El informe PISA 2025 revela un descenso histórico en el rendimiento educativo español

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La edición 2025 del informe PISA ha emitido un veredicto preocupante para la educación española, mostrando un descenso significativo en Matemáticas, Ciencias y Lectura. El país se sitúa por debajo del promedio de la OCDE en estas áreas, marcando el panorama educativo más desalentador desde el inicio del informe. Una de las alarmas más destacadas es la preocupante pérdida de comprensión lectora entre los jóvenes.

Si bien hace tres años el informe PISA ya representó un desafío para las aulas españolas, la edición de 2025, presentada recientemente, asesta un golpe aún más severo. Nuestro país ha recibido un suspenso rotundo, independientemente de la perspectiva. No solo se encuentra por debajo del promedio de la OCDE en Matemáticas, Ciencias y Lectura, sino que su puntuación ha disminuido varios puntos en estas tres disciplinas en comparación con la evaluación de 2022, delineando el panorama educativo más desolador desde que el informe comenzó a publicarse a principios de siglo. No obstante, existe una señal de alarma particularmente preocupante que afecta tanto a España como a otros países: la disminución de la comprensión lectora entre los jóvenes.

La educación española acaba de recibir una seria advertencia. El informe PISA, elaborado por la OCDE para evaluar el rendimiento académico de los adolescentes, describe una situación funesta en nuestro país. Tras examinar a 30.000 alumnos de entre 15 y 16 años matriculados en casi un millar de institutos españoles, los autores del informe les han asignado puntuaciones históricamente bajas en habilidad lectora, matemáticas y ciencias. Además, en los tres casos, los jóvenes muestran un desempeño inferior al del estudio de 2022, y sus notas son sensiblemente más bajas que las del conjunto de la UE y el promedio de la OCDE. Esto ocurre a pesar de que la 'fotografía' general, obtenida tras entrevistar a 760.000 adolescentes de 90 países (incluidos los 30.000 alumnos españoles), tampoco es buena. Las puntuaciones medias de la OCDE han descendido.

Hablar de puntuaciones medidas puede parecer demasiado abstracto, pero la situación cambia al considerar un valor clave: para la OCDE, 20 puntos equivalen aproximadamente a un curso escolar. ¿Qué ha sucedido en España durante los últimos años? La puntuación en matemáticas ha disminuido 16 puntos, la de ciencias otros 8, y la de comprensión lectora 23. Si analizamos un período más amplio, hasta 2015, los descensos en esas tres disciplinas son mucho más pronunciados, con una caída de 29 puntos en matemáticas y 45 en lectura. La conclusión es que los jóvenes que están finalizando la ESO actualmente (y, por ende, su período de educación obligatoria) están mucho menos preparados en competencias básicas que los de hace apenas una década.

La lectura es una de las grandes incógnitas (y también de las más preocupantes) que plantea PISA. Sus datos revelan una pérdida de competencia tanto entre los jóvenes españoles como entre los del conjunto de la OCDE, cuya puntuación media ha bajado de 477 en 2022 a 463 en 2025. En el informe, los investigadores recuerdan, además, que la comprensión lectora no es una habilidad cualquiera, ya que posee un valor transversal: “Juega un papel fundamental a la hora de entender y completar con éxito las tareas de otras competencias de PISA” y su evolución está directamente conectada con el rendimiento de los alumnos en el campo de las matemáticas y ciencias.

Los técnicos de la OCDE sugieren algunas explicaciones, aunque advierten que son teorías que deben manejarse con cautela. "Los resultados sugieren, en términos generales, que el descenso podría estar relacionado con la capacidad o disposición del alumnado para mantener una atención concentrada en tareas exigentes", recoge el estudio, tras recordar que los resultados han empeorado en las evaluaciones con textos largos. Esta reflexión es interesante porque, como han señalado algunos analistas, la última edición de PISA evalúa un perfil de estudiante muy concreto: jóvenes que han crecido rodeados de teléfonos inteligentes y pantallas y en pleno desarrollo de la IA. Los técnicos de la OCDE recuerdan, en cualquier caso, que influyen más factores: se trata de adolescentes a quienes la pandemia de COVID-19 les sorprendió en plena formación y que se educan en aulas más diversas, lo que no es un problema en sí mismo, pero "aumenta la necesidad de una enseñanza diferenciada".

Al analizar la capacidad de los jóvenes para comprender textos, los autores establecieron varios niveles de lectura. La gran mayoría (68%) alcanzó el nivel 2, lo que confirma que son capaces de captar la idea principal de un documento de extensión moderada, localizar información a partir de criterios preestablecidos y reflexionar sobre su forma y fondo. El problema surge al pasar al nivel más exigente, el 5, que requiere "comprender textos extensos, abordar conceptos abstractos o contraintuitivos" y diferenciar entre hechos y opiniones; solo el 2% de los alumnos superan este corte. Si hablamos de 30.000 estudiantes, esto equivale a 600 adolescentes capaces de interpretar de forma crítica los documentos más largos y complejos.

A principios de año, el Ministerio de Cultura destacaba un estudio que concluía que el 76,9% de las personas de entre 14 y 24 años son lectoras y que el 66,2% de la población lee por ocio, en su tiempo libre. El informe PISA de 2025 dibuja un escenario mucho menos optimista y recuerda que la edición de 2018 ya mostraba un aumento del porcentaje de chicos y chicas que únicamente leen por obligación. "En todos los países de la OCDE, el índice de disfrute de la lectura disminuyó a lo largo de la década hasta 2018", recuerdan los investigadores del organismo.

El contexto importa. "El alumnado de PISA 2025, nacido alrededor de 2009, ha crecido en un período de rápidos cambios y de difusión generalizada de los dispositivos electrónicos personales, lo que puede haber alterado sus hábitos de lectura, favoreciendo una interacción digital más breve y fragmentada frente a la lectura prolongada", profundiza el estudio de la OCDE antes de citar otros análisis que constatan un cambio en qué, cuándo y por qué leen los adolescentes. "Tienden a interactuar con mayor frecuencia con textos digitales que fomentan la lectura selectiva o funcional, cambian más a menudo de tarea y dedican menos tiempo a prácticas de lectura prolongada que están estrechamente relacionadas con el desarrollo de la comprensión lectora", recoge el informe de 2025.

No todo son malas noticias. Como ha subrayado el Ministerio de Educación, el último informe PISA sugiere que los alumnos españoles tienen "un nivel de perseverancia ante el aprendizaje" mayor que la media de la OCDE y la UE. El Gobierno también celebra la posición de España en equidad educativa. Hay quienes, más allá de esos valores, ya analizan los resultados de PISA a la luz de la Lomloe impulsada por el ejecutivo de Pedro Sánchez. El informe de la OCDE muestra también diferencias relevantes entre comunidades autónomas. De hecho, Asturias, la Comunidad de Madrid y Castilla y León obtuvieron niveles de rendimiento en competencia lectora que se sitúan sensiblemente por encima de los del conjunto de la organización y la UE.