La selección de Cabo Verde logró un hito histórico al clasificar a los octavos de final de la Copa del Mundo tras empatar sin goles con Arabia Saudí y beneficiarse de la derrota de Uruguay ante España. Este logro, el primero en su historia mundialista, los lleva a un esperado encuentro con la Argentina de Lionel Messi, consolidando un sueño para la nación africana.
La escuadra de Cabo Verde consiguió un hecho sin precedentes este viernes, al empatar 0-0 frente a Arabia Saudí en el NRG Stadium de Houston. Combinado con la derrota de Uruguay frente a España, este resultado les aseguró un lugar en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo, donde se medirán con la selección argentina liderada por Lionel Messi.
En su debut mundialista, Cabo Verde avanzó como el segundo equipo del grupo H, por detrás de España (con siete puntos) y superando a Uruguay (dos puntos) y Arabia Saudí (dos puntos).
Consiguieron esta clasificación sin perder ningún partido, tras obtener empates 0-0 con España, 2-2 con Uruguay y otro 0-0 ante Arabia. Esto alimenta la esperanza de esta pequeña nación africana, que cuenta con una población de apenas medio millón de habitantes.
Cabo Verde demostró gran madurez, interpretando el encuentro con astucia, sin precipitar ni forzar jugadas, manteniendo una defensa organizada y aguardando el momento oportuno para atacar.
El equipo era consciente de que su destino se decidía en dos frentes: en Houston, contra Arabia Saudí, y también a través de un resultado favorable en Guadalajara, donde una victoria española sobre Uruguay les permitiría avanzar incluso con un empate.
Arabia Saudí no gozaba de tal ventaja; estaban obligados a vencer a Cabo Verde para mantener sus posibilidades de avanzar a la siguiente fase. El partido en el NRG Stadium se desarrolló en un ambiente que combinaba la expectación por el fútbol con la espera de noticias del otro encuentro.
Hubo varios enfrentamientos físicos, con una tarjeta amarilla para cada equipo en los primeros nueve minutos y una seria lesión que sufrió Hassan Al-Tambakti a los treinta minutos de juego, lo que lo obligó a abandonar el campo en camilla.
No se registraron oportunidades claras de gol. La mayor emoción del primer tiempo ocurrió cuando las pantallas gigantes del estadio mostraron la anotación de España contra Uruguay.
El gol de Baena colocaba temporalmente a Cabo Verde en la segunda posición y permitía a Arabia alcanzar el segundo puesto con una victoria. Todo se mantenía en suspenso al llegar al descanso, con el marcador 0-0.
Cabo Verde fue el equipo que más intentó marcar, aunque curiosamente Arabia era quien más necesitaba el gol, y estuvo cerca de conseguirlo en tres ocasiones durante la segunda mitad.
Laros Duarte falló la primera oportunidad en el minuto 75, en un mano a mano con el portero, y diez minutos después, Pina tuvo otra ocasión con un disparo desde fuera del área que fue bloqueado por la defensa saudí.
La última oportunidad fue para Garry Rodrigues, en los instantes finales, quien no pudo concretar la volea de la victoria.
El resultado no cambió el destino de Cabo Verde. Pocos segundos después del pitido final en Houston, llegó la noticia del 1-0 definitivo en Guadalajara entre España y Uruguay.
Así, se desató la celebración para Cabo Verde, por una de las proezas deportivas más inesperadas de la historia.