China ha logrado un avance significativo en tecnología de levitación magnética al acelerar un vehículo de más de una tonelada a 800 km/h en solo 5,3 segundos, dentro de una pista de un kilómetro. Este hito, conseguido en la provincia de Hubei, no se enfoca en trenes comerciales, sino en llevar al límite las capacidades de aceleración, control y frenado de estos sistemas, marcando un récord mundial en su tipo.
Mover un objeto de más de una tonelada a 800 km/h ya es un logro técnico considerable. Conseguirlo partiendo desde la inmovilidad, en apenas 5,3 segundos y dentro de una instalación de solo un kilómetro de longitud, es un desafío aún mayor. Aquí no se trata únicamente de velocidad, sino de la capacidad para acelerar, controlar y detener un vehículo que no depende del contacto mecánico con la vía para su desplazamiento. Esto es precisamente lo que China ha estado experimentando en Hubei con una instalación de levitación magnética diseñada para llevar estas capacidades al extremo.
La instalación pertenece al Donghu Laboratory, situado en la provincia china de Hubei. El vehículo utilizado no es un tren comercial ni está diseñado para el transporte de pasajeros. Se trata de un modelo experimental de tren de alta velocidad con un peso de 1.110 kg, cuya aerodinámica fue optimizada específicamente para estos ensayos. El laboratorio afirma que esta prueba ha establecido un récord mundial entre plataformas de su tipo. Es importante destacar que el hito se logró el 24 de noviembre de 2025.
El salto a los 800 km/h no se alcanzó en una sola prueba. El 16 de junio de 2025, durante la primera demostración pública de la instalación, un vehículo experimental de 1.030 kg alcanzó los 650 km/h en 7,1 segundos, estableciendo la primera marca mundial del proyecto. Menos de un mes después, el 14 de julio, el equipo superó su propio registro, llegando a los 700 km/h. El tercer y último paso ocurrió el 24 de noviembre, utilizando el modelo aerodinámico de 1.110 kg, que elevó el límite otros 100 km/h más.
El funcionamiento clave radica en la combinación simultánea de dos procesos: mantener el vehículo suspendido sobre la vía y propulsarlo hacia adelante mediante fuerzas electromagnéticas. Al eliminar el contacto mecánico durante el movimiento, se reduce una de las principales fuentes de rozamiento. Sin embargo, a velocidades tan elevadas, emerge otro desafío mucho más significativo: la resistencia del aire.
Alcanzar una velocidad tan alta en un recorrido tan corto también requiere resolver la parte igualmente delicada de detener el vehículo con precisión. Según el Donghu Laboratory, el sistema es capaz de completar la frenada en aproximadamente 200 metros, combinando la resistencia magnética de la vía con fuerza electromagnética. Para controlar cada fase, el equipo emplea sensores y codificadores que permiten posicionar el modelo con una precisión milimétrica. Como referencia, pasar de 0 a 800 km/h en 5,3 segundos implica una aceleración media de unos 4,3 G, condiciones muy diferentes a las que se encontrarían en un tren de pasajeros.
Es crucial contextualizar este récord para no compararlo con pruebas que tienen objetivos distintos. El SCMaglev L0 japonés alcanzó 603 km/h en 2015 con un vehículo tripulado, mientras que CRRC ha desarrollado en China un sistema maglev diseñado para alcanzar 600 km/h. Donghu opera en una categoría diferente: su instalación tiene como objetivo estudiar aceleraciones, velocidades, control y frenadas extremas en distancias muy cortas. Por lo tanto, estos 800 km/h no implican que China haya puesto en circulación el tren de pasajeros más rápido del mundo.
Alcanzar los 800 km/h permitió al laboratorio cumplir con el objetivo de diseño de la pista, una instalación concebida para mucho más que la simple búsqueda de récords. Entre las aplicaciones previstas se incluyen ensayos para nuevas generaciones de trenes maglev, pruebas aerodinámicas y de sobrecarga, calibración de velocidad, trineos electromagnéticos y lanzamientos electromagnéticos aeroespaciales.