Digi Spain ha confirmado su intención de cotizar en las bolsas españolas, con una oferta de hasta el 25% de su capital y una valoración pre-money de 1.700 millones de euros. La operación cuenta con un compromiso vinculante de 100 millones de euros del Grupo Mayoral. Este movimiento busca consolidar su posición en el mercado y fortalecer su imagen de empresa con raíces profundas en España.
Digi Spain ha confirmado este lunes su solicitud para cotizar en las bolsas de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia, con una oferta que podría alcanzar hasta el 25% de su capital. La operación se inicia con una valoración pre-money de 1.700 millones de euros y está respaldada por un compromiso vinculante de 100 millones de euros del Grupo Mayoral, la empresa malagueña de ropa infantil propiedad de la familia Domínguez de la Maza.
Este es el segundo intento de Digi en seis semanas. En abril, la compañía pospuso su salida a bolsa al no aceptar un descuento superior al 10% sobre los 2.000 millones de euros que inicialmente buscaba.
Hoy, la empresa ha aceptado una reducción mayor en su valoración.
Entre líneas. La disminución de 300 millones de euros en la valoración en solo seis semanas refleja el precio actual que el mercado asigna al cuarto operador con red propia en España, lo que representa un 15%.
Además, destaca la participación de Mayoral. No es común que una empresa textil malagueña suscriba 100 millones de euros en una compañía de telecomunicaciones antes de su debut bursátil. Usualmente, este tipo de inversiones provienen de fondos soberanos (como en el caso de la fiberCO de Orange y Vodafone), aseguradoras o family offices especializadas en infraestructuras. Si Digi ha recurrido a un grupo cuyo negocio principal es la fabricación de ropa para niños, esto sugiere que los inversores tradicionales en OPV de telecomunicaciones europeas no estaban dispuestos a participar en las condiciones deseadas por la teleco, o al menos no sin un inversor ancla previo.
Mayoral cumple aquí dos funciones simultáneamente:
Aporta capital comprometido antes de la fijación del precio.
Y aporta una narrativa española. Digi busca dejar de ser percibido como un operador rumano de bajo coste y empezar a proyectar una imagen de empresa con vínculos profundos en el país. El nombre Domínguez de la Maza contribuye a esta percepción, especialmente en círculos empresariales.
Las cifras. El detalle de la operación indica que la Oferta Pública de Venta (OPV) no resuelve completamente el balance, sino que lo complementa.
1.700 millones. Valoración pre-money. En mayo era de 2.000 millones.
136 millones. Fondos netos que ingresarán en caja tras descontar los costes de colocación.
1.814 millones. Deuda bancaria del grupo al 31 de marzo.
400 millones. Inversión de capital (capex) prevista solo para 2026.
75%. Porcentaje que retiene Zoltán Teszári a través de Digi Communications, manteniendo el control intacto.
Los 136 millones netos que generará la operación no cubren ni cuatro meses del capex de este año, lo cual es llamativo.
El contexto. Digi ha experimentado un crecimiento anual del 20% desde 2023, cerrando 2025 con 929 millones de euros en ingresos y 175 millones de EBITDA ajustado. Ha liderado las altas netas en banda ancha fija y móvil de forma continua desde finales de 2021. La compañía cuenta con 14,2 millones de hogares pasados con fibra propia y 11,4 millones de líneas activas.
Su modelo de negocio es bien conocido: tarifas bajas, 11.700 empleados directos sin externalizar la atención al cliente (una de las claves de Digi es su compromiso con mantener todo internamente) y una captura constante de portabilidades. Es el operador que ha impulsado a Movistar, Vodafone y Orange a reaccionar en dos ocasiones en menos de tres años.
El desafío surge en el margen. El EBITDA ajustado actualmente ronda el 20%. El plan presentado a los inversores promete elevarlo al 30% a medio plazo. Sin embargo, la tendencia no es al alza, sino a la baja.
Sí, pero. Un incremento de diez puntos en el margen sin ajustar precios es matemáticamente complejo. Además, un aumento de precios contradice la esencia comercial de Digi.
La ecuación solo se equilibra si ocurren dos cosas simultáneamente:
La red propia alcanza los 21 millones de hogares antes de lo previsto...
...y el peso del acuerdo mayorista con Telefónica para el acceso 5G se reduce. Esto implica invertir capital hoy para lograr autonomía mañana.
Esto es precisamente lo que financian los 136 millones de euros. Mientras tanto, la familia Teszári conserva el 75% desde Bucarest. La salida a bolsa no diluye el control.
Y ahora qué. El rango definitivo de precios y la fecha están pendientes de la aprobación del folleto por parte de la CNMV. La empresa prevé que esto ocurra a finales de julio.
Tres preguntas clave marcarán la operación cuando se abra el libro de ofertas:
Si los grandes fondos europeos invertirán por encima del precio implícito establecido por el compromiso de Mayoral, o si se conformarán con este.
Si Digi podrá mantener su ritmo de portabilidades una vez que esté bajo el escrutinio bursátil trimestral, con un margen del 20% que ahora estará visible para todo el mercado.
Si Telefónica, Vodafone España y MásOrange interpretarán la cotización como una amenaza adicional o como el primer paso para reabrir el debate sobre la consolidación del sector.
La respuesta se conocerá con el primer día de cotización y con los resultados subsiguientes.