La delegación de Estados Unidos se retiró de una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cuando Francia inició su intervención, en desacuerdo con comentarios franceses que equiparaban las políticas de derechos humanos de Washington con las de regímenes autoritarios. Este inusual incidente subraya una tensión diplomática entre dos miembros permanentes del consejo, con EE. UU. criticando la postura moral de Francia.
Este lunes, la representación de Estados Unidos se retiró de una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas precisamente en el momento en que Francia se disponía a hablar. La acción fue una respuesta a declaraciones previas del país europeo, que establecieron una comparación entre las políticas de derechos humanos de Washington y las de naciones como Corea del Norte y otros gobiernos no democráticos. Tras este suceso, Dan Negrea, quien actúa como representante suplente de EE. UU. ante la Asamblea General y es un alto cargo de la delegación estadounidense, acusó a Francia de adoptar una actitud de superioridad moral.
Negrea afirmó, según reportes de la agencia AFP, que “Existe un integrante de este consejo que simula indignación ética y aspira a instruir a los demás sobre cualquier asunto, ya sea sobre el conflicto que nuevamente abordamos hoy o sobre temas que no están relacionados directamente con la paz y la seguridad internacional, como los derechos humanos”. La salida de la delegación estadounidense tuvo lugar durante un encuentro dedicado a analizar el conflicto bélico en Ucrania y representó un episodio poco común entre dos de los miembros permanentes del principal organismo de seguridad de la ONU.
El Consejo de Seguridad es la entidad con mayor influencia en la toma de decisiones dentro de las Naciones Unidas. Tanto Francia como Estados Unidos se encuentran entre sus cinco miembros permanentes, quienes poseen la facultad de veto, junto con China, Rusia y el Reino Unido. El contexto de este altercado se remonta al viernes anterior, cuando Estados Unidos votó en la Asamblea General en contra de extender el periodo de Volker Türk como alto comisionado de la ONU para los derechos humanos. De esta manera, Washington se unió a un grupo de diez países que rechazaron la prolongación del mandato, entre los que se incluían Corea del Norte, Rusia y Nicaragua.