Amancio Ortega, a través de su vehículo inversor Pontegadea, ha realizado una desinversión significativa en la compañía portuguesa Redes Energéticas Nacionais (REN), marcando un cambio en su habitual estrategia de no vender activos. Esta operación, que le reporta importantes ganancias, se produce en un momento en que Portugal busca retomar el control estratégico de su infraestructura energética, motivado por eventos recientes como el apagón de 2025.
Amancio Ortega ha dedicado casi tres décadas a la adquisición de propiedades como edificios, centros logísticos, hoteles e infraestructuras portuarias a través de Pontegadea. Su filosofía de inversión se ha caracterizado por considerar los activos como una fuente de ingresos inmediata y, por lo tanto, no destinados a la venta. De hecho, en las casi dos décadas de existencia de este instrumento inversor, las operaciones de venta han sido extremadamente raras. Sin embargo, se observa un cambio en la estrategia de la 'family office' de Amancio Ortega, ya que por primera vez desde que el holding comenzó a invertir en los sectores de energía e infraestructuras, Ortega ha decidido vender.
Portugal ha procedido a la recompra de su red eléctrica. Recientemente, la empresa portuguesa Redes Energéticas Nacionais (REN) informó al regulador bursátil luso sobre una modificación en el paquete de acciones que Pontegadea poseía. La entidad estatal portuguesa Parpública adquirirá las 91.723.676 acciones en poder de Pontegadea por un valor aproximado de 380 millones de euros. No obstante, el holding de Ortega obtendrá un beneficio adicional, ya que la compañía estatal portuguesa abonará una prima del 17%, lo que suma 55 millones de euros más al precio de venta, según lo publicado por el diario portugués Jornal Económico. De esta manera, Ortega se beneficia doblemente: vende en un contexto de alzas bursátiles y recibe una prima extra por parte del Estado por la transacción.
Portugal aspira a recuperar el control de su sector energético. El país luso se desprendió de su participación en REN hace doce años, presionado por una severa crisis de deuda y las exigencias de la troika europea, que le obligaron a reducir su exposición a la volatilidad de los mercados. Ahora, con una economía más robusta, Portugal busca retomar el control de sus sectores estratégicos. Esta decisión tiene una fecha clave: el apagón del 28 de abril de 2025. Ese lunes, el sistema eléctrico de la península ibérica experimentó un colapso que dejó sin suministro a decenas de millones de personas en España y Portugal. El primer ministro Luís Montenegro ha enfatizado que esta acción "no se realiza con fines de renacionalización, sino para participar y salvaguardar el interés estratégico de Portugal en su infraestructura eléctrica". Su objetivo declarado es "participar en inversiones y decisiones estratégicas" utilizando su posición como principal accionista del operador para influir en la reducción del coste de la electricidad para los ciudadanos portugueses.
Para Ortega, la reentrada del Estado en la operadora energética ha significado una venta muy ventajosa. Pontegadea se convirtió en accionista de REN en julio de 2021, adquiriendo el 12% a la empresa omaní Mazoon por alrededor de 190 millones de euros, cuando el valor de la acción rondaba los 1,75 euros. A finales de 2025, sumó otro 1,7% por 38 millones de euros adicionales. El viernes previo a la venta, el valor de REN cerró en 3,54 euros, según informó Economía Digital. Con estas cifras, la plusvalía obtenida por Pontegadea en estos cinco años se estima en unos 208 millones de euros, de acuerdo con los cálculos de Cinco Días. Esta es la primera desinversión de Pontegadea desde que, en 2018, comenzó a diversificar su negocio inmobiliario con participaciones en energía, telecomunicaciones e infraestructuras. Hasta ahora, el holding inmobiliario de Ortega se había limitado a la adquisición de activos.
Aunque soplan vientos de cambio entre los grandes millonarios españoles, hay una constante: Amancio Ortega se mantiene en una posición única. La salida del accionariado de REN no implica que Pontegadea abandone el sector energético. Ortega sigue siendo el mayor accionista privado de Redeia, el operador equivalente de REN en España, controlando el 5% de sus acciones. Esta participación está valorada en aproximadamente 410 millones de euros. Además, Ortega conserva el 5% de Enagás a través de Partler 2006, igualando la participación de la empresa estatal de inversiones (SEPI), según los registros de accionistas de la gasista.