Inversiones Estratégicas: Seis Años de Saneamiento en Cañadas Problemáticas del Gran Santo Domingo

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El Gobierno de Luis Abinader ha emprendido un ambicioso programa para abordar el histórico desafío de las cañadas en el Gran Santo Domingo. A través de la CAASD, se han realizado importantes inversiones para transformar estos afluentes, históricamente ocupados y contaminados, en sistemas de drenaje eficientes y espacios públicos renovados, mejorando la calidad de vida de cientos de miles de ciudadanos y mitigando los riesgos de inundaciones.

El Gobierno de Luis Abinader ha puesto especial atención a la problemática histórica que representan las cañadas, especialmente en el Gran Santo Domingo. Este asunto siempre ha resurgido durante la temporada de huracanes o con lluvias intensas, pero pocos se habían atrevido a enfrentarlo debido a su alto costo y complejidad. Miles de personas han ocupado áreas y edificado viviendas o rellenado zonas que son parte del curso natural de estos cuerpos de agua. El saneamiento de cañadas se presenta como una de las principales soluciones del Gobierno, gestionada por la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd), con el fin de disminuir las inundaciones urbanas en sectores tradicionalmente vulnerables del Gran Santo Domingo, donde cada período de lluvias transforma calles y residencias en áreas de alto peligro.

Las cifras oficiales evidencian la magnitud que ha alcanzado el programa. En julio de 2022, el Gobierno comunicó que había intervenido 40 kilómetros de cañadas descubiertas en el Gran Santo Domingo, con una inversión que superaba los RD$7,282 millones y un impacto estimado en 768,500 residentes. La intervención de estos cauces, muchos de ellos habitados y convertidos por décadas en vertederos de desechos y aguas residuales, busca modificar esta realidad mediante el encajonamiento de los lechos, la edificación de sistemas de desagüe y la recuperación de espacios comunitarios.

Un ejemplo sobresaliente es la antigua cañada de Tiradentes, ahora conocida como Cristo Park. Donde antes existía un curso de agua al aire libre, con contaminación y riesgo de desbordamiento, se construyó un sistema de saneamiento que posibilitó recuperar el área y convertirla en un parque con zonas deportivas y recreativas. La obra intervino alrededor de 1.5 kilómetros de la antigua cañada, con una inversión de RD$560 millones, e incorporó áreas verdes y espacios para el deporte y la diversión. Se proyectó para beneficiar a más de 350,000 personas. La CAASD, bajo la dirección del ingeniero Felipe Suberví, había adelantado que el parque incluiría canchas de baloncesto y voleibol, un anfiteatro y ciclovías. Esto significa que no se trata únicamente de limpiar o encauzar una cañada para prevenir inundaciones, sino también de reubicar a cientos de familias que, aunque en condiciones precarias, viven sobre o en las cercanías de estos afluentes. La fuerza de las cañadas cobra vidas, destruye bienes materiales, obstaculiza el tránsito libre y genera daños ambientales.

Otro punto intervenido es la cañada del Café de Herrera, en Santo Domingo Oeste, una zona identificada entre los sectores con problemas recurrentes de acumulación de agua. Su saneamiento forma parte de las acciones orientadas a optimizar la circulación de las aguas pluviales y reducir el peligro de desbordamientos que afectan calles y viviendas durante los aguaceros. En ese mismo municipio, las intervenciones relacionadas con el sistema de Guajimía, incluyendo los tramos de El Indio, El Abanico y Las Caobas, tienen un efecto directo en comunidades tradicionalmente afectadas por las crecidas. El propósito ha sido restaurar y adecuar los cauces para que las aguas puedan fluir con mayor capacidad, al tiempo que se eliminan focos de contaminación y se crean nuevas áreas públicas.

La cañada El Indio, por ejemplo, es parte de un conjunto de intervenciones que busca beneficiar a decenas de miles de habitantes de Santo Domingo Oeste. El encajonamiento y saneamiento de estos afluentes busca disminuir la vulnerabilidad de barrios que durante años padecieron los efectos de las lluvias intensas. Los trabajos relacionados con Guajimía abarcan cinco grandes tramos: La Ureña, Los Olivos, Buenos Aires, El Indio y Las Caobas, con una extensión conjunta de 5.4 kilómetros. En Las Caobas, la recuperación incluye la construcción de Caoba Park, concebido como un espacio de esparcimiento con cancha de fútbol, ciclovía, áreas verdes, cancha de baloncesto y otras instalaciones deportivas. En abril de 2026, la CAASD confirmó que el tramo de 880 metros estaba en proceso de saneamiento y que se habilitaría un parque recreativo.

Guajimía es la cañada más extensa del Gran Santo Domingo, con aproximadamente unos 17.5 kilómetros de afluentes distribuidos. Actualmente, la Caasd mantiene intervenidos unos 5.4 kilómetros con los afluentes El Indio Izquierdo e Indio Derecho, La Ureña, Café de Herrera, Los Olivos y Buenos Aires, en Santo Domingo Oeste, para beneficiar a más de 350,000 personas. Previo a estos trabajos, la Caasd construyó, como parte del proyecto de saneamiento de Guajimía, 344 unidades habitacionales localizadas en la zona de Hato Nuevo y Bayona. El programa también ha llegado a Lotes y Servicios, en Santo Domingo Norte, otro sector donde la cañada representaba un riesgo para las familias asentadas en sus riberas. La intervención incluye el saneamiento y la adaptación del sistema, con el objetivo de evitar que las aguas residuales y pluviales penetren en las viviendas o causen desbordamientos en las vías.

La lógica detrás de estas obras es evidente: una cañada obstruida o a cielo abierto se convierte en un foco de peligro durante las lluvias, mientras que una cañada saneada, encauzada y conectada a sistemas de drenaje adecuados permite mejorar el desagüe de las comunidades. Para junio de 2023, la CAASD reportó más de 42 kilómetros de cañadas intervenidas y más de 1.2 millones de personas beneficiadas. Ya en abril de 2026, la institución informó que las intervenciones alcanzaban 45 kilómetros, de los cuales 19 estaban completamente saneados y 27 se encontraban en proceso de finalización. Además, anunció otros 17 kilómetros para expandir el programa.

Desde 2020, el Gobierno y la CAASD han intervenido decenas de kilómetros de cañadas en el Gran Santo Domingo. Más allá de las cifras de inversión y longitud, uno de los principales resultados que buscan estas obras es reducir los daños ocasionados por las inundaciones urbanas. Tiradentes, hoy Cristo Park; El Café de Herrera; El Indio; El Abanico y Lotes y Servicios son ejemplos claros de una política que busca transformar antiguos puntos de inundación, contaminación y peligro en sistemas de drenaje más seguros y espacios recuperados para las comunidades. En ese sentido, el saneamiento de cañadas se convirtió en uno de los programas principales de transformación urbana ejecutados durante los gobiernos de Luis Abinader, con intervenciones que no solo buscan reducir inundaciones y contaminación, sino también recuperar terrenos históricamente deteriorados para convertirlos en parques, canchas y áreas de recreación comunitaria.

El inventario oficial de las intervenciones incluye, en el Distrito Nacional, las cañadas Perfilado del Jardín Botánico, Bonavides, Villa Eloísa, El Arrozal, Villa Marina fase I, San Luis, Arroyo Hondo I, II y III, Jardines del Norte, La Javilla y otros tramos de Villa Marina. En San Luis, Gualey, además del saneamiento, se construyeron viviendas, se remodelaron unas 50 casas y se entregó una media cancha de baloncesto. En Santo Domingo Este fueron intervenidas La Pipiota, Marañón, Cachón Oeste fase I, Cancino Adentro, San Luis, Simonico, La Gallera y Altos de Cristo Rey, en Los Tres Brazos. En Santo Domingo Norte, las obras abarcaron Los Platanitos, Altos de Sabana Perdida, Villa Emilia, El Manguito, Dos de Enero y Lotes y Servicios II. También fueron anunciadas intervenciones en Marañón, Brisas del Norte, Ponce y Bajo Mundo, además de la segunda fase de Lotes y Servicios I. El proceso continuó en 2025 y 2026 con la recuperación de Los Peralejos, entregada tras una inversión superior a RD$223 millones, además de los trabajos en Los Girasoles y La Ochocienta. La política, según las fuentes oficiales, ha combinado el encajonamiento de cañadas, drenaje sanitario y pluvial, construcción de viviendas, aceras y contenes con la recuperación del espacio público. El resultado ha sido convertir antiguos focos de contaminación y riesgo en zonas destinadas también al deporte, el esparcimiento y la convivencia comunitaria, una de las apuestas sociales y urbanas más visibles de la gestión de Luis Abinader en el Gran Santo Domingo, a pesar de que queda pendiente mucho trabajo.