El gobierno de los Estados Unidos ha emitido una contundente declaración sobre la crisis política en Bolivia. Según Washington, los eventos recientes constituyen un golpe de Estado en curso. Esta postura se da en medio de crecientes tensiones y protestas tras las últimas elecciones presidenciales. La administración estadounidense ha instado a una resolución pacífica y democrática de la situación.
El gobierno de los Estados Unidos ha catalogado los disturbios en Bolivia como un “golpe de Estado que está en marcha”.
Un funcionario del Departamento de Estado hizo la declaración el lunes, mientras el país sudamericano se veía envuelto en protestas por las disputadas elecciones presidenciales del mes pasado.
“Obviamente estamos siguiendo esto muy de cerca”, dijo el funcionario. “Lo que está claro es que hay un golpe de Estado en marcha en Bolivia”.
El funcionario habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar sobre el tema.
Las protestas en Bolivia comenzaron después de las elecciones del 20 de octubre, en las que el presidente Evo Morales reclamó la victoria. La oposición ha alegado fraude y ha exigido nuevas elecciones.
Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, ha estado en el poder desde 2006. Buscaba un cuarto mandato, pero su candidatura fue controvertida porque había perdido un referéndum sobre los límites de mandato en 2016.
La Organización de los Estados Americanos (OEA) está realizando una auditoría de los resultados electorales. El gobierno de Morales ha dicho que aceptará los resultados de la auditoría, pero la oposición ha dicho que no lo hará.
El funcionario del Departamento de Estado dijo que Estados Unidos apoya una auditoría transparente y creíble de las elecciones.
“Necesitamos que la OEA pueda completar su trabajo”, dijo el funcionario. “Y necesitamos que todas las partes en Bolivia respeten los resultados de esa auditoría”.
El funcionario también dijo que Estados Unidos está preocupado por la violencia en Bolivia y ha pedido a todas las partes que se abstengan de ella.
“Estamos muy preocupados por la violencia”, dijo el funcionario. “Y estamos pidiendo a todas las partes que se abstengan de la violencia y que busquen una solución pacífica a sus diferencias”.
La situación en Bolivia es fluida y es difícil predecir lo que sucederá a continuación. Pero una cosa está clara: el país se encuentra en un momento crítico.
En respuesta a la creciente inestabilidad política y social en Bolivia, el presidente Evo Morales anunció el domingo que se celebrarían nuevas elecciones.
El anuncio se produjo después de que la Organización de los Estados Americanos (OEA) publicara un informe preliminar en el que constataba irregularidades en las elecciones del 20 de octubre.
“He decidido, primero, renovar el Tribunal Supremo Electoral para que, con estos nuevos actores, convoquen a unas elecciones, y segundo, convocar a un diálogo a los partidos políticos”, dijo Morales en una conferencia de prensa.
Morales también dijo que invitaría a organizaciones internacionales, entre ellas la OEA, a acompañar el proceso electoral.
La oposición boliviana ha rechazado la oferta de Morales de celebrar nuevas elecciones, y ha exigido su dimisión.
“Evo Morales debe renunciar”, dijo el líder opositor Carlos Mesa en una conferencia de prensa. “No aceptaremos nada menos”.
La situación en Bolivia sigue siendo volátil, y no está claro cómo se resolverá la crisis.
El domingo, Luis Fernando Camacho, un líder cívico de la ciudad de Santa Cruz, dio a Morales 48 horas para dimitir o enfrentarse a más protestas.
Las tensiones políticas en Bolivia han ido en aumento desde las elecciones del 20 de octubre. Morales ganó las elecciones con el 47,08% de los votos, justo por encima del umbral del 10% necesario para evitar una segunda vuelta. La oposición ha alegado fraude, y la OEA está realizando una auditoría de los resultados electorales.
Morales ha estado en el poder desde 2006 y es el presidente con más años de servicio en Bolivia. Buscaba un cuarto mandato, pero su candidatura fue controvertida porque había perdido un referéndum sobre los límites de mandato en 2016.
El lunes, el jefe del ejército de Bolivia instó a una solución a la agitación política del país, mientras la presión sobre el presidente Evo Morales aumentaba.
El general Williams Kaliman dijo que el ejército estaba dispuesto a intervenir para evitar que la situación se intensificara aún más.
“Apelamos a la comprensión y cordura para encontrar una solución a esta situación y dejar de lado actitudes violentas entre hermanos para no lamentar situaciones dolorosas”, dijo Kaliman en un comunicado.
La declaración se produjo cuando un líder de la oposición dio a Morales un plazo de 48 horas para dimitir mientras la nación se enfrentaba a una creciente agitación tras las disputadas elecciones presidenciales del mes pasado.