Documentos oficiales salieron a la luz, mostrando la intervención de la reina Isabel II en el año 2000. La monarca habría ejercido presión sobre el gobierno británico de Tony Blair. El objetivo era designar a su hijo, el príncipe Andrés, como enviado comercial del Reino Unido.
La difunta reina Isabel II instó al Gobierno del Reino Unido a que su hijo, el entonces príncipe Andrés, fuera nombrado representante de comercio británico, según documentos oficiales publicados este jueves. Estos documentos exponen correspondencia entre el Palacio de Buckingham y el gobierno laborista de Tony Blair en el año 2000.