el panel Now Brief, que ofrece un resumen diario, información meteorológica, eventos del calendario y más. La novedad de esta generación es Now Nudge, una función que interpreta el contexto de la pantalla y sugiere la apertura de aplicaciones en pantalla dividida, por ejemplo, para crear un evento a partir de un mensaje. Sin embargo, a pesar de tenerla activada con los permisos necesarios, apenas ha mostrado sugerencias.
Lo más relevante es cómo se adaptan las aplicaciones a ambos formatos. En la pantalla exterior, al ser más corta, el contenido vertical como reels o TikTok luce mejor en la pantalla grande, pero para otras tareas como usar el GPS, consultar redes sociales, el calendario o el correo, funciona perfectamente. Sorprendió la rapidez con la que uno se adapta a este nuevo formato y la poca necesidad de un panel más alargado. También resultó bastante cómoda para escribir, aunque con una sola mano es un poco más difícil debido a la mayor anchura del móvil, pero es factible.
En cuanto a la pantalla interior, la grande, ya se ha mencionado que es ideal para ver contenido multimedia, pero también es excelente para navegar o leer. Para escribir no es tan cómoda, pero el teclado se divide para permitir la escritura con los pulgares sin dificultad. Muchas aplicaciones cambian su interfaz según si el dispositivo se sostiene en horizontal o vertical, como si fuera una tablet. Por ejemplo, en horizontal, WhatsApp muestra la interfaz de WhatsApp Web con los chats en la barra lateral. En Gmail, también se puede tener una vista ampliada en horizontal, con la lista de correos a la izquierda y un correo abierto a la derecha. Al ver Shorts en YouTube en modo horizontal, el vídeo se puede ver a un lado y los comentarios al otro. Sería beneficioso que Instagram o TikTok adoptaran esta idea. Todavía hay aplicaciones que no aprovechan al máximo el gran panel del Fold8. Aunque muchas sí lo hacen, otras se sienten como una aplicación móvil ampliada (algo similar a lo que ocurre al usar ciertas aplicaciones en una tablet). Dado que el móvil acaba de salir, hay margen para que más aplicaciones se adapten.
El Fold8 realiza algunas concesiones en comparación con el Fold8 Ultra, pero el rendimiento no es una de ellas. El móvil integra el Snapdragon 8 Elite Gen 5 'for Galaxy', el mismo chip que su hermano mayor y también que el S26 Ultra. La unidad probada cuenta con 12 GB de RAM, aunque el modelo de 1 TB de capacidad alcanza los 16 GB. El rendimiento es sobresaliente en el uso diario, sin experimentar lag ni ralentizaciones, incluso en juegos o con multitarea intensiva. A pesar de su delgadez y doble pantalla, la gestión de la temperatura es bastante buena. Solo se notó un ligero calentamiento al usar mucho la cámara o al ejecutar benchmarks.
Una de las mejoras en esta generación de plegables es la incorporación de silicio-carbono en las baterías, lo que permite una mayor densidad energética en un tamaño reducido, ideal para terminales tan delgados como el Galaxy Z Fold8. Específicamente, cuenta con una batería dual de 4.800 mAh que, según Samsung, ofrece 26 horas de autonomía en reproducción de vídeo continua. En la experiencia de uso, la autonomía es buena, aunque no excepcional. Alcanza para un día completo, pero el margen varía según si se usa abierto o cerrado. Los días en que se utilizó más la pantalla grande, la batería llegó al final de la jornada con poca carga. Sin exigir tanto a la pantalla interna, se pudo extender la autonomía hasta día y medio con facilidad. El tiempo de pantalla encendida suele oscilar entre 4,5 y 6 horas, dependiendo del uso y de la pantalla más utilizada.
Donde el Fold8 cede terreno es en el apartado de la cámara. Este modelo no incluye teleobjetivo, sino que se limita a una doble cámara con un sensor principal y un ultra gran angular. Además, el sensor principal tiene menor resolución y es más pequeño que el del Ultra, lo que amplía la diferencia fotográfica entre ambos. Las cámaras del Fold8 son: Principal: 50 megapíxeles, tamaño 1/1,56 pulgadas (1.0µm), lente f/1.8, equivalente a 23 milímetros, enfoque Dual Pixel y OIS. Ultra gran angular: 50 megapíxeles, tamaño 1/2.51 pulgadas (0.7 µm), lente f/1.9, equivalente a 13 milímetros y enfoque por detección de fase. En cuanto a la cámara selfie, se debe hablar en plural, ya que hay dos: una en la pantalla pequeña y otra en la grande. Ambas comparten el mismo sensor (10 megapíxeles, 1/3.52 pulgadas), pero la de la pantalla grande es ligeramente más angular.
El sensor principal del Galaxy Z Fold8 es el mismo que el del Samsung Galaxy S26, lo que da una idea de su nivel fotográfico. Las imágenes cumplen en el plano general, pero el detalle se resiente al ampliar, incluso en fotos diurnas. En situaciones de contraluz, logra mantener el detalle en todas las áreas, incluso en el cielo, que podría haberse quemado fácilmente. Aunque el detalle no es terrible, tiene margen de mejora. Las imágenes presentan buena profundidad, contraste y rango dinámico. Sin embargo, tiene dificultades para representar detalles complejos, aunque esto solo se aprecia con un análisis minucioso. En interiores con buena luz, mantiene un buen nivel de calidad y conserva texturas complejas, como la de una butaca en primer plano. En escenas más desafiantes y con poca luz, la pérdida de definición es visible a simple vista.
Al no tener teleobjetivo, todo el zoom es digital. En la aplicación de la cámara, se tiene acceso directo a un zoom 2x, y al pulsarlo, aparecen opciones para 4x y 10x, que es el máximo. Las fotos en 2x conservan muy bien la calidad del sensor principal, e incluso en 4x se pueden obtener tomas interesantes. Más allá de eso, no se recomienda usarlo si se busca la mejor calidad. A medida que se aumenta el zoom, el procesamiento se vuelve más agresivo para compensar la pérdida de nitidez. Una toma con zoom 2x se ve bien en el plano general, aunque se nota el uso de sharpening para compensar. A 4x, las imperfecciones comienzan a ser más evidentes.
Es común que la cámara ultra gran angular sea la más débil, y aquí se confirma. Con un sensor considerablemente más pequeño y una lente menos luminosa, los resultados son los esperados. Correcto en el plano general, aunque con un rango dinámico más limitado (se observa el cielo quemado al fondo). La nitidez no es su punto fuerte. Sin embargo, es una lente que ofrece muchas posibilidades para fotografía de arquitectura o interiores. Se aprecia el ruido, pero la escena está bastante bien resuelta.
Una de las ventajas de un móvil plegable como el Fold8 es la variedad de opciones para selfies, tres para ser exactos. Se puede usar una de las dos cámaras frontales o abrir el teléfono y usar la cámara trasera, utilizando la pantalla pequeña como visor. Este último método ofrece los mejores selfies, pero no es muy cómodo para una foto rápida. Los selfies con la cámara frontal son aceptables. No son tan buenos como los de la cámara trasera, pero es la cámara más cómoda y la que se usará con más frecuencia en el día a día.
En el vídeo ocurre lo mismo que en la fotografía. La cámara principal produce buenos resultados, con imágenes nítidas, contrastadas y con buen rango dinámico. Sin embargo, al alejarse de esta configuración, la calidad comienza a disminuir. El gran angular ofrece buenos resultados cuando la iluminación es favorable, pero al hacer zoom, la definición se pierde irremediablemente. También se incluye un modo 'superestable' que minimiza bastante bien el movimiento, aunque a costa de reducir la resolución.
En resumen, el Galaxy Z Fold8 se ha convertido en mi plegable favorito. Plegado, es lo suficientemente compacto para caber en el bolsillo, y a la vez, es un móvil completamente funcional y cómodo de usar, a pesar de ser más corto. Abierto, se asemeja a una mini tablet, con un formato muy adecuado para el consumo de contenido multimedia. Samsung había promocionado el Fold como el teléfono ideal para la máxima productividad: potencia, multitarea, en definitiva, un móvil para trabajar. El Fold8, sin embargo, llega con una vocación completamente nueva. Es un móvil para disfrutar, para navegar por redes sociales o ver series. Creo que este enfoque se alinea mucho mejor con el uso que la mayoría de los usuarios le dan a su móvil, por lo que considero que este también será el plegable preferido por muchas más personas. El formato pasaporte me ha convencido, y el Fold8 se ha vuelto mi plegable favorito, pero sigo siendo escéptica por una razón: el precio. Aunque el Fold8 me ha cautivado con su formato pasaporte, mi escepticismo persiste por un motivo claro: el precio. Hablamos de 1.999 euros para la versión de 256 GB, una cifra prohibitiva para la gran mayoría de usuarios. Además, en este caso concreto, se trata de un móvil muy avanzado en la mayoría de los aspectos, pero que flaquea considerablemente en un área clave como la fotografía. Es algo que requiere mucha reflexión. No obstante, el contexto podría jugar a su favor. Si el rumoreado iPhone plegable llega con un precio aún más elevado, el Fold8 podría dejar de parecer caro y convertirse, simplemente, en la opción razonable dentro de un segmento que se perfila como extremadamente costoso.