El incendio en la Sierra Oeste de Madrid, que consumió 28.000 hectáreas, dejó una desoladora huella. Sin embargo, en medio de la devastación, una "mancha verde" en el Bisonte Park, con siete bisontes ilesos, ha generado debate sobre el potencial de estos animales como "bomberos naturales". Este incidente ha reavivado la discusión sobre la eficacia del pastoreo en la prevención de incendios y la controvertida introducción del bisonte en España.
El incendio de la Sierra Oeste arrasó aproximadamente 28.000 hectáreas, constituyendo un desastre de gran magnitud. Las imágenes satelitales del área evocan sentimientos de rabia, tristeza y desesperación. No obstante, entre Robledo de Chavela y Colmenar del Arroyo, se observa una zona que permaneció verde. El fuego, que amenazó con destruir parte del patrimonio aeroespacial y afectó a numerosas familias, ingresó en la finca de 240 hectáreas conocida como Bisonte Park, pero no la consumió por completo. Dejó una sección verde, y en su interior, siete bisontes, aunque chamuscados, lograron sobrevivir.
"Los mejores bomberos de Madrid" es una expresión utilizada por algunos medios, y Raúl Rodríguez, uno de los responsables de Bisonte Park, explicó la razón de forma sencilla. "El bisonte pasta y mantiene su territorio limpio casi por su instinto [...] hace una labor preventiva de incendio que es casi inimitable", afirmó. Teóricamente, esta idea tiene sentido. Según una exhaustiva revisión ecológica, los herbívoros de dieta mixta son más efectivos en la reducción de biomasa combustible que aquellos de un solo tipo. Esto es válido siempre y cuando sus preferencias alimentarias concuerden con la vegetación del entorno. La Sociedad Española de Ciencias Forestales sostiene que el pastoreo controlado es una de las "estrategias más eficaces y económicas" disponibles, y en Andalucía, por ejemplo, se han implementado programas de este tipo durante años.
Entonces, ¿son los bisontes realmente efectivos? Esta pregunta es relevante, ya que la introducción del bisonte ha sido un tema muy controvertido en los últimos años. El Bison bonasus no es una especie de fauna silvestre autóctona de España. Si se demostrara que es el "mejor bombero" del país, esto podría ser un argumento contundente a su favor. Sin embargo, la evidencia es contradictoria.
Para empezar, las cifras sobre lo ocurrido en Bisonte Park no son claras. La superficie que se salvó varía según la fuente: algunas versiones hablan de 160 hectáreas quemadas de 240, otras mencionan 180 quemadas y unas 60 salvadas, y una tercera fuente indica 50 hectáreas "prácticamente intactas". Tampoco se distingue claramente qué parte se atribuye al pastoreo y qué parte a otros factores. Ni siquiera se sabe con precisión en qué estado se encontraba la vegetación.
Esta información es crucial. De manera similar a cómo Bisonte Park se libró de las llamas, en agosto de 2024, un incendio en Andújar devastó una parte significativa de El Encinarejo, una finca que albergaba 19 bisontes. "La pérdida [medioambiental] es tremenda", explicó en su momento Fernando Morán, del European Bison Conservation Center of Spain, quien falleció recientemente.
En el contexto actual, con gran parte del país afectado por incendios, es contraproducente adoptar la idea de que el bisonte es casi milagroso. Principalmente porque un número limitado de bisontes no resolvería el problema a gran escala. Después de todo, España ha perdido en una década 300.000 cabras y casi dos millones de ovejas. Felipe Molina, presidente de Anggex, señaló que la cabaña ganadera extensiva ha disminuido cerca del 30% en los últimos 20 años.
Esto ocurre a pesar de que las comunidades autónomas invierten en programas de pastoreo. Solo la Comunidad de Madrid movilizó 21.374 animales y destinó 800.000 euros a este programa.
Es necesario dimensionar el problema. Aunque tendemos a creer que el abandono del campo es la principal causa del aumento de los incendios, esta es solo una parte de la explicación. Estamos entrando en la era de los macroincendios, donde factores como la temperatura nocturna, el viento y la sequía acumulada son determinantes. El impacto del pastoreo no es insignificante, pero está lejos de ser la solución definitiva. Para ganar esta batalla, se requieren intervenciones mucho más radicales y ambiciosas, medidas que, por ahora, no estamos preparados para asumir.
En este panorama, la historia de los bisontes es interesante, pero no va más allá de una anécdota.