Tras los recientes sismos en Venezuela, surge la interrogante sobre el tiempo límite de supervivencia de una persona bajo los escombros. Aunque los rescates más comunes ocurren en las primeras 24 horas, expertos señalan que la supervivencia puede extenderse por días o incluso semanas en situaciones excepcionales, dependiendo de factores cruciales como el acceso a aire y agua, la gravedad de las heridas y las condiciones ambientales.
Las intensas operaciones de búsqueda que se llevan a cabo en Venezuela después de los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 suscitan una pregunta vital entre los familiares, equipos de rescate y especialistas: ¿cuánto tiempo puede resistir una persona atrapada bajo los restos de una edificación? Si bien la mayoría de los salvamentos con vida tienen lugar durante el primer día posterior a un temblor, los expertos afirman que la capacidad de seguir con vida puede prolongarse por varios días e, incluso, semanas bajo circunstancias extraordinarias. Las posibilidades de permanecer vivo dependen de elementos como la disponibilidad de aire y líquidos, la severidad de las heridas, las condiciones climáticas y el estado físico y emocional del individuo atrapado.
Especialistas consultados por la BBC explican que las primeras horas después de un colapso representan el periodo con mayores probabilidades de hallar personas con vida. No obstante, la experiencia en grandes catástrofes demuestra que también pueden registrarse rescates exitosos varios días después. Por esta razón, la Organización de las Naciones Unidas suele mantener las operaciones de búsqueda y salvamento entre cinco y siete días después de un desastre, aunque dicho plazo puede variar según las condiciones del terreno y las posibilidades de localizar a individuos vivos.
Uno de los factores más importantes es que la víctima quede confinada dentro de un espacio de aire formado entre los propios restos. Murat Harun Ongoren, coordinador de la organización turca de rescate AKUT, explicó que adoptar la postura de "agacharse, cubrirse y sujetarse" durante un terremoto puede generar un hueco de supervivencia que facilite la respiración tras el derrumbe de una estructura. Del mismo modo, los expertos coinciden en que la preparación y la información sobre cómo proceder durante un sismo incrementan significativamente las oportunidades de sobrevivir.
Después del oxígeno, el agua es el recurso más crucial para mantenerse con vida. Según especialistas en cuidados intensivos, un adulto pierde aproximadamente 1.2 litros de líquido al día a través de la respiración, la transpiración y la orina. Por consiguiente, la deshidratación puede convertirse rápidamente en una amenaza. La gravedad de las lesiones también resulta un aspecto determinante. Individuos con traumatismos craneales, hemorragias internas o heridas en el tórax tienen menos probabilidades de sobrevivir si no reciben atención médica a tiempo. La temperatura es otro componente clave. El frío extremo puede provocar hipotermia, mientras que el calor acelera la pérdida de fluidos y reduce las posibilidades de supervivencia.
Además de las condiciones físicas, los expertos resaltan la importancia del autocontrol. Mantener la serenidad permite ahorrar energía y disminuir el consumo de oxígeno. También sugieren evitar movimientos innecesarios y solicitar auxilio únicamente cuando se escuchen equipos de rescate cerca del lugar donde la persona permanece atrapada.
La historia registra incidentes que demuestran que la esperanza puede conservarse por varios días. En Corea del Sur, un hombre fue salvado con vida diez días después de un terremoto. En Bangladesh, una mujer resistió 17 días bajo las ruinas de una fábrica gracias a pequeñas cantidades de agua y alimentos. Otro de los casos más sorprendentes ocurrió en Haití, donde un hombre fue hallado con vida tras permanecer 27 días entre los escombros luego del devastador terremoto de 2010.
Mientras cientos de rescatistas nacionales e internacionales continúan removiendo toneladas de concreto en las zonas afectadas por los sismos, los especialistas recuerdan que cada hora es valiosa. Los precedentes registrados en distintas partes del mundo demuestran que, cuando existen bolsas de aire, acceso limitado al agua y lesiones que no comprometen órganos vitales, todavía es factible encontrar sobrevivientes varios días después del desastre, una realidad que mantiene viva la esperanza de las familias venezolanas que siguen esperando noticias de sus seres queridos.