República Dominicana busca reforzar leyes ante el incremento de drogas sintéticas

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Las autoridades legislativas de la República Dominicana están trabajando en una actualización de las leyes para combatir el auge de las drogas sintéticas. El objetivo es cerrar los vacíos legales que aprovechan las redes criminales. Se busca fortalecer la persecución y el control de estas sustancias, adaptando la legislación a los desafíos tecnológicos actuales.

Ricardo de los Santos, presidente del Senado dominicano, comunicó que las cámaras legislativas del país, junto con los organismos pertinentes, están trabajando de forma activa en la modernización y el nuevo diseño de un esquema regulatorio que procure robustecer la respuesta del Estado frente al creciente reto que representan las drogas sintéticas. En su participación en el panel “Importancia de la acción legislativa ante las nuevas amenazas y desafíos en el combate a las drogas ilícitas”, desarrollado en el marco del encuentro de la Red Internacional de Legislación sobre Drogas, Componente de América Latina y el Caribe (INLOD-LAC), de la Organización de los Estados Americanos, De los Santos señaló que se pretende subsanar las ausencias legales aprovechadas por redes delictivas cada vez más preparadas.

El presidente de la Cámara Alta explicó que el propósito del Congreso es agregar tipificaciones exactas y castigos proporcionales para los delitos relacionados con la fabricación, el reparto y la venta de estas sustancias. “Estamos promoviendo leyes especiales destinadas a robustecer la capacidad del Estado para identificar nuevas sustancias psicoactivas, regular los elementos químicos precursores y proporcionar a nuestras instituciones herramientas más eficaces para la investigación y la persecución del delito”, manifestó.

Asimismo, consideró fundamental avanzar hacia un enfoque total basado en responsabilidades compartidas y una cooperación eficaz entre los Estados. De los Santos resaltó que el auge de las drogas sintéticas supone una amenaza de muchas dimensiones que repercute en la salud pública, la seguridad ciudadana y la estabilidad institucional, incidiendo de forma especial en los jóvenes y en el entramado social.

En ese sentido, mantuvo que las respuestas deben incluir la prevención, la persecución penal, la inteligencia compartida, el tratamiento y la reinserción social. “Las drogas sintéticas no conocen fronteras, por lo que las respuestas tampoco pueden estar limitadas por ellas”, manifestó el legislador, al tiempo que hizo un llamamiento a fortalecer la armonización de los esfuerzos internacionales y los mecanismos de seguimiento.

Durante el mismo panel, el vicealmirante José M. Cabrera Ulloa, presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas, ratificó el compromiso del Gobierno dominicano de avanzar hacia una legislación moderna y ajustada a los retos tecnológicos actuales.

El titular de la DNCD recordó que el mercado de drogas sintéticas se desarrolla a una velocidad superior a la capacidad de respuesta de los marcos normativos tradicionales. Indicó que se han identificado más de 1,200 nuevas sustancias psicoactivas a nivel mundial, muchas de ellas elaboradas para evadir los controles legales mediante modificaciones moleculares mínimas.

“El problema ya no se restringe únicamente al tráfico tradicional de drogas. En la actualidad, las organizaciones delictivas pueden adquirir sustancias químicas por internet, utilizar criptomonedas para financiar operaciones, fragmentar envíos mediante servicios de mensajería y producir drogas sintéticas utilizando equipos especializados de síntesis química”, especificó.

Cabrera Ulloa señaló que la Ley 50-88 sobre Drogas y Sustancias Controladas constituyó un instrumento importante para su época, pero advirtió que fue creada antes de la aparición de las nuevas sustancias psicoactivas, el comercio digital y los modelos modernos de producción química ilícita.

El funcionario reiteró la necesidad de adaptar la legislación dominicana a las nuevas modalidades del crimen organizado transnacional y fortalecer la cooperación hemisférica para afrontar el tráfico ilícito de drogas sintéticas.