Controversia en Madrid por el megaproyecto de piscina de olas: ¿sueño deportivo o pesadilla ambiental?

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Madrid se embarca en la construcción de una ambiciosa piscina de olas de 23.000 m² con 30.000 m³ de agua potable, un proyecto que ha desatado una fuerte controversia. Ubicado en un terreno con un pasado marcado por fracasos olímpicos y transformaciones urbanísticas, este complejo deportivo y de ocio genera preocupación por su elevado consumo hídrico en una región con escasez de agua. Las críticas ecologistas y las denuncias legales cuestionan la viabilidad y sostenibilidad de la iniciativa, financiada parcialmente con fondos europeos de 'turismo sostenible'.

Madrid aspira a construir la piscina más grande de Europa con las olas más grandes, abarcando 23.000 metros cuadrados y conteniendo 30.000 metros cúbicos de agua potable. Este ambicioso proyecto ha generado críticas inmediatas. Históricamente, el terreno donde se ubica este desarrollo fue conocido como La Peineta, un estadio concebido para unos Juegos Olímpicos que la ciudad no logró albergar en tres ocasiones. Durante años, la infraestructura permaneció abandonada y cubierta de vegetación. Posteriormente, el Atlético de Madrid adquirió el recinto, lo rebautizó como Metropolitano y transformó el antiguo fracaso olímpico en un motor de desarrollo inmobiliario. Aunque el sueño de una gran playa se desvaneció, para algunos ha surgido la preocupación por un proyecto que exige una vasta extensión de terreno y, crucialmente, una cantidad significativamente mayor de agua.

En julio de 2022, el Ayuntamiento anunció la cesión de tres parcelas, que posteriormente se ampliaron a cinco, al club por un periodo de 75 años, extendiéndose hasta 2099. Esta operación, denominada Ciudad del Deporte, abarca un total de 205.000 metros cuadrados de suelo municipal, dentro de un desarrollo de 265.000 metros cuadrados. El Atlético de Madrid se comprometió a pagar un canon de 141 millones de euros por la concesión. El proyecto original incluía la promesa de un rocódromo, pistas de patinaje, un espacio para la enseñanza de surf y equipamientos deportivos de carácter municipal, inicialmente sin fines privados, dado que se trata de suelo público.

El complejo Gemswell Surf Madrid, situado junto al estadio Metropolitano, inició su construcción en agosto de 2024 con una inversión superior a los 60 millones de euros. De esta suma, 15,7 millones provienen de fondos europeos Next Generation, gestionados a través de Buenavista Infrastructure, un intermediario seleccionado por el Banco Europeo de Inversiones. La justificación oficial de estos fondos es el "desarrollo urbano y turismo sostenible". La creación de una balsa de agua potable en una zona árida de Madrid genera dudas sobre su compatibilidad con esta etiqueta, aunque el promotor asegura haber superado la validación europea DNSH (Do Not Significant Harm) en sus seis criterios ambientales. El proyecto Gemswell es impulsado por Stoneweg InfraSport y utiliza tecnología Wavegarden, una empresa vasca especializada en la generación de olas, que presume de ofrecer el sistema más eficiente del mercado en términos de consumo de agua y energía.

Según cálculos de la Plataforma Ecologista Madrileña, basados en datos de evaporación de AEMET, la superficie de la piscina perderá aproximadamente 32.200 metros cúbicos de agua al año solo por evaporación, lo que representa un 7% más que la capacidad total de la laguna. Al sumar el agua utilizada para purgas, limpieza, salpicaduras y el consumo del edificio, se estima un gasto total anual de unos 40.000 metros cúbicos, equivalente al consumo doméstico de más de 800 personas durante un año y medio. Esta información ha sido documentada por asociaciones ecologistas como ARBA, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, GRAMA, Jarama Vivo y Liberum Natura. Durante los meses de verano, la evaporación podría alcanzar los 184.000 litros diarios, un ritmo que, según afirman, "secaría completamente la laguna en poco más de cinco meses si se interrumpiera el suministro del CYII".

El proyecto continuó su avance, anexando terrenos adicionales para incorporar una arena de conciertos, un hotel y zonas de restauración, elevando la inversión a más de 350 millones de euros. Un año después, un particular interpuso denuncias contra el Atlético de Madrid y el Ayuntamiento. El 24 de noviembre de 2025, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló el Plan Especial que amparaba el proyecto, argumentando que las modificaciones requerían una modificación del Plan General y la correspondiente Evaluación Ambiental Estratégica. Sin embargo, las obras prosiguieron debido a que el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid apelaron la sentencia ante el Tribunal Supremo. Los ecologistas solicitan la paralización cautelar del complejo y cuestionan el uso de 15,7 millones de euros de fondos europeos destinados a “turismo sostenible” para financiar una instalación cuyo consumo de agua consideran incompatible con la situación hídrica de Madrid.

En medio de esta controversia, Apollo Sports Capital, el brazo inversor del fondo estadounidense Apollo Global Management, acordó en noviembre de 2025 adquirir el 57% del Atlético de Madrid por 1.300 millones de euros, valorando el club en 2.500 millones. Esta operación significó que Apollo se convirtió en el accionista mayoritario del club, aunque Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo mantuvieron sus cargos. Esta adquisición marcó el fin de 33 años de control mayoritario de la familia Gil sobre el Atlético.

Esta situación evoca otros casos similares. En 2022, La Quinta, en el desierto californiano de Coachella, rechazó un proyecto de laguna de Kelly Slater que necesitaba 6.800 metros cúbicos para llenarse, en un contexto de megasequía. En Hawái, en 2024, un juez detuvo un proyecto similar al considerar que implicaba un desperdicio de agua en la cuna mundial del surf. En Utah, el complejo Zion Shores intentó evitar la polémica llenando su laguna con agua salobre no potable.

Mientras tanto, los residentes de San Blas y Simancas han presentado un informe al Defensor del Pueblo sobre la situación del Parque Paraíso, denunciando tres fallecimientos en el último año, problemas de narcotráfico y un deficiente mantenimiento del barrio. Asimismo, las Lagunas de Ambroz han vuelto a ser afectadas por excavadoras. En esta área de 678 hectáreas al este de Madrid, las lagunas surgieron espontáneamente hace 19 años, cuando cesó la extracción de sepiolita, permitiendo que las antiguas canteras se inundaran con agua subterránea. Desde entonces, se ha desarrollado un ecosistema que, según colectivos ecologistas, alberga más de 1.700 especies, incluyendo 1.080 invertebrados, 156 especies de aves, el saltamontes Saga pedo (en peligro de extinción) y 239 parejas de avión zapador.

Tolsa ha reanudado la actividad minera tras obtener una nueva concesión de 11 años, hasta 2037. El conflicto también tiene una dimensión urbanística: el Ayuntamiento planea en la zona la Nueva Centralidad del Este, con más de 18.000 viviendas (la mitad protegidas) y un campus tecnológico de 43 hectáreas. Este plan contempla reducir el humedal a 130 hectáreas de zonas verdes integradas en el Bosque Metropolitano. Mientras se debate este cambio, el proyecto del Atlético de Madrid propone una laguna artificial de 23.000 metros cuadrados que requerirá agua potable y cuyo consumo anual estimado, como se ha mencionado, oscila entre los 38.000 y 42.000 metros cúbicos. La coincidencia resulta, cuanto menos, llamativa.