El gobierno de Irán ha emitido una firme advertencia a Estados Unidos. La amenaza surge en un contexto de tensiones geopolíticas elevadas. Teherán asegura que cualquier agresión adicional recibirá una réplica inmediata y de gran magnitud, intensificando el clima de incertidumbre en la región.
El país persa aseveró que dará una contestación “pronta y enérgica” si la nación norteamericana vuelve a ejecutar una ofensiva.
Esta declaración se produjo después de que fuerzas estadounidenses llevaran a cabo ataques aéreos en Irak, los cuales, según Washington, tuvieron como blanco a integrantes de Kataib Hezbolá, un grupo apoyado por Irán.
Naser Kanani, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, manifestó que la república islámica condena enérgicamente la “violación de la soberanía e integridad territorial de Irak” por parte de Estados Unidos.
Kanani, según la agencia de noticias ISNA, enfatizó que la acción norteamericana representa “otro ejemplo de las políticas aventureras y desestabilizadoras de esta nación en la región”.
El vocero añadió que “Irán se reserva el derecho a replicar cuando y donde lo considere necesario”.
El Pentágono comunicó que los recientes bombardeos tuvieron como objetivo tres instalaciones utilizadas por Kataib Hezbolá y otros grupos afiliados a Irán. Según su versión, estos ataques son una respuesta directa a los continuos ataques contra personal estadounidense en Irak y Siria.
Estados Unidos ha responsabilizado a Kataib Hezbolá de múltiples ataques con drones y cohetes contra sus fuerzas en la región. La tensión entre ambas naciones se ha incrementado notablemente desde el inicio del conflicto entre Israel y Hamás.
Teherán ha negado consistentemente su implicación en estos ataques, aunque ha expresado su apoyo a los grupos que se oponen a la presencia estadounidense en la zona.
La amenaza de una respuesta “rápida y poderosa” por parte de Irán aumenta la preocupación sobre una posible escalada del conflicto, con consecuencias impredecibles para la estabilidad regional y global.