Estados Unidos e Irán enviarán delegaciones a Doha para supuestas conversaciones, aunque persiste la ambigüedad sobre la naturaleza y el alcance de los encuentros. Mientras Washington sugiere un posible diálogo directo, Teherán niega cualquier negociación con funcionarios estadounidenses, profundizando las dudas sobre la viabilidad de un memorando de entendimiento previo y la frágil tregua regional.
Este martes, Estados Unidos enviará una comitiva a Doha con la intención de avanzar en el acercamiento con Irán. Sin embargo, Teherán ha descartado la posibilidad de cualquier negociación directa en los próximos días, en un contexto de tregua cada vez más inestable, marcada por nuevos ataques con misiles y una creciente tensión en el estrecho de Ormuz. Las declaraciones contradictorias de ambos gobiernos han incrementado la incertidumbre acerca del futuro del memorando de entendimiento firmado el 17 de junio, el cual busca consolidar un cese al fuego y dar inicio a un proceso de diálogo sobre el programa nuclear iraní y la estabilidad regional.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, comunicó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enviará a su yerno Jared Kushner y al enviado especial Steve Witkoff para liderar la delegación estadounidense en Qatar. A pesar de esto, desde Teherán rechazaron la posibilidad de un encuentro con representantes de Estados Unidos. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó que la presencia de una delegación técnica iraní en Doha “no guarda relación” con la visita de los enviados de Washington. “No tendremos reuniones de negociación a ningún nivel con la parte estadounidense en los próximos días”, aseguró Baghaei. Estas declaraciones pusieron de manifiesto las divergencias entre ambos gobiernos respecto al propósito del viaje a Qatar. Mientras Washington mantiene abierta la puerta a un diálogo, Irán insiste en que no hay ninguna negociación programada con funcionarios estadounidenses.
El memorando de entendimiento firmado el 17 de junio estableció un plazo mínimo de 60 días para implementar un plan de 14 puntos, cuyo objetivo es consolidar el alto el fuego alcanzado en abril, abordar el programa nuclear iraní y negociar una tregua permanente. No obstante, las dificultades para aplicar dicho acuerdo se han intensificado, ya que ambas partes se acusan mutuamente de incumplir los compromisos adquiridos.
El conflicto se inició tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero. La escalada alteró de manera significativa el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo. El cierre casi total de este paso impulsó el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril y elevó la presión inflacionaria a nivel internacional. Aunque Israel no participa en las conversaciones previstas entre Washington y Teherán, la crisis también ha repercutido en otros escenarios regionales. En Líbano, el presidente del Parlamento, Nabih Berri, aliado de Hezbolá, manifestó dudas respecto a otro acuerdo promovido por Estados Unidos entre Beirut e Israel.
Pese al rechazo oficial iraní, un alto funcionario de ese país citado por Reuters indicó que este martes podría concretarse algún tipo de encuentro en Doha. Según esa fuente, el objetivo sería distinto al de las reuniones técnicas anteriores celebradas en Suiza y se centraría en la gestión del estrecho de Ormuz y en mecanismos para reducir la tensión militar en la región. Otro funcionario involucrado en los preparativos señaló que equipos técnicos de Estados Unidos e Irán sostendrán reuniones por separado con mediadores de Qatar y Pakistán durante el miércoles, sin confirmar contactos directos entre ambas delegaciones.
Desde la Casa Blanca, Trump evitó presentar el encuentro como un avance concreto. “La reunión en Doha será quizás importante, quizás no. Lo vamos a averiguar”, declaró el mandatario ante periodistas en el Despacho Oval. El presidente estadounidense también defendió la estrategia militar de su administración. “Estamos ganando militarmente”, sostuvo, al tiempo que reiteró que Washington mantiene como condición impedir que Irán desarrolle un arma nuclear.
Durante los últimos días, la situación militar volvió a empeorar. Estados Unidos acusó a Irán de atacar al menos dos buques comerciales mediante misiles o drones y respondió con bombardeos sobre instalaciones militares iraníes. Teherán respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra bases militares estadounidenses ubicadas en Kuwait y Bahréin durante la madrugada del domingo. En paralelo, Irán incrementó la presión sobre Occidente mediante nuevas medidas relacionadas con el estrecho de Ormuz. Las autoridades iraníes anunciaron su intención de cobrar tarifas a los buques que utilicen esa vía marítima y obstaculizar el paso de embarcaciones que naveguen fuera de las rutas establecidas.
La evolución del conflicto también ha abierto un fuerte debate político dentro de Estados Unidos, en un año marcado por las elecciones legislativas que definirán el control del Congreso. El lunes, Steve Witkoff y el secretario de Estado, Marco Rubio, ofrecieron una sesión informativa telefónica a legisladores. El senador republicano Steve Daines calificó el intercambio como “constructivo”, aunque reconoció que los funcionarios aportaron pocos detalles sobre el contenido del acuerdo. La evaluación del líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, fue mucho más crítica. “Fue deficiente y careció de detalles”, afirmó. Schumer también cuestionó los beneficios del entendimiento alcanzado con Teherán. “Después de arrastrar a Estados Unidos a una guerra costosa, la administración Trump todavía no puede mencionar una sola cosa que los estadounidenses obtuvieron a cambio. En cambio, el secretario Rubio me confirmó que Irán recibirá miles de millones de dólares en ingresos petroleros mientras conserva una peligrosa capacidad de presión sobre el estrecho de Ormuz”, sostuvo.
Mientras tanto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, anunció que 6.000 millones de dólares de un total de 12.000 millones de dólares en activos iraníes congelados en Qatar serán liberados y transferidos a Irán. Pezeshkian calificó el memorando de entendimiento como “una gran victoria para el pueblo iraní”. El acuerdo también contempla exenciones estadounidenses a las sanciones aplicadas sobre los sectores petrolero y petroquímico iraní.
La situación también movilizó a los gobiernos europeos. El presidente francés, Emmanuel Macron, informó que trabaja junto con Omán para reducir las tensiones y colaborar con sus aliados en tareas de desminado del estrecho de Ormuz. Horas después, el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, respondió mediante un mensaje publicado en la red social X. El funcionario sostuvo que la retirada de minas corresponde exclusivamente a Irán, conforme al plan de 14 puntos acordado, y advirtió a Francia que no complique la situación.