Un doble sismo de gran magnitud sacudió Venezuela justo cuando se celebraba el Día de San Juan, generando diversas reacciones. Mientras algunos internautas lo interpretaron como una 'maldición' o 'castigo', la comunidad científica ofrece una explicación geológica precisa. Este evento resalta la interacción entre la cultura popular y la ciencia ante fenómenos naturales impactantes.
Un par de movimientos telúricos impactaron Venezuela precisamente mientras los fieles participaban en festividades masivas por la jornada de San Juan. Se les oía corear al ritmo de un baile: “¡Que la tierra se mueva, que la tierra se mueva!”. Tras estas peticiones, aparentemente sin malicia, la naturaleza respondió con una primera sacudida de 7.2, que inmediatamente provocó la dispersión de los grupos, quienes corrieron y gritaron desesperados ante la sorpresa del temblor. En otra situación, entre tambores, cantos y la veneración a la figura de San Juan Bautista, empezaron a desprenderse fragmentos de hormigón de los edificios circundantes; en otro de los videos se observa a un grupo que transportaba la efigie del santo y, durante el suceso, la lanzaron al suelo y huyeron despavoridos, mientras ocurría el segundo temblor, aún más potente, de 7.5. Estos materiales audiovisuales se propagaron rápidamente en las redes sociales y fueron calificados por los usuarios de internet como una “maldición” por idolatrar una imagen, y los no católicos atribuyeron el doble evento sísmico a un “castigo de Dios”.
No obstante, desde la perspectiva científica, existe una explicación para la ocurrencia del terremoto. Los especialistas afirman que se debió a la interacción en el límite de la placa del Caribe y la placa Sudamericana; es decir, la región norte de Venezuela presentaba una “madurez sísmica” debido a tensiones acumuladas a lo largo de décadas. Con base en estas explicaciones, el primer sismo fracturó la roca y liberó la presión de forma instantánea sobre una falla próxima. Esto provocó el segundo terremoto tan solo 39 segundos después. Se advierte que el proceso de reajuste geológico continuará generando réplicas durante varias semanas o incluso meses.
La celebración de San Juan Bautista se lleva a cabo cada 24 de junio con una animada festividad que entrelaza la devoción católica y la herencia africana. Esta expresión cultural se vive con particular intensidad en las localidades de los estados costeros como Miranda, Aragua, La Guaira y Carabobo, y ha sido reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. La fiesta se inicia formalmente la noche anterior, con la instalación de altares adornados con flores y luces. Se efectúa el Velorio de San Juan, una extensa noche de vigilia donde los devotos oran, consumen licores artesanales y entonan los primeros golpes de tambor y cantos de sirena en un ambiente de profunda fe.
Al día siguiente, se realiza el bautizo de los tambores y la misa solemne. Al salir del templo, la pequeña estatua de San Juan es transportada por los “promeseros” y da comienzo una concurrida procesión por las calles. La comunidad acompaña al santo bailando con gran energía, agitando pañuelos rojos y blancos. La festividad se prolonga hasta el día 25, cuando, después de horas de baile ininterrumpido, se lleva a cabo el emotivo resguardo de la imagen del santo en su casa de custodia, despidiéndolo hasta el año siguiente.
Este sábado se notificó que la cifra de personas fallecidas a causa de los dos sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 que impactaron el país el pasado miércoles ascendió a 1,430. El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, indicó que las autoridades han proporcionado asistencia a 73,736 familias, principalmente en el estado La Guaira, situado al norte de Caracas y considerado el territorio más afectado por el doble terremoto. Sin embargo, los ciudadanos han reportado que las ayudas no han llegado a las zonas perjudicadas y que las autoridades pasan, “se toman fotos” y se retiran, dejando a cientos de damnificados bajo los escombros.
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