El Desierto de Tabernas: Campo de Pruebas Crucial para el Rover Rosalind Franklin de la Misión ExoMars

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Científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA) y otras instituciones han puesto a prueba el prototipo del rover Rosalind Franklin, llamado Charlie, en el desierto de Tabernas, Almería. Este análogo marciano, conocido por su jarosita y similitudes geológicas con Marte, es fundamental para simular las condiciones extremas que el robot enfrentará en 2028. La misión ExoMars busca indicios de vida en el planeta rojo, y estos ensayos son cruciales para garantizar el éxito de sus complejas operaciones en remoto y la funcionalidad de sus instrumentos.

En 1852, el mineralista alemán August Breithaupt identificó un nuevo mineral en el Barranco del Jaroso, en la sierra almeriense de Almagrera, al que denominó jarosita. Más de 150 años después, en 2004, el rover Opportunity detectó este mismo mineral en la roca “El Capitán” de Marte. Estos descubrimientos, separados por una vasta distancia, han motivado a un equipo de 15 personas a pasar tres semanas en el desierto de Tabernas, Almería, para probar el rover Rosalind Franklin de la misión ExoMars.

El robot Rosalind Franklin está programado para partir hacia Marte en 2028 con el objetivo de estudiar su superficie y subsuelo en busca de posibles signos de vida. Dado que cualquier error en esta misión podría tener consecuencias significativas, los científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA) y las instituciones colaboradoras han estado realizando pruebas con prototipos en diversos análogos marcianos durante años. El desierto de Almería se destaca como uno de los entornos más adecuados a nivel mundial para estas simulaciones, y recientemente ha sido el hogar temporal de un prototipo llamado Charlie.

Un campo de pruebas en el lejano oeste

Las estaciones de servicio y establecimientos cercanos al área elegida por la ESA están habituados a la instalación de carpas y equipos. Sin embargo, en esta ocasión, los convoyes que llegaron al desierto de Tabernas no transportaban material cinematográfico, sino instrumentos científicos.

Charlie, al igual que Rosalind Franklin, está equipado con una variedad de instrumentos diseñados para analizar el terreno desde múltiples perspectivas. Por ello, un científico especializado en cada instrumento acompañó al prototipo para facilitar su estudio y ajuste. No obstante, el objetivo principal de las pruebas en el desierto almeriense fue ensayar los protocolos de toma de decisiones en remoto, un aspecto crucial para cuando Rosalind Franklin opere en Marte.

El control del rover de ExoMars se realizará desde el Centro de Control de Operaciones del Rover (ROCC) de la ESA en Turín, Italia. Los mismos científicos que dirigirán la misión en Marte están colaborando de forma remota con el equipo desplazado a Almería.

Vincent Schaeffer, portavoz de Airbus Defence and Space en Stevenage (Reino Unido) y líder de las pruebas en el desierto de Tabernas, explicó el proceso: “Cada día, al finalizar la jornada, enviamos toda la información al centro de control. Ellos analizan las imágenes con distintos filtros geológicos, utilizando cámaras de alta resolución y espectrómetros”.

Con base en esta información, el equipo en Turín define el plan de acción del rover para el día siguiente. Posteriormente, Charlie ejecuta su plan de forma autónoma, bajo la supervisión de los ingenieros en Almería, quienes proporcionan retroalimentación al centro de control. Este método ha permitido perfeccionar el protocolo hasta alcanzar un alto nivel de eficacia, según Schaeffer: “Después de 9 días de simulación, los planes que nos envían son perfectos. Los recibimos, los implementamos, le damos al play y listo. Todo funciona bien”.

No es igual que Rosalind Franklin, pero casi

Charlie es un prototipo de Rosalind Franklin, aunque no son idénticos. La diferencia más notoria, y que no estará presente en el rover marciano, es lo que Schaeffer denomina el amuleto de la suerte de la misión: un cerdito de peluche llamado Kevin, que ha acompañado a los prototipos en todas las pruebas realizadas en análogos marcianos a lo largo de los años.

Más allá de esta mascota, Charlie se desplaza de manera similar a Rosalind Franklin, utilizando un sistema de navegación y ruedas independientes que le permiten avanzar a una velocidad de un centímetro por segundo. Dispone de cámaras tanto en la parte inferior como en el mástil, y una serie de instrumentos que, si bien no son idénticos a los que viajarán a Marte, son funcionales para los ensayos iniciales.

Lo que no ocurrirá en Tabernas

En esencia, la tarea de Rosalind Franklin en Marte será analizar el interior del planeta. Fernando Rull, uno de los científicos españoles de la misión, explicó en una charla de la Universidad de Almería que el rover cuenta con una perforadora capaz de excavar hasta dos metros de profundidad, extrayendo muestras cilíndricas conocidas como testigos.

Estos testigos serán procesados en un sistema de trituración que los reduce a polvo, el cual luego se transfiere a un contenedor para el laboratorio interno del rover. Este laboratorio alberga tres instrumentos analíticos: Micromega, RLS y Moma. Micromega es un espectrómetro de imagen visible e infrarroja, diseñado para detectar materia orgánica en las muestras e identificar su composición mineral a escala de grano. RLS, el instrumento de origen español, es un espectrómetro Raman láser que determina la composición mineralógica e identifica pigmentos orgánicos. Finalmente, Moma combina cromatografía de gases y desorción láser con un espectrómetro de masas de trampa de iones lineal, enfocado en la detección de biomarcadores o biofirmas en las muestras. Rull enfatizó la importancia de este enfoque combinado, que permite analizar las mismas muestras de múltiples maneras.

Charlie no realiza perforaciones en Tabernas, por lo que tampoco se están probando los instrumentos del laboratorio analítico. Sin embargo, sí incorpora prototipos de otros instrumentos. Por ejemplo, PanCam es un conjunto de dos cámaras estéreo de gran angular y una de alta resolución, utilizadas para investigar el entorno del rover y la geología del lugar de aterrizaje, facilitando la selección de destinos y la planificación de rutas. También incluye CLUPI, una cámara que examina rocas cercanas con precisión submilimétrica. Y dado que el rover no podrá perforar al azar en Marte, cuenta con WISDOM, un georradar que detecta capas de sedimento subterráneas.

El trabajo en equipo como filosofía de ExoMars

La misión ExoMars ha sido diseñada incorporando los conocimientos adquiridos de misiones anteriores a Marte. Actualmente, dos rovers de la NASA, Perseverance y Curiosity, están operativos en el planeta rojo, y es posible que el rover chino Zhurong también siga funcionando. Estos, junto con otros rovers ya inactivos como Opportunity, han proporcionado una gran cantidad de datos que sugieren que Marte tuvo agua en el pasado y, quizás, pudo haber albergado vida. Se han encontrado numerosas moléculas orgánicas, muchas de las cuales son componentes esenciales para la vida. No obstante, estas también pueden formarse a través de procesos abióticos. Por lo tanto, no basta con saber que existen; es crucial determinar su origen.

Suzanne Schwenzer, geóloga, profesora de mineralogía planetaria en la Open University de Reino Unido y científica interdisciplinar de la misión ExoMars, trabajó previamente en el desarrollo de Curiosity. Esto le otorga una perspectiva clara sobre cómo las misiones pueden complementarse. “Curiosity tiene un instrumento que detecta moléculas orgánicas, pero no sabemos su procedencia. Hay moléculas orgánicas en todo el sistema solar que no están relacionadas con la vida”. Además, es posible que las pruebas de vida en la superficie marciana hayan desaparecido, ya que la atmósfera del planeta rojo es muy tenue, lo que permite que las radiaciones cósmicas barran la superficie. Perseverance intentó abordar esto excavando unos pocos centímetros, pero no fue suficiente. Por ello, ExoMars excavará mucho más profundo, hasta dos metros.

Schwenzer subraya la importancia de la colaboración entre agencias. En la misión ExoMars participan la ESA, Airbus, la Technische Universität Dresden (Alemania), LATMOS (Francia), el Space Exploration Institute (Suiza), la Aberystwyth University (Reino Unido) y The Open University (Reino Unido). Recientemente, la NASA también se unió a la misión, tras la desvinculación de la Agencia Espacial Rusa (ROSCOSMOS) debido a la Guerra de Ucrania.

Schwenzer insiste en la necesidad de que estas y otras instituciones colaboren y compartan datos, ya que todas las misiones en Marte “son complementarias”. “Cada rover aporta su propia herramienta individual y suma conocimiento”. Además, no se refiere únicamente a los rovers, sino también a las misiones orbitales que actualmente estudian Marte desde el espacio y que, de hecho, han sido fundamentales para seleccionar el lugar de aterrizaje ideal para Rosalind Franklin. Todas contribuyen al conocimiento global.

Gracias a estos esfuerzos, Benoit Pouffary, ingeniero jefe de la Dirección de Exploración de la ESA, cree que “las próximas generaciones no verán el cielo de la misma manera que lo estamos haciendo hoy”.

Mucho más que jarosita

El desierto de Tabernas, en Almería, es un excelente análogo marciano por múltiples razones, no solo por la presencia de jarosita. La principal razón por la que este mineral captó la atención de los científicos al ser hallado en Marte es que solo se forma en ambientes acuosos. Este es uno de los muchos indicios que, en los últimos años, han sugerido que el planeta rojo tuvo una abundante cantidad de agua en el pasado.

Actualmente, Marte es extremadamente seco, similar al desierto de Tabernas. Es posible que en el pasado las condiciones fueran parecidas, lo que explica la similitud en su mineralogía. Además de la jarosita, Marte y el desierto almeriense comparten la presencia de arcillas y grietas rellenas de yeso, que es sulfato de calcio hidratado, lo que nuevamente apunta a la importancia del agua. También presentan grietas de desecación, las fisuras características que se forman en el suelo cuando este se hidrata y se seca repetidamente. Incluso son similares en la presencia de rocas estratificadas, donde las capas se acumulan unas sobre otras con el paso del tiempo.

Según Pouffary, “podría ser el mejor lugar del mundo para simular lo que el rover estará enfrentando cuando llegue”.

El futuro abierto de Rosalind Franklin

El pasado mes de agosto, Curiosity celebró dos importantes hitos: el 6 de agosto cumplió 14 años terrestres, y el 30 de agosto alcanzó los 5.000 soles (días marcianos) en el planeta rojo. Para Schwenzer, este es un momento emocionante, ya que está cerca de superar el récord de Opportunity, que permaneció 5.111 soles en Marte. Sin embargo, ¿se puede esperar lo mismo de Rosalind Franklin? La respuesta es que nunca se sabe con certeza. “Rosalind Franklin es un poco diferente porque no tiene una fuente de energía radioactiva, sino paneles solares, así que los inviernos son siempre una gran amenaza”. Aun así, el futuro es incierto. “Tenemos la misión nominal, que son 90 soles. Si llegamos a eso, es un gran éxito y todo lo demás es un bonus, pero estamos esperando por un montón de bonus”.

Quién sabe si en unos años estaremos celebrando también sus primeros aniversarios. Lo que sí está claro es que ExoMars es una misión que ha superado los retrasos de una pandemia y la ruptura con uno de sus principales socios, emergiendo más fuerte. Nadie puede negar que ha comenzado con ambición. Se mantendrá un seguimiento atento a su progreso.