El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado su intención de solicitar a la Corte Suprema una nueva revisión del dictamen que impidió su esfuerzo por abolir la ciudadanía automática por nacimiento. Esta decisión, que Trump considera un error grave, busca revertir el bloqueo a su decreto. Aunque estas peticiones son raras y suelen ser desestimadas, el exmandatario insiste en su presentación inmediata.
El expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reveló este miércoles su intención de pedir a la máxima instancia judicial del país que reexamine la resolución que frustró su intento de suprimir la ciudadanía automática por nacimiento a través de un decreto, calificando la decisión como un error judicial de gran magnitud. Mediante su plataforma de redes sociales, Truth Social, el exmandatario aseguró que presentaría la solicitud “sin demora”, a pesar de que este tipo de peticiones son inusuales y rara vez son aceptadas por el tribunal supremo estadounidense. “Solicitaré una nueva audiencia ante la Corte Suprema de Estados Unidos, inmediatamente. Este error judicial destrozará a Estados Unidos si no modifican su resolución completamente insensata”, afirmó Trump. Aunque las normativas de la Corte permiten solicitar una reconsideración dentro de los veinticinco días posteriores a la emisión de una sentencia, este mecanismo es excepcional y casi nunca tiene éxito.
La semana anterior, la Corte Suprema denegó el decreto firmado por Trump para finalizar la ciudadanía por nacimiento, al estimar que contradice el principio establecido en la Decimocuarta Enmienda de la Constitución, que reconoce como ciudadanos de Estados Unidos a todas las personas nacidas en el territorio del país y sujetas a su jurisdicción. Este dictamen constituyó un contratiempo para la política migratoria del expresidente, quien había convertido la supresión de la denominada ciudadanía por nacimiento en una de las promesas fundamentales de su segundo mandato, argumentando que fomenta el llamado “turismo de nacimiento” y la inmigración irregular.
La determinación fue adoptada por seis votos a favor y tres en contra. La opinión mayoritaria fue redactada por el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, con el respaldo de la jueza conservadora Amy Coney Barrett y de los tres magistrados de tendencia liberal. Por el contrario, los jueces conservadores Clarence Thomas, Samuel Alito y Neil Gorsuch votaron en desacuerdo con el dictamen. Thomas sostuvo que la resolución “devalúa” el concepto de ciudadanía previsto por los autores de la Decimocuarta Enmienda, mientras que Alito afirmó que el fallo mantiene “un poderoso estímulo para ingresar o permanecer ilegalmente” en Estados Unidos. Uno de los argumentos principales de la Administración Trump era que la ciudadanía por nacimiento solo debería aplicarse a personas cuyos progenitores estuvieran legalmente establecidos en el país. Sin embargo, la Corte rechazó esa interpretación.
Después de la resolución judicial, Trump instó al Congreso a aprobar una ley que elimine la ciudadanía por nacimiento, al considerar que no es necesaria una enmienda constitucional para modificar esa política. “La Corte Suprema mantuvo la ciudadanía por nacimiento, lo cual es muy perjudicial para nuestra nación, pero podemos corregirlo fácilmente en el Congreso mediante una ley”, escribió el exmandatario en Truth Social. Asimismo, exhortó a los legisladores a iniciar el proceso de inmediato y aseguró que la iniciativa contará con su total apoyo. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, coincidió en que el Congreso debe analizar el asunto y afirmó que es el momento de hacer “todo lo posible” para revisar la legislación actual. No obstante, reconoció que aún no existe una propuesta concreta sobre cómo modificar el sistema vigente. A pesar del respaldo de varios líderes republicanos, una iniciativa para eliminar la ciudadanía por nacimiento mediante una ley enfrentaría una fuerte oposición en el Congreso y previsiblemente generaría nuevos desafíos legales.