En un panorama dominado por empresas estadounidenses y surcoreanas en el sector de la inteligencia artificial, Nokia ha irrumpido con una notable revalorización. La compañía finlandesa ha experimentado un significativo aumento en su cotización bursátil, impulsado por su transformación en proveedora de infraestructura para IA y su progresiva salida del mercado chino. Esta estrategia ha captado la confianza del mercado, posicionando a Nokia como un protagonista inesperado en la carrera tecnológica.
Cuando se habla de los principales beneficiarios del auge de la inteligencia artificial, la lista suele incluir a nombres de Estados Unidos y Corea del Sur, como Nvidia, los hiperescaladores, Samsung y SK Hynix. No obstante, este año ha surgido un actor inesperado en la discusión: Nokia. La clave de su resurgimiento radica en su reconversión como proveedora de infraestructura para la IA y su discreta retirada de China, otro actor fundamental en este sector.
El pasado viernes, las acciones de Nokia en la bolsa de Helsinki cerraron con un aumento cercano al 15%, alcanzando los 9,36 euros, lo que prolonga una racha de cuatro sesiones consecutivas de subidas. Aunque todavía están lejos de los 14,92 euros que marcaron su máximo en 52 semanas, este rendimiento refleja la confianza que el mercado está depositando en la empresa finlandesa. Estas cifras, aunque modestas en comparación con las de los gigantes tecnológicos, representan una de las revalorizaciones más notables en Europa, atribuible principalmente a dos factores.
En octubre de 2025, Nvidia anunció una inversión de 1.000 millones de dólares en Nokia, adquiriendo aproximadamente el 3% de la compañía. Este acuerdo no fue meramente simbólico ni una simple expansión de Nvidia, sino una clara declaración de intenciones. La inversión se materializa en el desarrollo de una tecnología denominada "AI-RAN", que esencialmente fusiona las cargas de trabajo de inteligencia artificial con la infraestructura de redes móviles. En este ámbito, Nokia posee una vasta experiencia y es uno de los líderes del sector, lo que el mercado ha reconocido. En lo que va de 2026, Nokia se ha disparado cerca de un 140%, convirtiéndose en una de las empresas mejor valoradas del Stoxx Europe 600 y alcanzando cotizaciones no vistas desde el periodo 2008-2010.
Como resultado de estos acontecimientos, la compañía ha elevado su previsión de crecimiento del mercado de IA y nube al 27% anual entre 2025 y 2028, una cifra significativamente superior al 16% que estimaban antes de la entrada de Nvidia.
Este factor ha contribuido a la revalorización de Nokia. El concepto "AI-RAN" se refiere a una arquitectura de redes móviles que integra la IA y la computación acelerada para conectar los teléfonos con las estaciones base. Nokia aporta el software de telecomunicaciones, mientras que Nvidia provee los chips y los sistemas necesarios para ejecutar la IA dentro de la red. En la práctica, la red puede decidir automáticamente cómo distribuir de manera óptima la capacidad entre los usuarios y aprovechar al máximo el espectro disponible. El objetivo es proporcionar mayor velocidad y capacidad sin la necesidad de construir nuevas antenas, lo que se traduce en menor latencia y un mejor aprovechamiento de futuras tecnologías como el 6G.
Paralelamente a estos desarrollos, Nokia ha llevado a cabo una retirada silenciosa de China, un mercado que había perdido relevancia para la compañía durante años y que, dadas sus ambiciones con la estadounidense Nvidia, podría generar más desafíos que beneficios en la actualidad. Los últimos años no habían sido rentables para la empresa europea, con ingresos anuales que cayeron de 2.200 millones de euros en 2018 a solo 913 millones en 2025. Se estima que su cuota de mercado en China descendió por debajo del 3%, una cifra insignificante en comparación con la de Huawei, que sigue siendo extremadamente importante en Europa, creando una asimetría que Nokia no desea mantener. Con Europa, de hecho, demandando una mayor fortaleza de sus propias compañías, Nokia ha realizado movimientos para salir de China y concentrarse en otros mercados. Así, en diciembre de 2025, adquirieron el 100% de Nokia Shanghai Bell, comprando las acciones que aún poseía su socio chino con el objetivo de simplificar la estructura en el país. En julio, anunciaron que destinarían 350 millones de euros a reestructurar sus operaciones en China, y más recientemente confirmaron el cierre de su centro de I+D en Hangzhou, lo que implica la eliminación de aproximadamente 1.600 empleos y podría sentar un precedente para sus otros centros en Pekín, Chengdu, Qindao y Shanghái.
Estas reestructuraciones no son económicas y, de hecho, añaden complejidad a los resultados trimestrales de la compañía debido a la gestión de cierres, indemnizaciones y movimientos similares. Sin embargo, parece claro que responden a una estrategia superior, como la apuesta por la inteligencia artificial de la mano de la empresa líder en esta tecnología y, quizás más crucial, la recuperación del terreno perdido. Porque, aunque el 5G parezca reciente, el 6G ya se ha convertido en la nueva estrategia tecnológica de China, una a la que el 'polo occidental' busca responder con sus propias tecnológicas, y Nokia aspira a ser un actor clave en esa historia. La compañía perdió frente a los gigantes chinos ZTE y Huawei la parte central de su negocio de redes, un segmento que desean recuperar, que Europa busca reconquistar y que los 1.000 millones de Nvidia pueden impulsar. Resta por ver si esta estrategia será suficiente.