Usain Bolt Celebra Cuatro Décadas Consolidado Como Ícono Global del Atletismo

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Usain Bolt, el legendario atleta jamaicano, celebra sus 40 años, consolidado como una figura inigualable en el deporte mundial. Retirado desde 2017, su trayectoria incluye ocho oros olímpicos y once mundiales, además de mantener récords mundiales en velocidad. Su imponente presencia y sus hazañas en la pista lo han inmortalizado como una verdadera leyenda.

Son pocos los deportistas que alcanzan el estatus de íconos mundiales. Entre ellos se encuentra el velocista jamaicano Usain Bolt, quien este viernes conmemora sus 40 años, habiéndose ganado un lugar en el selecto grupo de las grandes estrellas cuyo impacto perdura, convirtiéndolo en una leyenda imperecedera. Usain Bolt, apodado el 'hijo del viento', llega a los cuarenta. Se despidió de las pistas en agosto de 2017, después del Campeonato Mundial de Londres, pero su legado es eterno. Acumuló ocho medallas de oro olímpicas, tres de ellas obtenidas hace exactamente una década en los Juegos de Río 2016, a las que se suman once preseas doradas en Mundiales y 24 victorias en la Liga Diamante. Además, estableció tres plusmarcas mundiales: 9.58 segundos en los 100 metros; 19.19 en los 200; y 36.84 en el relevo 4x100. Todos estos récords permanecen intactos hasta la fecha.

Su impresionante físico, con 1.95 metros de altura y un torso musculoso, infundía temor en sus competidores, quienes sabían que enfrentarlo reducía drásticamente sus probabilidades de triunfo. Solo si ellos rozaban la perfección y el jamaicano no tenía su mejor día o arrastraba alguna molestia, existía una mínima posibilidad. Por ello, algunas de sus hazañas quedaron grabadas en la memoria, como la del 16 de agosto de 2009 en el Estadio Olímpico de Berlín, donde detuvo el cronómetro en los 100 metros lisos en 9.58 segundos, alcanzando una velocidad máxima de 44.72 kilómetros por hora, una marca a la que nadie se ha aproximado hasta el momento.

La evolución de Bolt como atleta fue vertiginosa, aunque desde niño, por sus capacidades y cualidades, ya se vislumbraba su potencial para triunfar en el atletismo, a pesar de tener una pierna más corta que la otra. Nació con una desviación en la columna que provocó que su extremidad izquierda fuera 1.5 centímetros más reducida que la derecha. Vino al mundo el 21 de agosto de 1986 en Sherwood Content, una pequeña localidad de Trelawny (Jamaica), donde creció junto a sus padres, Wellesley y Jennifer Bolt, y sus hermanos Sadeeki y Sherine. Allí, sus progenitores administraban una modesta tienda de comestibles en la zona rural, mientras Bolt dedicaba su tiempo a jugar críquet y fútbol.

En la escuela Waldensia fue donde tuvo su primer contacto con el atletismo, por recomendación de sus maestros, quienes notaron su superioridad en las carreras frente a los demás niños. De esta manera, y tras vencer en todas las competencias locales en las que participaba, fue reclutado por la Federación Jamaicana para competir a nivel internacional, logrando su primera victoria en 2002, con 15 años, en los 200 metros lisos del Mundial Juvenil celebrado en Kingston. Su progreso fue tal que en 2004 lo persuadieron para que acudiera a los Juegos de Atenas con apenas 17 años, pero la vivencia no fue la ideal. Sufrió una lesión en la ronda clasificatoria de los 200 metros lisos, llegó a la meta en un tiempo de 21.05, y la prensa de Jamaica lo calificó de 'débil y cobarde'. Él mismo reconoció que esa experiencia fue «terrible» y le llegó «demasiado pronto».

Ese mal sabor no mermó su deseo de éxito, aunque tenía las ideas claras. Rechazó becas de universidades estadounidenses para estudiar y entrenar allí, pero sí decidió cambiar de preparador y ponerse en manos de Glen Mills, quien poco a poco fue puliendo el talento en bruto que tenía para transformarlo en una estrella. Lo primero que hizo fue llevarlo a Alemania para que lo examinara el doctor Hans Muller-Wolhlfahrt, con el fin de revisar su problema de espalda. Le diagnosticaron escoliosis y, a partir de ese análisis, Mills modificó su régimen de entrenamiento.

El cambio se hizo evidente en 2008. Primero, cuando superó el récord mundial de los 100 metros y, después, en los Juegos Olímpicos de Pekín, donde consiguió la victoria en los 100 y 200 metros, batiendo además la marca histórica en el doble hectómetro de otra leyenda, el estadounidense Michael Johnson, establecida en Atlanta '96. De esta forma, comenzó un dominio que se prolongaría por casi una década más, hasta su retiro en 2017, alcanzando su punto culminante en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, en los que logró el 'triple-triple' en los 100 metros, los 200 y el relevo 4x100, igualándose a otras 'leyendas' como el finlandés Paavo Nurmi y el estadounidense Carl Lewis. «Usain Bolt fue como Ali, insustituible. Después hubo grandes boxeadores, pero ninguno como él», comentó tiempo después el británico Sebastian Coe, presidente de World Athletics y exatleta profesional.

Tras su despedida, Bolt intentó incursionar en el fútbol, llegando a entrenar con el Borussia Dortmund alemán y el Central Coast Mariners australiano, pero sus habilidades no eran las mismas para el control del balón que para la velocidad. Lo que sí conserva el jamaicano, como admitió a EFE en una entrevista durante el Mundial de atletismo de Tokio 2025, es el afecto de todos los seguidores del atletismo, quienes lo consideran “una leyenda”, algo que le agrada y para lo que “siempre ha trabajado” desde sus días como deportista de élite.