El presidente Donald Trump ha modificado sus planes de viaje, optando por retornar a bordo del antiguo Air Force One en vez de la aeronave presidencial recién donada por Catar. Esta decisión ha generado especulaciones y cuestionamientos sobre posibles inconvenientes de seguridad con el nuevo avión, en un contexto de crecientes tensiones con Irán.
Washington (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, modificó su itinerario y comunicó que regresaría de Turquía en el antiguo Air Force One, en lugar de emplear el nuevo y controvertido avión presidencial cedido por Catar. Esta determinación ha suscitado interrogantes sobre posibles fallos de seguridad de la nueva aeronave.
La participación de Trump en la cumbre de líderes de la OTAN en Turquía marcó su primer desplazamiento internacional a bordo del nuevo avión, en un momento donde las hostilidades con Irán, nación fronteriza con Turquía, se intensificaron. El mes anterior, Trump había retirado el Boeing 747-200B que había sido utilizado por los presidentes estadounidenses desde la década de 1990 y comenzó a emplear un avión donado el año pasado por la familia real catarí.
La aeronave ha provocado polémica en Washington, debido al elevado costo de su adaptación a los estándares de seguridad presidenciales, así como por las dudas sobre su fiabilidad y posibles conflictos de interés derivados del lazo con Catar. Trump anunció este miércoles –en la red Truth Social– que utilizaría el antiguo Air Force One “por nostalgia” para volar a la base aérea RAF Mildenhall, en el Reino Unido, mientras que el nuevo avión haría escala en la misma base para que los soldados estadounidenses allí desplegados pudieran conocerlo.
En una rueda de prensa, al concluir la cumbre de la OTAN, Trump eludió responder si el cambio de avión se debía a preocupaciones de seguridad, pero confirmó que existe una amenaza potencial por parte de la República Islámica. “Soy el número uno en la lista de objetivos de Irán”, afirmó el mandatario.
Trump explicó que el avión donado por Catar visitará dos o tres grandes bases aéreas en Europa antes de su regreso a Estados Unidos “para que los soldados puedan verlo porque es verdaderamente magnífico”. El Pentágono aceptó el año pasado el obsequio de Catar y reacondicionó el avión para utilizarlo de forma temporal mientras el fabricante Boeing completa la construcción de las dos aeronaves encargadas durante el primer mandato de Trump (2017-2021).
El republicano ha expresado su insatisfacción por los retrasos en la entrega de esas aeronaves, que podrían estar listas cuando ya haya finalizado su segundo y último mandato, en 2029. El jefe de Estado ha defendido que el uso provisional del avión catarí permitirá ahorrar dinero a los contribuyentes estadounidenses.