El sistema climático de la Tierra está acumulando calor a un ritmo nunca antes visto, según la cuarta edición del informe 'Indicators of Global Climate Change'. Las actividades humanas han elevado el calentamiento global a 1,37 °C en 2025, y si la tendencia persiste, se prevé que se superará el umbral de 1,5 °C en aproximadamente cuatro años. Este análisis subraya la urgencia de la situación climática global.
En los últimos años, el clima está experimentando cambios radicales, y la realidad es que el sistema climático de la Tierra acumula calor a un ritmo sin precedentes. Esta no es una suposición, sino la conclusión principal de la cuarta edición del informe Indicators of Global Climate Change.
Las cifras no dejan margen de duda. Según el panel de más de 70 investigadores de 56 instituciones de todo el mundo que han participado en el análisis, las actividades humanas han impulsado el calentamiento global hasta los 1,37 °C en 2025. Lo más preocupante es que, de mantenerse la tendencia actual, las proyecciones matemáticas indican que se superará la temida línea de los 1,5 °C en aproximadamente cuatro años.
Un ritmo inédito. El análisis, basado en una vasta red de observación terrestre y alineado con los datos del programa Copernicus y repositorios institucionales como NASA Earthdata, revela que el ritmo de calentamiento inducido por el hombre se mantiene en un máximo histórico de unos 0,27 °C por década.
¿Por qué? El informe señala una combinación letal: niveles récord de gases de efecto invernadero y, paradójicamente, una continua disminución en las emisiones de dióxido de azufre. Esto último es crucial, ya que al reducirse los aerosoles de azufre, se ha "desenmascarado" parte del efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero, que antes estaba mitigado.
Como explica Piers Forster, autor principal del estudio y director del Priestley Centre for Climate Futures de la Universidad de Leeds, la clave para comprender la magnitud de la crisis reside en el desequilibrio energético de la Tierra, ya que este indicador mide la velocidad a la que se acumula calor en el sistema. En palabras del investigador:
"Sin la influencia humana, debería ser cercano a cero, pero ha estado creciendo desde la década de 1970 y ahora está en un nivel récord, duplicándose en las últimas décadas"
El contador de carbono. Quizá el dato más urgente que arroja el consorcio científico para la toma de decisiones a corto plazo es la actualización del presupuesto de carbono restante. Este concepto define la cantidad total de dióxido de carbono que la humanidad aún puede emitir a la atmósfera antes de que superar el límite de los 1,5 °C sea inevitable.
A principios de 2026, ese remanente estimado era de apenas 130 gigatoneladas de CO₂. Si se considera que en el año 2024 las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico de 56,8 Gt de CO₂ equivalente, las matemáticas indican que, al ritmo actual, ese presupuesto se agotará por completo en unos tres años.
Océanos bajo presión. Más allá de la temperatura media del aire en superficie, los indicadores climáticos actualizados reflejan un impacto transversal en todos los biomas. Un aspecto recurrente es que los océanos son el gran sumidero térmico del planeta, y el informe introduce un indicador crítico para su monitoreo: los días de olas de calor marinas.
A nivel global, el año 2025 experimentó 65 días bajo estas condiciones anómalas, una cifra que se ha triplicado desde 1991, perturbando gravemente el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera, alterando los niveles de acidez y amenazando infraestructuras costeras y hábitats marinos.
El nivel del mar continúa su avance, impulsado por el derretimiento del hielo terrestre y la expansión térmica de aguas más cálidas. Los registros consolidados muestran un récord de 23 centímetros de aumento desde 1901, y la tasa actual de subida ronda los 1,8 mm por año y, lejos de estabilizarse, se está acelerando a pasos agigantados.