El Honor Robot Phone, con su cámara motorizada y capacidades de inteligencia artificial, emerge como una audaz declaración de intenciones por parte de Honor. Este dispositivo no solo busca innovar en el diseño de smartphones, sino también afianzar la independencia tecnológica de la marca, distanciándose de su legado con Huawei y mostrando el músculo ingenieril que ha desarrollado en los últimos años.
Desde 2019, año en que Asus experimentaba con diseños como el Zenfone 6, que presentaba una cámara trasera convertible en frontal para eliminar el notch, ha habido una evolución significativa en la industria. Siete años después, Honor ha presentado el Robot Phone, un dispositivo que, aunque con ambiciones técnicas distintas a las del Zenfone 6, comparte la meta de demostrar la capacidad de innovación de la marca. Este lanzamiento subraya que Honor ya no es una mera extensión de Huawei, sino una entidad con su propia fuerza tecnológica.
Ha transcurrido más de un lustro desde que el gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, impuso sanciones a Huawei, lo que incluyó el veto de Google y la prohibición de que empresas estadounidenses colaboraran con la tecnológica china. Aunque inicialmente se percibió como un golpe potencialmente fatal para Huawei, la compañía no solo resistió, sino que sus líderes han llegado a considerar estas acciones como un catalizador para un renacimiento tecnológico tanto para Huawei como para China en general. En este contexto, la pregunta sobre el futuro de Honor era pertinente.
Honor, al igual que muchas otras marcas chinas, tuvo sus orígenes vinculados a Huawei. Aunque el nombre ya se usaba en algunos modelos de Huawei, fue en 2013 cuando Huawei decidió establecer Honor como una marca enfocada en un público más joven, ofreciendo dispositivos de gama media y de entrada.
Durante años, Honor se benefició del conocimiento técnico, los componentes, los diseños e incluso los canales de fabricación de Huawei, complementando las series P y Mate de su matriz. También sirvió como un campo de pruebas para Huawei, permitiendo a la marca 'pequeña' experimentar con conceptos innovadores, como el orificio en pantalla del Honor View20, y competir en el segmento de los 'flagship killers'. Sin embargo, en 2020, la situación cambió radicalmente.
En medio de su reestructuración global debido al veto, Huawei vendió todos los activos de Honor a Shenzhen Zhixin New Information Technology, desvinculándose por completo de su gestión y toma de decisiones. Honor pasó así de estar bajo el paraguas de Huawei a enfrentarse en solitario al mercado.
Inicialmente, Honor se apoyó en una herencia tecnológica claramente vinculada a Huawei, hasta el punto de que HonorOS y Harmony seguían siendo bastante similares, y los primeros dispositivos de la nueva Honor recordaban mucho a los de Huawei. De hecho, a menudo se describían como 'un Huawei, pero con Google'. Sin embargo, esta herencia tecnológica no es ilimitada. Con el tiempo, Honor y Huawei han ido distanciando sus caminos en el desarrollo de móviles de formato convencional. Ambas han adoptado las últimas tecnologías, pero, más allá de las similitudes inherentes entre compañías del sector y del sistema operativo, sus enfoques son ahora diferentes. Curiosamente, en el segmento de los plegables, sus productos se parecen más de lo que probablemente desearían admitir, aunque Honor está dando pasos significativos para llevar la tecnología un nivel más allá.
Tomando como ejemplo el Honor Magic V5, este plegable, cuando está cerrado, tiene un grosor de 8,8 mm, comparable al de un móvil convencional. Además, integra una batería de 5.820 mAh con tecnología de silicio-carbono y un módulo de cámaras que, si bien sobresale, es similar al de otros móviles de gama Ultra. El procesamiento de imagen, quizás más influenciado por los gustos del público chino, es competente, potente y cuenta con un telefoto espectacular. Estos tres aspectos demuestran la ambición técnica de Honor en el segmento de los plegables, lo que allana el camino para lanzamientos más arriesgados.
El Honor Robot Phone tiene un precio de partida de 9.999 yuanes (aproximadamente 1.280 euros al cambio, aunque las conversiones suelen implicar precios más elevados en occidente), lo que lo posiciona como un dispositivo 'Ultra' en todos los sentidos. Su característica más distintiva es una cámara principal motorizada que no solo se convierte en frontal (como en el Asus Zenfone 6), sino que también funciona como un gimbal. Esto permite realizar paneos más suaves al grabar, cuenta con algoritmos para seguir objetos automáticamente y Honor ha desarrollado un asistente de IA cuya cámara actúa como sus 'ojos' y 'cabeza'. Este asistente puede seguir al usuario, interpretar lo que ve y reaccionar con gestos. Aunque es un dispositivo fascinante para los entusiastas de la tecnología, su elevado precio y la utilidad práctica de sus funciones, como la IA desarrollada con el modelo Qwen de Alibaba, pueden generar dudas sobre su adquisición masiva.
Más allá de las cifras de ventas, algunas compañías lanzan dispositivos no con una intención puramente comercial, sino como una demostración de sus capacidades tecnológicas. El Robot Phone de Honor encaja en esta categoría, evidenciando que los móviles no tienen por qué ser convencionales y que la marca es capaz de innovar con audacia.