Nusantara: El Desafío de Transformar la Nueva Capital de Indonesia de Prototipo a Ciudad Vibrante

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Nusantara, la futura capital de Indonesia, muestra un centro administrativo avanzado con palacios y ministerios, pero enfrenta el reto de atraer habitantes y actividad económica. A pesar de la infraestructura física casi terminada, la población actual es mínima comparada con las proyecciones iniciales. La ambición de crear una metrópolis dinámica para 2045 choca con la realidad de un desarrollo más lento y una menor inversión pública de lo esperado.

Existe un aspecto desconcertante en Nusantara: al observar su centro administrativo, se podría pensar que la futura capital de Indonesia está completamente formada. El palacio Garuda domina el conjunto, rodeado de ministerios, hospitales y bloques residenciales, lo que da la impresión de una capital en pleno funcionamiento. Sin embargo, una ciudad no se construye solo con edificios; requiere habitantes, actividad económica, servicios diarios y un movimiento constante. Es precisamente aquí donde reside la brecha entre lo que Indonesia ha construido y la Nusantara proyectada para las próximas décadas.

Las cifras ayudan a cuantificar esta distancia. Según Nikkei Asia, el centro administrativo, que abarca unas 6.600 hectáreas, parece físicamente casi terminado, pero gran parte de sus edificios permanece prácticamente vacía. Actualmente, alrededor de 1.000 empleados públicos residen en el lugar, una cifra muy inferior a los 10.000 o más previstos en planes anteriores, mientras que la actividad constructora y comercial ha disminuido en comparación con 2024. El desafío ya no es solo finalizar las obras, sino asegurar que el proyecto siga avanzando sin retrocesos.

El tamaño de Nusantara cambia drásticamente cuando se considera más allá de su centro político. De acuerdo con la planificación oficial, el KIPP, donde se concentran las principales dependencias gubernamentales, abarca 6.671 hectáreas; el área urbana proyectada, denominada KIKN, alcanza unas 56.180 hectáreas, y el territorio terrestre completo supera las 256.000 hectáreas. Esta es una diferencia significativa: Indonesia no diseñó solo una nueva sede administrativa, sino una ciudad mucho más extensa cuyo desarrollo debía prolongarse durante décadas.

La otra gran diferencia radica en quién debía habitar allí. La hoja de ruta elaborada por los responsables proyecta para el área urbana de Nusantara entre 1,7 y 1,9 millones de habitantes para 2045, una escala que exige mucho más que simplemente trasladar dependencias del Estado. En una fase temprana, el Ministerio de Planificación del Desarrollo Nacional partía en 2020 de unos 100.000 residentes locales y estimaba que la población podría alcanzar las 700.000 personas en 2025.

Pero atraer población también implicaba construir una economía a su alrededor. La planificación oficial contempla seis clústeres económicos, entre ellos tecnologías limpias, industria farmacéutica integrada, agricultura sostenible, ecoturismo, química y productos químicos, y energía baja en carbono. Sobre el terreno, esa dinámica todavía es débil. Nikkei Asia encontró en Sepaku comercios con muchos menos clientes que dos años atrás, mientras que la Cámara de Comercio e Industria de Indonesia advierte que los inversores buscan actividad económica, población y certeza de ejecución antes de comprometer más capital.

El aspecto financiero revela otra parte de la brecha. El costo total de Nusantara se ha estimado en 466 billones de rupias, unos 22.600 millones de euros, con el compromiso de que el Estado no aportara más del 20%. Sin embargo, el mencionado medio señala que el presupuesto público destinado al desarrollo cayó de 43 billones de rupias en 2024, unos 2.090 millones de euros, a 4,7 billones en 2025, alrededor de 228 millones, y para 2026 se situó en 5,5 billones, unos 267 millones. La última desagregación de OIKN cifra en 74,54 billones de rupias, unos 3.620 millones de euros, la inversión privada estimada de 67 inversores, mientras que los proyectos mediante colaboración público-privada alcanzan 134,22 billones, unos 6.520 millones.

La incertidumbre política tampoco equivale a un abandono del proyecto. Prabowo Subianto ha mantenido una presencia mucho menor en Nusantara que su antecesor, Joko Widodo, y este 17 de agosto tiene previsto volver a encabezar en Yakarta la ceremonia del Día de la Independencia. Al mismo tiempo, su Gobierno mantiene 2028 como objetivo para convertir Nusantara en la capital política, completar las sedes legislativas y judiciales y avanzar en el traslado de empleados públicos: el marco vigente contempla entre 1.700 y 4.100 inicialmente y unos 9.500 para 2029. Hay además un matiz jurídico importante: Yakarta sigue conservando formalmente las funciones y el estatus de capital hasta que el presidente emita el decreto que haga efectivo el traslado, algo que el Tribunal Constitucional confirmó en mayo de 2026 y que todavía no había ocurrido.

Nusantara se encuentra así en una fase mucho más interesante que la simple construcción. Indonesia ya ha demostrado que puede transformar físicamente una parte de Borneo; lo que queda por demostrar es si la población crecerá hasta acercarse a la escala prevista, si los compromisos empresariales se convertirán en actividad duradera y si la vida cotidiana dejará de depender del propio proyecto que la creó. Ese proceso tiene 2045 como horizonte y todavía está en marcha. La distancia que queda no se mide tanto en kilómetros de obras como en la capacidad de convertir planificación en vida urbana.