Crisel Ogando, representante de El Cercado, provincia San Juan, se prepara para el Miss República Dominicana Universo 2026. Su participación es un testimonio de resiliencia, pues llega al certamen tras superar un grave accidente que comprometió su movilidad hace más de una década. Con un mensaje de esperanza y perseverancia, Ogando demostrará que las experiencias difíciles no definen el futuro y que los sueños pueden retomarse en cualquier etapa de la vida.
La representante de El Cercado, provincia San Juan, participará en la gala final del certamen el próximo 30 de julio en el Teatro Nacional Eduardo Brito, llevando un mensaje de resiliencia y esperanza.
Santo Domingo, R.D. — Cada paso de Crisel Ogando en el escenario del Miss República Dominicana Universo 2026 estará cargado de un significado especial. Hace más de una década, un accidente de tránsito transformó su vida por completo y puso en riesgo su capacidad de movimiento. Hoy, como representante del municipio de El Cercado, provincia San Juan, llega al concurso con la firme convicción de que las experiencias adversas no definen el porvenir de una persona.
El 8 de abril de 2012, Ogando sufrió un accidente de tránsito que le causó múltiples fracturas y lesiones graves en la cadera y las piernas. Permaneció en cama durante dos meses y usó muletas por casi un año, como parte de un largo proceso de recuperación que incluyó varias operaciones realizadas en Curazao y Colombia. Como resultado de las lesiones, perdió aproximadamente tres centímetros de longitud en el fémur, presenta limitaciones de movilidad en una de sus rodillas y actualmente vive con una prótesis de cadera.
Lejos de ser solo una etapa de dolor, esa experiencia se convirtió en un punto de inflexión en su vida. Con disciplina y una fuerte determinación, logró recuperar su movilidad y forjar una nueva perspectiva basada en la perseverancia, la gratitud y la esperanza. Después de este proceso, Ogando continuó edificando su trayectoria personal y profesional.
Desde su adolescencia, Crisel Ogando anhelaba participar en el Miss República Dominicana Universo. Con el paso de los años, entre la maternidad, su familia y sus responsabilidades personales, llegó a creer que ese sueño había quedado atrás. No obstante, la evolución del certamen, que ahora permite la participación de madres, mujeres casadas, divorciadas y candidatas sin restricción de edad, le ofreció una nueva oportunidad para retomar esa meta y representar con orgullo al municipio donde nació.
A los desafíos que enfrentó tras el accidente se sumaron otras vivencias que marcaron profundamente su existencia. En 2018, perdió a su madre, Criselda Ogando, a causa del cáncer. Tiempo después, acompañó a su hija, Crisely Genara Ralf, durante un tratamiento oncológico en los Países Bajos, donde recibió atención especializada.
Estos momentos fortalecieron su propósito de emplear su historia como una fuente de inspiración para otras personas que atraviesan procesos difíciles, demostrando que incluso después de las etapas más complejas es posible hallar nuevas razones para seguir adelante.
Para Crisel Ogando, concursar en el Miss República Dominicana Universo 2026 significa mucho más que competir por una corona. Considera esta plataforma una oportunidad para difundir un mensaje de esperanza, resiliencia y perseverancia, evidenciando que los sueños pueden retomarse en cualquier momento de la vida. «Nunca dejen de luchar por sus sueños, a pesar de las dificultades que puedan enfrentar. La edad es solo un número; siempre he dicho que los sueños no tienen fecha de vencimiento», afirmó Ogando.
Orgullosa de representar a El Cercado y a la provincia San Juan, Ogando llegará a la gala final del certamen, que se celebrará el próximo 30 de julio a las 8:00 de la noche en el Teatro Nacional Eduardo Brito, con la convicción de que la verdadera belleza también se manifiesta en la fortaleza, la capacidad de superar las adversidades y transformar cada experiencia vivida en inspiración para los demás.
Nacida el 19 de julio de 1989 en El Cercado, provincia San Juan, Crisel Ogando emigró junto a su madre a Curazao cuando tenía seis años. En esa isla desarrolló su formación técnica en contabilidad, construyó su trayectoria profesional y formó una familia. Es madre, emprendedora y empresaria, impulsando proyectos propios que le han permitido crecer tanto en el ámbito personal como profesional. Domina el español, el inglés, el neerlandés (holandés) y el papiamento, lo que refleja su formación y experiencia en un entorno multicultural.
A lo largo de su vida, la familia ha ocupado un lugar esencial. Mantiene un vínculo especial con sus tías maternas, a quienes considera como segundas madres por el apoyo y acompañamiento que le han brindado en distintas etapas de su vida, un respaldo que agradece profundamente a Dios. Además, tiene un hermano menor a quien considera como un hijo.